Los siguientes sucesos son hechos celebrados en la historia de Filipinas, sin embargo resultan prácticamente desconocidos en España dentro de la amnesia colectiva.
Continuamos desde donde lo dejamos en la anterior entrada:
http://www.recreacionmedieval.com/2016/07/la-defensa-de-las-filipinas-contra-la.html
En esta entrada trataremos la hazaña de como dos galeones (y posteriormente un
tercero) y cuatro bergantines españoles vencieron a 18 navíos de guerra
holandeses divididos en tres escuadras, obligándoles finalmente a desistir de su
invasión del archipiélago.

Típico galeón de este periodo con sus
en torno a 35 cañones, la lámina corresponde a Nuestra Señora de la
Concepción, 1641. Eran naves grandes y pesadas, de tres mástiles.
Añadir leyenda

1.ANTECEDENTES (1565-1646)

Como se vio en la anterior entrada, la piratería enemiga en Filipinas no fue un hecho aislado. Desde
los inicios de la colonización española hacia 1565, el archipiélago
soportó el acoso de piratas, corsarios y marinos de potencias enemigas con el paso de los siglos, con
mejor o peor fortuna. Pese a toda adversidad, los españoles pudimos
conservar (no sin sacrificio) nuestra privilegiada posición en el Extremo Oriente durante más de tres siglos.
A raíz de la llamada guerra de los 80
años y debido al hecho de que Holanda desplaza a Gran Bretaña en el
dominio de los mares, los corsarios holandeses no tardaron en
protagonizar acciones de piratería sobre los champanes y juncos chinos
que viajaban a Filipinas, perjudicando el comercio español, además de protagonizar escaramuzas sobre la bahía de Manila y otras costas del archipiélago.
Se han documentado los siguientes ataques por parte de buques de bandera holandesa desde comienzos del siglo XVII:
  • 1600: el 14 de diciembre, un escuadrón
    holandés de Olivier van Noort atacó una flota española de Antonio de
    Morga cerca de la isla Fortuna.
  • 1609: Francois de Wittert intentó atacar
    Manila con cuatro barcos pero fue repelido por el gobernador general
    Juan de Silva que contraatacó y derrotó a los holandeses en una
    escaramuza en Playa Honda (Botolan), donde muere Wittert.
  •  1616: en octubre, Joris van Spilbergen
    bloqueó la bahía de Manila con 10 galeones, pero una escuadra española
    de 7 barcos al mando de Juan Ronquillo le derrota, hundiendo el buque
    insignia enemigo “Sol de Holanda”
  • 1640-1641: tres barcos holandeses
    situados en el embocadero de San Bernandino trataron de capturar
    galeones que venían de Acapulco, Nueva España. Los galeones españoles
    fueron alertados de la presencia enemiga por señales luminosas desde el
    puerto y pusieron un rumbo alternativo.
  • 1642: los holandeses capturan Formosa (Taiwan) y expulsan a los comerciantes españoles residentes.
 Tras todos estos sucesos esporádicos pero muy dañinos para la economía del archipiélago, la situación no era menos preocupante que las crisis comentadas en la otra entrada. La soberanía española en Filipinas estaba en juego, y más aún con presencia holandesa en Formosa.
En 1644 el nuevo gobernador Diego Fajardo Chacón
llegó de España y tomó su cargo. Lejos de quedarse de brazos cruzados, decidió tomar cartas en el asunto y devolver la estabilidad a las islas. En primer lugar, puso sus vistas en el sur, haciendo frente
a varios sultanes indonesios y rebeldes musulmanes en Mindanao.
Pero más preocupante era el hecho de que el comercio estaba muy
debilitado y no llegaban mercancías desde Acapulco (Nueva España) desde
hacía 2 años. Había además escasez de pertrechos para los astilleros y
los efectivos para las guarniciones y las dotaciones de las naves eran
insuficientes.
En julio de 1645 llegan de Acapulco a
Manila los Galeones Encarnación y Rosario con nuevos recursos y el
arzobispo electo de Manila, Don Fernando Montero de Espinosa, que se contagió de unas fiebres en su camino a Manila y falleció al poco,
causando la consternación de los fieles de su nueva diócesis, tan
necesitados de ayuda espiritual.
Por si algo más podía salir peor, el 30 de
noviembre de 1645 se produjo un terremoto en Manila, a lo que siguió otra
réplica el 5 de diciembre. Esta catástrofe natural se cobró un millar de vidas y 150 edificios
e incontables daños materiales en los campos de las provincias. A sumar a las pérdidas causadas por varias erupciones volcánicas entre
1633-1640 en aquella castigada región.

2.COMBATES CONTRA HOLANDA (1646)

Paralelamente a estos sucesos, representantes de la
Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales se reúnen en Batavia
(Yakarta) desde donde planean apoderarse de Filipinas. Para tal operación se
decide enviar a tres escuadrones navales.
  • El primero consistía en 4 galeones y un patache
    rumbo a Ilocos y Pangasinán, con el fin de apropiarse del comercio con
    China y rebelar a los nativos.
  •  El segundo aglutinaba 5 galeones y dos brulotes
    rumbo a Zamboanga y después al estrecho de San Bernardino para capturar
    el galeón que iba a venir desde Acapulco.
  •  El tercero tenía 6 galeones para mermar
    las comunicaciones navales del archipiélago con el exterior, cortando la
    comunicación de Manila con Ternate y Macasar.
Pasada la época de monzones estos tres escuadrones debían concentrar esfuerzos en Manila para atacarla y tomarla.
El 1 de febrero de 1646 una de las escuadras
holandesas es avistada en Ilocos y Pangasinán. Los holandeses intentan
convencer a los nativos para que se rebelen contra los españoles, sin
éxito, lo que lleva al saqueo de varias poblaciones hasta la llegada de
milicias españolas que les obligan a reembarcar.
Fajardo, alarmado convoca un consejo de
guerra y hace inventario, dispone de los dos maltratados galeones
llegados el año pasado, Nuestra Señora de la Encarnación (la capitana) y
Nuestra Señora del Rosario (la almiranta) que habían atracado en Cavite
desde Nueva España en julio 1645. Se le asigna el mando de los mismos a
Lorenzo Ugalde de Orellana (también conocido como Lorenzo Orella y
Ugalde) en la Encarnación y el segundo al mando el almirante andaluz
Sebastián López en el Rosario, mientras que Agustín de Cepeda es elegido
sargento mayor.
Cuatro compañías de infantería son
embarcadas en cada galeón, mandadas respectivamente por los capitanes
Juan Enríquez de Miranda, Gaspar Cardoso en la capitana y Juan Martínez
Capelo y Gabriel Miño de Guzmán en la almiranta.
Las tripulaciones aceptaron sendos capellanes dominicos a bordo y tomaron a la virgen del Rosario como patrona.
Mapa de las Filipinas donde se han marcado los lugares de las principales acciones navales.

2.1 Primera batalla: Península de Bolinao

El 3 de marzo zarpan de Cavite los dos
galeones españoles, al no encontrar enemigo en la costa de Mariveles ponen
rumbo a Pangasinán, en la misma Luzón, noroeste de la bahía de Manila,
llegando allí el 15 de marzo.
La escuadra holandesa de 4 buques
enemigos es avistada por La Almiranta a las 9 de la mañana, alertando a
la capitana por cañonazo.
A las 3 de la tarde se inician los
combates, formando ambas escuadras en línea. El galeón Rosario es el que
sufre más castigo, pero esto permite a La Encarnación concentrar su
fuego sobre los navíos enemigos dañando severamente a su buque insignia.
Tras cinco horas de combate los holandeses se retiran amparados en la
oscuridad de la noche.
Pese a la abrumadora inferioridad numérica, los dos solitarios galeones
españoles persiguen a la escuadra enemiga hasta el extremo norte de la isla Luzón. Al amanecer del día siguiente, tras
perderse la escuadra enemiga, Ugalde da orden de regreso. Solo
se cuentan daños menores en los dos galeones y algunos muertos.

2.2 Asedio de la isla Ticao

En abril de 1646, tras capturar dos mercantes españoles, la segunda escuadra holandesa es avistada desde la
fortaleza de Zamboanga, suroeste de la isla de Mindanao.
Tras un ataque frustrado, los holandeses
desembarcan en la ensenada de Caldera. El capitán Pedro Durán de
Monforte, con 30 españoles y dos compañías indígenas logra rechazar este
ataque a la fortaleza, causándoles un centenar de bajas y obligándoles a
reembarcar.
El 1
de junio de 1646, Ugalde, siguiendo órdenes del gobernador, llega al puerto de San Fernandino en Ticao con
sus dos galeones, donde espera la llegada del galeón San Luis desde
Acapulco. Desde allí debe escoltarlo a su destino.
El 22 de junio se avista otra escuadra holandesa acercándose a Ticao, identificándose 7 buques y 16 lanchas. Ugalde ahora estaba en una situación
comprometida, la escuadra holandesa le había bloqueado en el puerto, y
superaba ampliamente a sus dos galeones. Para colmo el galeón de
Acapulco aún no había aparecido. 
Temiendo ser atacados por tierra, Ugalde
desembarca a 150 hombres al mando del sargento mayor Don Agustín de
Cepeda junto con el capitán Gaspar Cardoso y algunos cañones.
Ese día a las 10 de la noche, los
holandeses envian 4 lanchas a reconocer el puerto. Los españoles
les dejan acercarse y esperan a que desembarquen para recibirles con
fuego de arcabuz, causándoles graves bajas y obligándoles a
reembarcar. Los ataques de las lanchas contra los dos
galeones en los días siguientes fueron igualmente infructuosos. Al cabo
de un mes los españoles seguían resistiendo.
La fortuna quiso que cuatro prisioneros españoles
de la escuadra holandesa consiguieran escapar e informar a Ugalde de los
planes enemigos. Según su información, las escuadras holandesas debían converger sobre Manila
para tomarla.
El 24 de julio los holandeses desisten en
someter a los galeones españoles y al no llegar el otro galeón de Acapulco,
ponen rumbo a Manila como tenían previsto.
El 25 de julio, Ugalde, libre del bloqueo,
vuelve a hacerse a la mar para enfrentarse a la armada holandesa,
seguro de que el San Luis ha recalado en otro puerto cercano tras ser alertado.
El galeón San Luis sufrió desperfectos
por el temporal pero pudo llegar al puerto de Cahayán donde consiguió
desembarcar su mercancía, antes de hundirse al ser arrastrado por la
corriente y chocar contra las rocas.

2.3 Segunda batalla: Marinduque

Consciente de que Manila está indefensa
(sin barcos ni artillería), Ugalde se apresta a perseguir a los
holandeses con sus exiguas fuerzas. 
El 28 de julio, los dos galeones españoles interceptaron a
los mismos 7 buques holandeses entre las islas de Banton y Marinduque . Los españoles se encomendaron a la virgen del Rosario y
prometieron hacer acción de gracias a la misma si salían victoriosos.
La batalla se desató el 29 de julio a eso
de las 7 de la tarde. Las 7 naves holandesas rodearon a la Encarnación
que se batió contra ellos como un demonio, mientras la Rosario disparaba
en apoyo de su compañera desde fuera del cordón enemigo. La Encarnación estuvo a punto de ser
abordada pero la pericia de la tripulación hispanofilipina al cortar los
cabos de abordaje lo evitó.
Los holandeses entonces mandaron a uno de
sus brulotes a prender fuego a la Encarnación, pero fue rechazado de
una andanada. Después lo intentaron con la Rosario, pero esta vez
detonándose la flamígera mercancía del holandés antes de tiempo, matando a toda su
tripulación en el acto.
Los holandeses desistieron al anochecer y
huyeron. No hubo ninguna baja en la Encarnación y la Rosario sólo
perdió cinco hombres.

2.4 Tercera batalla: Isla de Mindoro

Al día siguiente la escuadra española
persigue a los holandeses que solo conservan seis naves, siendo
interceptados por los dos galeones el 31 de julio a las 2 de la tarde
cerca de Mindoro, en su costa sureste.
Los holandeses estaban esta vez a la defensiva, y trataron sin éxito de desarbolar a la Rosario. Tras este revés, los invasores remolcaron su último
brulote hacia la escuadra española pero el fuego de los cañones y armas
de cubierta los destrozaron, hundiéndolo con su carga al grito de los
españoles de “Ave María” y “Viva la fe de Cristo y la Santísima Virgen
del Rosario”. 
La batalla se prolongó hasta las 6 de la
tarde, huyendo los holandeses de nuevo en la noche con su buque insignia
severamente dañado. 
En agosto, la curtida y veterana escuadra española regresa a
Cavite para reparación. La tripulación es recibida como héroes en
Manila y cumplen con sus votos prometidos a la virgen en la Iglesia de
Santo Domingo de Manila. El general Orellana se retira del
servicio siendo recompensado con una encomienda, mientras que los demás
son ascendidos por el gobernador general.

2.5 Cuarta batalla: Isla de Ambil

Estas victorias rebajan la alarma en las
autoridades, que permiten al recién llegado galeón San Diego, navegar a
San Bernardino en Ticao sin escolta.
Pero tres barcos de la tercera escuadra holandesa ya estaban entrando en aguas filipinas. El General Cristoval Márquez de
Valenzuela, capitán del San Diego se sorprendió al encontrar los barcos
holandeses cerca de la isla Fortuna, en Nasugbu, Batangas. Viendo que no era un barco de guerra, los invasores acosaron al San Diego, que escapa por los pelos hacia
Mariveles, informando en Cavite la presencia enemiga.
El gobernador Fajardo ordena a su sargento mayor Manuel Estacio de Venegas formar una nueva armada formada por la Encarnación, la Rosario y el San Diego (reconvertido a barco de guerra) a los que suma una galera y cuatro bergantines.
En esta ocasión, Sebastián López es
puesto al mando de toda la escuadra, en La Encarnación, mientras que
Agustín de Cepeda queda de almirante en la Rosario. Se siguen manteniendo capellanes en cada nave y el gobernador Fajardo ordena que se renueven los votos realizados a la virgen.
El 16 de septiembre de 1646 la escuadra
navega a Fortuna pero al no encontrar allí holandeses se dirige a
Mindoro, avistándolos entre Ambil y las islas Lubang.
La batalla comienza a las 4 de la tarde,
con el viento en contra de la escuadra española y bombardeos a larga
distancia durante 5 horas.
A las 9 de la noche La Rosario se desvía del resto de la escuadra y
se ve rodeada por tres naves enemigas, el galeón resiste durante 4
horas pese a los intentos de La Encarnación por acercarse. Finalmente
consigue zafarse y refugiarse en cabo Calavite.

2.6 Quinta batalla: Mariveles

La batalla final tuvo lugar el 6 de octubre, con la escuadra española dispersada e intentando refugiarse en Mariveles.
Tres navíos holandeses, viendo que los tres galeones estaban muy separados se lanzaron al ataque. El General López esperó a que se acercaran los invasores, temiendo ser alejado de sus aliados aún más por las corrientes.
La Encarnación levó el ancla y se
defendió de las tres naves holandesas siendo arrastrada por la corriente
con ellas lejos del San Diego. Tras 4 horas de bombardeo intenso, La Encarnación provocó graves daños en los atacantes, obligándoles a retirarse.
Al parar el viento, la relativamente rápida galera de la escuadra española pudo remar y
alcanzar al buque insignia holandés. Pese a estar en franca desventaja
en número de cañones, la galera recargó rápido e hizo graves estragos. El buque insignia holandés estaba al
borde de hundirse, pero el viento regresó posibilitando la huida de los
holandeses. Encaración y galera iniciaron la persecución en el
anochecer pero los holandeses huyeron. En total sólo hubo que lamentar 4 bajas en La Encarnación.
Tras esta victoria la escuadra regresó a
Manila donde las dotaciones nuevamente cumplieron sus votos con la virgen del Rosario de la Iglesia
de Santo Domingo de Intramuros.
El 20 de enero de 1647 la victoria fue
celebrada con fiesta, desfile y procesión con el compromiso de repetir
las celebreciones cada año.
El 6 de abril de 1647 el padre dominico
Diego Rodríguez solicitó al vicario de Manila la declaración de
Intercesión milagrosa de la Virgen del Rosario en virtud de lo
siguiente:
  • Solo hubo 15 bajas propias entre todas las batallas.
  • Que las dos naves españolas eran anticuadas e inadecuadas para el combate, y estaban en total inferioridad.
  • Que los soldados españoles rezaron a la virgen del Rosario en coros, intercediendo esta por ellos en nombre de Dios.

3.COMBATES DE 1647-1648

3.1 Batalla de Cavite (1647)

El 10 de junio de 1647, en el puerto de
Cavite (bahía de Manila) se avista una escuadra de 12 navíos holandeses
dispuestos a bloquear el puerto. Las baterías españolas reciben la
alarma y abren fuego, hundiendo el buque insignia holandés y
posiblemente otro navío de la escuadra.
La fortaleza de Porta Varga que guarda el puerto resulta destruida pero los holandeses abandonan la intentona. Sin embargo continuarán merodeando por esas aguas hasta 1648, año que marca el fin de la guerra, mediante el tratado de Westfalia. 
Cavite es mucho más célebre por la batalla que tuvo lugar allí durante la que debería denominarse Guerra de Agresión Yanki sobre Filipinas (1898).

3.2 Sucesos posteriores

Más de un siglo después (1762-1764), en
el marco de la Guerra de los 7 Años, los codiciosos ingleses intentaron
algo parecido que los holandeses, esta vez llegando a capturar Manila. Gracias a la intervención del nuevo gobernador Simón de Anda y Salazar (el Blas de Lezo de Filipinas) fueron también
finalmente expulsados pese a los limitados recursos del archipiélago. Tal gesta será tratada en la próxima entrada de esta serie con temática sobre la defensa de Filipinas.

 4.FUENTES

Leave a comment