Pedro de Estopiñán y la toma de Melilla sin resistencia (1496)

    1. ORÍGENES

    Pedro de Estopiñán y Virués, conquistador de Melilla (wikimedia).

    Estatua de Pedro de Estopiñán en Melilla.jpg 
    Pedro de Estopiñán fue un militar español
    nacido en Jerez de la Frontera en 1470, del matrimonio de Don Ramón de
    Estopiñán Vargas, y Doña Mayor de Virués. El linaje Estopiñán es de
    origen aragonés. Tenía un hermano llamado Bartolomé que participó en la conquista de las Islas Canarias junto con Pedro de Vera.
    Nada se sabe de su infancia, solo su entrada en servicio al duque de Medina-Sidonia, Don Enrique de Guzmán. Se casó con Beatriz Cabeza de Vaca, con la que se dice que tuvo 6 hijos y una hija. Sus habilidades le dieron el título de Contador Mayor de la casa ducal, gestionando las rentas ducales.


    2. PRIMERAS ACCIONES

    No se sabe mucho de su actuación en la campaña de Granada, aunque es
    muy probable que participase en la preparación de las vituallas,
    refuerzos y dineros con los que el Duque llevó a cabo las conquistas de
    Málaga y Granada.

    Su primera acción destacable parece haber
    sido contra una incursión pirata, acontecida en junio de 1496. Con
    ocasión de la pesca de almadrabas, buena parte de la comitiva cortesana
    de los duques, incluida la propia duquesa, Leonor de Estúñiga, se había
    desplazado a Conil para asistir al espectáculo. Súbitamente, un barco de
    piratas berberiscos se introdujo entre los buques pesqueros y lograron
    abordar uno de ellos. Ante el peligro evidente, Pedro de Estopiñán,
    citado con el cargo de “Contador de la Casa del duque don Juan”, embarcó
    en una pequeña embarcación para parlamentar con el jefe de los piratas,
    quien pidió una elevada cantidad de dinero por el rescate de los
    marinos prisioneros. Con audacia, Pedro de Estopiñán abrazó por sorpresa
    al musulmán y cayó con él al agua, donde fue recogido por sus hombres,
    lo que, evidentemente, cambió el curso de las negociaciones: el jefe de
    los piratas fue canjeado por la tripulación y el buque, poniendo punto
    final al truculento episodio de las almadrabas.
    Los ecos de admiración por la valentía de
    don Pedro no cesaron de proclamarse por todo el territorio; incluso
    llegaron a los anales históricos de Jerez, por lo que se puede situar
    esta fecha de 1496 como el primer hito de consideración en la carrera
    militar de Estopiñán.

    3. PREPARACIONES PARA LA CONQUISTA DE MELILLA

    Al año siguiente los Reyes Católicos
    autorizaron a la Santa Hermandad la dotación de un ejército para la
    conquista y ocupación de Melilla, uno de los sectores desde donde se estaban lanzando
    estos ataques berberiscos. El objetivo no era otro que capturar la
    escasamente defendida plaza, poblarla, guarnicionarla, y convertirla en
    un enclave cristiano desde donde vigilar las costas en el
    Mediterráneo Suroccidental de los ataques berberiscos.
    Tal empresa era por iniciativa total del
    nuevo duque de Medina Sidonia y Capitán General de Andalucía Don Juan
    Alonso de Guzmán, que aportó su propio ejército y eligió al valiente
    comendador para dirigirlo. Es posible también que facilitase la elección
    de don Pedro el hecho de que las tropas, suministradas por los concejos
    de Jerez, Medina, Arcos y Sanlúcar de Barrameda, estuviesen organizadas
    por tres ilustres jerezanos como él, seguramente al tanto de su
    brillante actividad militar: el corregidor Juan Sánchez Montiel,
    Francisco de Vera (Provincial de la Santa Hermandad), y Manuel Riquelme
    (veinticuatro -regidor- de Jerez y capitán de la Hermandad concejil).

    4. OCUPACIÓN Y GUARNICIONAMIENTO DE MELILLA

    Pedro de Estopiñán partió supuestamente de San Lúcar en
    septiembre de 1497, al frente de 5.000
    veteranos infantes curtidos en la campaña de Granada y 250 jinetes; transportados por una pequeña armada bien aprovisionada
    con víveres, cal y madera. La escuadra naval contenía también a un importante número de
    ingenieros y obreros, enviados con el fin específico de fortificarla posición.
    Amparados por la oscuridad de la noche y
    sin encontrar ningún tipo de resistencia, Estopiñán desembarcó
    encontrando la ciudad de Melilla prácticamente despoblada, con la
    muralla desocupada y llena de desperfectos por las recientes guerras
    entre los reyes de Fez y Tlemecen.
    Los canteros,
    carpinteros y albañiles trabajaron durante toda la noche reparando las
    murallas y preparando las posiciones defensivas, de modo que al amanecer
    siguiente la plaza estaba ya fortificada, y en manos cristianas para
    sorpresa de los pobladores locales.
    Hecho esto, Estopiñán deja guranecidos al capitán Gómez Suárez y a una guarnición de 1.500 hombres y regresa a la Península victorioso.

    5. DEFENSA POSTERIOR DE MELILLA

    Los reyes, muy agradados por la noticia, premiaron a Pedro de Estopiñán con una encomienda de la Orden de Santiago.
    La ausencia norteafricana de Estopiñán
    fue breve, puesto que al año siguiente los piratas berberiscos iniciaron
    sus esfuerzos por recuperar la plaza perdida, aunque todos ellos
    fracasaron, gracias a las recientes reparaciones y ampliaciones de las
    fortificaciones.
    Ante los nuevos ataques sufridos por la
    guarnición de Melilla, el duque don Juan, de acuerdo con los Reyes
    Católicos, decidió enviar nuevas tropas de refresco, de nuevo
    encabezadas por Estopiñán, a quien esta vez acompañaba otro destacado
    caballero de la casa ducal, García León.
    Al quedar ahora los sitiadores entre dos
    fuegos, el triunfo fue total ya que, a instancias del comendador, se
    persiguió sin excepción a todos los atacantes fugitivos hasta obligarlos
    a asentarse en la región de Orán, más lejana y con menos medios. Además
    un número de piratas berberiscos no inferior a 250 fueron apresados, como
    posible moneda de cambio.
    Aunque en el propio año 1498 aún tuvo
    Estopiñán que regresar por dos veces a Melilla, se puede dar esta fecha
    como el inicio de la estabilidad de los cristianos en la plaza
    norteafricana.

    6. VERSIONES ENFRENTADAS SOBRE LA TOMA DE MELILLA

    Existen dos crónicas acerca de la
    conquista de esta plaza, una de Pedro Barrante y otra de Pedro de
    Medina. Es de tener en cuenta que ambos eran cronistas del duque de
    Medina-Sidonia, por lo que es probable que fueron pagados para dar
    ensalzamiento de la figura del duque y sus vasallos en esta historia.
    Pero por otro lado existen otros
    cronistas de la Casa Real (Zurita y Andrés Bernaldez) que no atribuyen
    el mérito del plan de conquista directamente al duque con el visto bueno
    de los Reyes Católicos, sino que defienden que se trataba de un plan que los propios
    reyes ya habían sopesado y que gozaba del ofrecimiento del duque para
    tal empresa.
    Razones políticas y estratégicas junto
    con el deseo de combatir la piratería e impedir nuevas invasiones musulmanas fue lo que movió a
    los Reyes Católicos a apoderarse de cierto número de bases en la costa
    norteafricana que sirvieran de centinelas avanzados de la seguridad
    nacional. Los Reyes Católicos iniciaron por tanto, a
    través de su secretario, Hernando de Zafra el estudio de una posible
    ocupación de Melilla, sabedores del estado de despoblamiento en que se
    encontraba.
    Gracias a la migración de moriscos
    peninsulares a las costas africanas, Hernando de Zafra adquirió la
    información necesaria. Además de las noticias proporcionadas por marinos
    y pescadores que navegaban por las costas africanas, hay constancia de
    que pasaron a reconocerlas diversos enviados, como Lorenzo de Padilla,
    el Alcalde de Alcalá, Olarte, Basurto, Pedro Lazcano y hasta un sobrino
    de Zafra, llamado Lorenzo de Zafra. Además de estos reconocimientos los reyes y el duque acordaron
    enviar a investigar al maestre Ramiro, capitán de artillería de los
    reyes, que sopesó el estado de las ruinosas murallas y envió un informe
    favorable de vuelta. Fue ahora cuando se hacen las propuestas de cuantos
    hombres son necesarios para guranicionar la plaza y materiales de
    reparación necesarios.
    La expedición probablemente partió de Gibraltar y no de San Lúcar, pues era señorío del duque de Medina-Sidonia hasta 1502. De lo que no cabe duda es que la ciudad
    estaba casi despoblada cuando llegó esta expedición, que fue tomada de
    forma totalmente pacífica, y que contaba con puerto suficiente para tal
    armada.
    La casa ducal de Medina Sidonia mantuvo la tenencia de Melilla hasta 1556 en que la cedió a la Corona Española.

    7. VIDA POSTERIOR (1499-1505)

    la biografía del caballero jerezano
    vuelve a ser difícil en el período 1499-1503, del que no se sabe
    prácticamente nada aunque se puede suponer una estancia desahogada en
    Andalucía, dentro de la corte ducal o en su habitual residencia
    sevillana, situada en la actual calle Francos, donde se puede ver el
    escudo de armas de la familia y su lema In soli Deo honor et Gloria.
    Es bastante probable, igualmente, que
    para esta fecha ya estuviese casado con su mujer, doña Beatriz Cabeza de
    Vaca, emparentada con la familia del que sería gran explorador de las
    Américas, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, sobrino de don Pedro y doña
    Beatriz.
    En 1503, sus servicios vuelven a ser
    solicitados por los Reyes Católicos. Fernando de Aragón le pide marchar
    hacia Salces (Rosellón) para liberar la plaza del cerco francés de las
    tropas de Luis XII.
    De nuevo Estopiñán demostró su valía
    militar, puesto que dividió a sus tropas en dos grupos: el primero
    hostigaba la retaguardia de los sitiadores sin cesar, mientras que el
    segundo fue enviado al puerto, para evitar que los refuerzos franceses
    (que habían embarcado en Colliure con destino al Rosellón catalán)
    pudiesen desembarcar y sumarse al resto.
    La maniobra fue un éxito, ya que la
    retirada de los invasores se produjo a finales del citado año. El Rey
    Fernando, en recompensa a la efectiva labor de Pedro de Estopiñán, le
    nombró a primeros de 1504 Adelantado de Indias y Capitán General de la
    Isla de Santo Domingo, con lo que parecía ponerse el colofón a su
    carrera militar si se tiene en cuenta al prestigio y valía de los
    citados puestos en el organigrama político-militar de la dominación
    española de América.
    Durante ese mismo año, Estopiñán comenzó
    los preparativos del viaje al Nuevo Continente, adonde se iba a
    establecer con toda su progenie y familia, sin embargo no llegaría a
    vivir para ver su sueño cumplido. Pocos días más tarde, en el transcurso
    de una visita al monasterio de Guadalupe, el comendador Estopiñán
    falleció súbitamente el día 3 de septiembre de 1505, y fue enterrado dos
    días más tarde en el propio monasterio.
    Algunos autores especulan que Estopiñán pudiera haber sido envenenado por algún enemigo político, pero no hay nada probado.

    8. CONCLUSIONES

     El Magreb Occidental a finales del siglo XV estaba totalmente
    fragmentado en disputas dinásticas entre los poderosos Watásidas del
    Reino de Fez y otras tribus bereberes menores.

    Escudo de armas del emperador Carlos V en la puerta de Santiago (wikimedia)
    Melilla ya era española antes incluso que
    Navarra o de que figurase la palabra “Reino de Marruecos” como entidad política.
    Melilla no fue usurpada ni tomada por la
    fuerza a nadie, estaba abandonada. Melilla
    fue colonizada y repoblada con los siglos de forma pacífica, con interrupciones ocasionales por ataques de los piratas berberiscos y cabilas rifeñas.

    9. FUENTES

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