La Defensa de Filipinas (parte 3): Simón de Anda contra los Invasores Británicos

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1.INTRODUCCIÓN

Tras frustrar los intentos holandeses para capturar el archipiélago, Filipinas disfruta de muchas décadas de paz. La conexión Manila-Acapulco se mantiene en auge y progresivamente van introduciéndose en la dieta de los isleños toda clase de productos desde Nueva España y el Perú; incluyendo maíz, patata, tomates, chocolate… Escuelas, universidades, hospitales e iglesias de estilo barroco florecen de forma análoga a como sucede en América.

Esta paz solo se ve interrumpida por una serie de revueltas esporádicas de no más de uno o dos años de duración cada una, que se clasifican en:

  • Acciones de la población nativa y las autoridades españolas contra las revueltas protagonizadas por residentes y comerciantes chinos, miles de estos últimos resultaron muertos.
  • Revueltas agrícolas por las tierras ocupadas por las órdenes religiosas.
  • Revueltas de carácter religioso, debido a presencia de tribus que profesaban el politeísmo, chamanismo o incluso el islam, y que se negaron a abrazar la fe católica.
  • Revueltas secesionistas de carácter caciquil. 

2.LA ESCUADRA BRITÁNICA SAQUEA Y OCUPA MANILA

En verano de 1762 se reciben noticias preocupantes de que se ha iniciado una guerra entre España y Gran Bretaña, lo que significa que los territorios españoles de ultramar pueden verse amenazados. En aquel momento ejercía el cargo interino de gobernador el arzobispo de Manila Manuel Rojo del Río y Vieyra, pero no tomó ninguna medida para defender las islas en caso de ataque.

El 28 de septiembre se presentó
en la bahía de Manila una escuadra británica con la intención de expulsar a los españoles de las Filipinas, y conquistarlas para la corona británica. Estaba
compuesta por 13 navíos y 7.000 soldados, que habían sido enviados desde Madrás en la
India.


La posibilidad de ayuda o socorro a corto plazo es nula debido al distanciamiento entre el archipiélago, la metrópoli y los demás territorios. Además la aliada Francia no posee colonias en el Pacífico desde las que se pudiese apoyar a España en este frente en la que se denominará Guerra de los 7 Años.

Filipinas está sola, tiene que defenderse con sus propios recursos y cerrar filas en torno a alguien con suficiente carisma y liderazgo como para organizar una defensa efectiva. Es en este momento en que entra en escena otro héroe español olvidado por la amnesia colectiva. Este hombre es el alavés Simón de Anda y Salazar, a quien se le podría apodar sin tapujos como “el Blas de Lezo de Filipinas”, pues la gesta que protagonizó es perfectamente equiparable a la del famoso guipuzcoano que defenió Cartagena de Indias.

3.VIDA TEMPRANA DE SIMÓN DE ANDA

Simón de Anda y Salazar nace el 28 de octubre de 1709 en Subijana (parte de las fuentes atribuyen el año 1701 a su fecha de nacimiento), en la provincia vasca de
Álava.  
Retrato de Simón de Anda
En 1728 fue ordenado en primera tonsura dominico, pero descubrió una vocación mayor y al cabo de un tiempo deja la orden religiosa para
estudiar jurisprudencia en la universidad de Alcalá. Una vez licenciado, se traslada de Alcalá de
Henares a Madrid donde ejerce la abogacía.
En 1735 se casa con María Cruz Díaz de Montoya
(de Mijancas) y llegó a abrir un bufete adquiriendo fama como jurista.
Desconozco en qué momento el destino le
llevó a emigrar a Las Filipinas para desarrollar allí su carrera jurídica y administrativa, pero se sabe que en 1755 fue ordenado magistrado en la
Real Audiencia de Manila, cargo del que no tomó posesión hasta el 21 de julio de
1761.

4.GESTIONES PARA LA DEFENSA DE FILIPINAS

El 1 de octubre de 1762 Simón desempeñaba ya el cargo de Oidor General, y fue nombrado también ese día Teniente Gobernador de la Ciudad por la Audiencia y el Gobernador General de Filipinas, Manuel Rojo. Con los ingleses en tierra, y la caída de Intramuros inminente, Simón recibe instrucciones de abandonar Manila el 4 de Octubre. Para ello, amparado por la oscuridad de la noche rema por el río Pasig en una
barcaza tipo vinta con destino a Bulacán. Lleva en su poder quinientos pesos, variada documentación, y trae consigo a un sirviente filipino.


Paralelamente quinientos soldados españoles (Regimiento de Infantería del Rey) y 80 artilleros nativos mantienen la defensa, a cargo del marqués de Villamediana. El 5 de octubre se procede al bombardeo británico del asediado barrio de Intramuros. El gobernador Manuel Rojo, consciente de la abrumadora superioridad enemiga, propone repetidas veces rendirse a los británicos, esperando un trato caballeroso y con el fin de minimizar daños sobre la ciudad. Sin embargo los militares españoles le urgieron para que convocase un consejo de guerra y se llevara una defensa a ultranza. Ese mismo día los invasores consiguen abrir brecha en la muralla del baluarte de San Diego. Tras esto, los atacantes consiguieron secar el foso, capturar los baluartes de San Andrés y San Eugenio con sus cañones y expulsar a los defensores de las murallas.

Plano de Manila donde se observa el río Pasig y anillo de defensas en estrella, datado hacia 1766.


El 6 de octubre, con los ingleses dentro de intramuros, se convocan votaciones a las autoridades civiles y militares, que dan mayoritariamente resultado favorable a la capitulación, tras 12 días de asedio.
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Durante el asedio los militares españoles
perdieron tres oficiales, dos sargentos, 50 soldados de la línea, y 30
civiles de la milicia, además de muchos heridos. Entre los civiles
nativos había 300 muertos y 400 heridos. Los sitiadores perdieron cerca
de 1.000 hombres, de los cuales 16 eran oficiales. La flota invasora
disparó sobre la ciudad más de 5.000 bombas, y más de 20.000 bolas,
devastándola parcialmente.
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Tras la capitulación de Manila, las iglesias y oficinas públicas fueron
saqueadas y los objetos de valor fueron tomados. Los documentos históricos
como los registros de los Agustinos, documentos oficiales, etc. fueron robados; junto con el pertrechos navales en el astillero naval de
Cavite, las pinturas del Palacio del Gobernador General, el contenido de
las iglesias de Intramuros y las posesiones de la mayoría de las casas
ricas. Violaciones, homicidios y vandalismos también arrasaron la ciudad
en lo que se conoce como la primera “Violación de Manila”. Para colmo,
los británicos exigieron un rescate de cuatro millones de dólares del
gobierno español para detener el saqueo de la ciudad, algo a lo que el
Arzobispo Rojo acordó a fin de evitar una mayor destrucción.
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El 2 de noviembre de 1762, Dawsonne Drake
de la Compañía Oriental de las Indias asumió el cargo como gobernador
británico de Manila. Fue asistido por un consejo de cuatro, formado por
John L. Smith, Russel Claud, Brooke Henry y Samuel Johnson, ejerciendo
el terror y encarcelando a ciudadanos considerados sospechosos a diestro y siniestro.

Con Manila perdida, Simón llega y se da a conocer en Bulacán como
gobernador interino; pronto organiza la defensa de las islas con el auxilio de los
religiosos, estableciéndose en Bacolor, Pampanga. El gobernador y
capitán general arzobispo Manuel Rojo, había sido capturado por los británicos,
y con la Real Audiencia cedió las islas a ellos. Simón de Anda, el más
alto miembro no cautivo, asumió por tanto de forma interina todos los poderes legítimos.
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5.RESISTENCIA AL INVASOR INGLÉS

Simón no perdió el tiempo, organizó la
resistencia contra los invasores asumiendo en su persona el poder
militar en nombre de la disuelta Real Audiencia. Cuanto tuvo noticia de
la entrada de los ingleses en Manila ya se encontraba en Bulacán. Se rodea
así de las autoridades locales que eran el alcalde Pasarín, al artillero
Ibarra y dos religiosos.
Ante la negativa de los ingleses a
negociar, Simón organiza un ejército de 10.000 hombres, de los que la inmensa
mayoría eran nativos voluntarios improvisadamente armados con machetes y
arcos y flechas. Las tornas cambian y son ahora los propios ingleses los asediados en Manila.

Flechero de Batán; Islas Filipinas 1780. José María Bueno
 La fuerza británica ocupante resultó
insuficiente para dominar ningún territorio fuera de la capital, siendo
derrotados en todos los intentos de salida de Manila y fracasando en sus
objetivos. Graves desacuerdos entre Dawsonne Drake y los comandantes
militares que sustituye Draper y Cornualles impidieron tanto
negociaciones fructíferas con Simón de Anda como una acción militar efectiva.
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6.SOMETIMIENTO DE LOS REBELDES A LA AUTORIDAD ESPAÑOLA

Pese a que las regiones de Bulacán y
Pampalga se mantienen fieles a la autoridad española, las de Pangasinán,
Ilocos y Cagayán se sublevan para evadir los tributos.
En Navidad de 1762 la comunidad china de
Guagua, con el beneplácito de los ingleses trama asesinar a Simón y a
los españoles cuando este acuda a la Misa de Gallo en Guagua. No es la primera revuelta que protagoniza la minoría china en Filipinas (las anteriores fueron reprimidas de manera sangrienta en 1603 y 1662), por lo que las autoridades españolas desconfían de sus intenciones.
Alertado a tiempo el 23 de diciembre,
Simón marcha con sus fuerzas hispano-filipinas a la ciudad y demanda la
rendición de los líderes chinos. Ante su negativa los derrota en
combate.
Por su parte el asturiano Pedro José
Bustos, segundo de Simón, intercepta una columna anglo-china que había
incendiado convento e iglesia de Bucalán y convento, y les
hace volver a Manila. Hecho esto establece su cuartel general en
Malinta, y hostiga a los ingleses, llegando incluso ante las puertas de
Manila.

Caballería Provincial Voluntarios de Filipinas 1763 Porta guión de la 3ª Compañía. José María Bueno

 Simón de Anda, no contando con suficientes fuerzas
adiestradas ofreció a los traidores pangasinanes, si se aquietaban, su
único hijo en prenda. No pudiendo ofrecer garantía igual a los
ilocanos, expidió un decreto previniendo al cabecilla Diego Silang,
amenazándolo con enviar sus tropas contra él si no se sometía.

Simón de Anda nombró a Manuel Ignacio de
Arza capitán general de las provincias de Cagayán, Ilocos y Pangansinán,
disposición tan acertada y a tiempo ya que Arza, no sólo aquietó a los
ruidosos cagayanes, sino que en breves días formó con los propios
cagayanes una columna y con ella hizo valer su autoridad: animando a los
buenos, castigando a los malos y ahorcando a centenares de los más conspiradores y sediciosos.
Transcurridos ya cuatro meses desde la
llegada de los invasores, Simón de Anda había conseguido pacificar las
islas contando con ejército formado por quinientos soldados españoles y miles de filipinos mandados por valientes jefes, mientras que
los ingleses en Manila carecían de alimentos. Este es el motivo por el que los invasores buscan abastecimiento desde China, y el 23 de enero de 1763 pusieron precio a la cabeza de Simón de Anda.
El 27 de junio de 1763 ingleses y chinos
tratan de sorprender a Bustos, siendo derrotados. Simón de Anda traslada su cuartel de campo
a los pueblos de Maycanayan y Polo, iniciando los preparativos del
asalto a Manila, cuando el 23 de julio llega una fragata inglesa con
pliegos de treguas.
En 1764, Diego Silang el traidor, y su
esposa Gabriela Silang se sublevan y capitanean a los ilocanos en su levantamiento
contra su alcalde mayor (Alcaldía Mayor de Ilocos). Silang se apropia
del título de cabo mayor prestando juramento de fidelidad al rey Jorge
III de Gran Bretaña siendo recompensado con los cargos de sargento mayor
y alcalde mayor, pero el destino le pagará con la misma moneda. Diego Silang muere asesinado cuando los leales ilocanos del norte entran en la
Ciudad Fernandina de Vigan, al mando de Manuel Ignacio de Arza, quien
restablece la autoridad sin encontrar apenas resistencia.
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7.LIBERACIÓN Y ENTRADA TRIUNFAL EN MANILA

El 16 de agosto llegan noticias de la paz
general acordada en París firmada en febrero de 1763, por la que se pone fin
a la guerra de los 7 años. Los ingleses, que no reconocían a Simón de
Anda, se dirigen a su persona como “jefe de las tropas de S.M.
Católica”. Simón de Anda, indignado, devuelve el pliego sin abrir, manifestando
como no lo haría mientras no se lo considerase como lo que era, el
gobernador.
Los ingleses liberan a los presos de
Manila y buscan desesperadamente alimentos, pero Simón, se entera de su plan
de salir a comprarlos en el pueblo de Orion, en la provincia de Bataán. Envía a Bustos quien les hace reembarcar, llegando incluso a apoderarse
de las embarcaciones menores llenas de comestibles atracadas en la misma
muralla de Manila.
El 30 de enero de 1764 fallece Manuel Rojo, estableciéndose un pleito sucesorio.Tras recibir Simón los
despachos con las condiciones de negociación desde China, se entrevista con los
invasores en Tambobo (Malabón, en Siatón). Tras muchas
discusiones se consigue el compromiso de retirada inglesa en marzo, tras
20 meses de ocupación.
Muchas pinturas al óleo valiosas de
artistas españoles, que estaban en el Palacio del Gobernador en Intramuros, mapas
raros, manuscritos históricos, documentos oficiales, libros
preciosos, cartas de las órdenes religiosas,… fueron robados por Dawsonne Drake y su sucesor, Alexander
Dalrymple. Muchas de estas obras finalmente terminaron en el Museo Británico de Londres o
subastadas.
En la fragata española Rosa llegó
el nuevo gobernador Francisco Javier de la Torre a quien Simón de Anda
entregó el mando de las islas en Pampanga el día 17 de marzo de 1764. Esto se produjo paralelamente al reembarco y retirada de todas las tropas británicas en Manila.
Torre se establece en el arrabal de Santa
Cruz para concertar la entrada en Manila. Cuando se preparaba para
entrar enfermó de cólico, y no queriendo diferir el acto, rogó a Simón de Anda
que lo efectuase, quien ejecutó su encargo en medio de grandes
aclamaciones, repiques de campanas, salvas de cañones, y coronas de
flores durante toda la marcha, que finalizó en la Fortaleza de Santiago.

8.DEFENSOR DE FILIPINAS Y EFICIENTE ADMINISTRADOR


Simón de Anda es un héroe para España y
Filipinas, que defendió su legítima autoridad con coraje y justicia de la usurpación inglesa y los caciquistas.
Él solo, durante la guerra, había
despachado todos los negocios criminales y civiles de Filipinas,
pertenecientes a todas las ramas y jurisdicciones de Guerra, Marina,
Justicia y Hacienda, sin que hubiese el mas mínimo retraso.

Nunca le sorprendieron las continuadas y
estudiadas intrigas de sus astutos enemigos. De nativos asustadizos,
formó ejércitos disciplinados y bien asistidos con los que siempre
venció allí a donde fue.
La pólvora y cañones que en la Pampanga
se hicieron bajo la inmediata dirección, eran mejores que los de los
ingleses, y preparado estaba ya minuciosamente cuanto era necesario para
tomar Manila en ese momento.

Su gestión económica fue ejemplar, pues
aunque tenía en su poder tres millones de pesos, no gastó en la guerra, a
pesar de haberlo creado todo, mas que seiscientos dies mil doscientos
reales.
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9.MIEMBRO DEL CONSEJO DE CASTILLA

En 1764, con los ingleses expulsados del archipiélago,
Simón de Anda vuelve a la Península, donde es bien recibido y forma parte del Real y
Supremo Consejo de Castilla, tomando posesión el 6 de noviembre de 1767. También fue nombrado caballero de la Orden de Carlos III.

A su regreso, Simón informó al rey sobre las injusticias que los frailes cometían hacia los nativos. En opinión de Simón las islas están mal administradas y necesitan mejores gobernantes, una realidad con la que él había lidiado y estaba familiarizado. Este dato sería tenido muy en cuenta ya que al cabo de unos años empezó a precisarse de nuevo de sus servicios en las islas.
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10.SEGUNDO MANDATO

 En 1770, es nombrado gobernador de
Filipinas y regresa a las islas. Consciente de la debilidad de las
fortificaciones de Manila, manda redactar un proyecto de mejora al
director general del cuerpo de ingenieros, Juan Martín Zermeño, para
protegerla contra los corsarios y piratas.

Además de reparar las murallas en pocos meses obtiene autorización para construir varios barcos de guerra. En 8 meses, en los astilleros de Pangasinan, Cavite y Zambales, se construyen los siguientes buques:
  • 2 fragatas
  • 4 pailebots
  • 1 bergantín
  • 5 goletas
  • 1 pontín
  • 2 lorchas
  • 2 falúas, 3 botes y otras embarcaciones llamadas vintas.

También se inició una reforma del ejército de las islas, creando nuevas unidades regulares y modificando la estructura de las Milicias Provinciales.

Por otro lado, durante su segundo mandato Simón ejecuta la orden de expulsión de los jesuitas siguiendo el decreto de Carlos III. 
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11.JURISTA 

Como jurista, plantea la renovación de
las leyes lo que le granjeará muchos enemigos entre las órdenes religiosas. La reforma a los curatos levantó muchas protestas obligando a
desterrar a algunos frailes. Para hacer cumplir su mandato acompaña al
arzobispo en su visita, falleciendo durante este viaje en el convento
de los padres recoletos, seguramente por disentería el 30 de octubre de 1776. Sus restos mortales se conservan en la catedral
de Manila, detrás del altar mayor.
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12.CURIOSIDADES

En 1769 introduce en la Península las conocidas como bellotas de “Bongas”, utilizadas por los chinos en tintorería.

Por otro lado potencia las relaciones comerciales con Batavia (Indonesia), en aquel momento colonia holandesa.
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13.LEGADO

El recuerdo de Simón de Anda perdura tímidamente en algunos lugares:

  • Una placa en el fuerte de Santiago de Manila, lugar desde donde escapó en barca.  
  • Un obelisco le recuerda en la ciudad de Bacolor en la que se acuarteló.
  • Una estatua levantada en su honor en una plaza de Manila recordó durante mucho tiempo la hazaña.
  • Un gran cuadro denominado ‘Alegoría de la defensa de de Filipinas
    por el alavés Simón de Anda y Salazar’ preside una de las salas del
    Museo de Bellas Artes de Álava.

Obelisco a Simón de Anda en Bacolor

 Simón de Anda, junto con Andrés de
Urdaneta y Miguel López de Legazpi fueron de aquellos españoles con los
que el pueblo filipino siempre estará en eterna deuda, y que merecen el
reconocimiento de todos.

No podemos negar que el periodo colonial
español en Filipinas hasta 1898 estuvo plagado de momentos más acertados y brillantes junto con otros más desacertados y oscuros. Hubo muchas decisiones erradas o desafortundas, pero debemos apegarnos a la gran cantidad de señas comunes que unen a
España con su emancipada hija, Filipinas, nación hispana, tagala, etc. y
crisol de culturas por legítimo derecho, a la par que despreciar y rechazar todo
aquello que nos divida.
Este legado aún perdura en la forma de
hablar (el idioma chabacano, topónimos, documentos), religión (catolicismo), arquitectura, cultura, obras de arte… y es parte del importantísimo patrimonio de esta república insular.

14.FUENTES

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