La batalla de Agincourt (1415): victoria inglesa contra todo pronóstico

We few, we happy few, we band of brothers

Palabras pronunciadas el día de San Crispín (25 de Octubre) por Enrique V.

La batalla de Agincourt


1.TERMINOLOGÍA

Hombre de armas: infante
equipado con cota malla y armadura, constituye la infantería pesada, y
son un status justo por debajo de los caballeros.

2.PRECISION DE LA INFORMACIÓN

La batalla de Agincourt es una de las
medievales mejor documentadas contándose con hasta 7 fuentes diferentes,
3 de ellas de testigos presenciales de la batalla. El lugar de la batalla nunca ha sido
puesto en entredicho y el terreno ha permanecido prácticamente
inalterado en los últimos siglos. Después de la batalla, Enrique V llamó a
los heraldos de ambos ejércitos y al heraldo de la corona francesa,
Montjoie, acordaron que la batalla se llamaría Agincourt por el castillo
más cercano.

3.ANTECEDENTES Y CONTEXTO

Este conflicto surge a raíz de que el monarca inglés Enrique V quería atribuirse el título de
Rey de Francia a través de su tatarabuelo Eduardo III, aunque muchos
monarcas ingleses anteriores aceptaban renunciar a este derecho a cambio
del reconocimiento francés de la soberanía inglesa sobre Aquitania y
otros territorios franceses. Tras unas fallidas negociaciones con los franceses, Enrique decide invadir Francia. 
En primavera de 1414 Enrique llama a su
consejo para planificar ir en guerra contra Francia, pero sus señores le
sugirieron moderar sus peticiones y seguir negociando. El rey inglés entonces dijo que renunciaría a
su derecho al trono de Francia si los franceses pagaban 1,6 millones de
coronas y le entregaban los territorios de Normandía, Touraine, Anjou,
Bretaña y Flandes, además de Aquitania. También la mano de la princesa
Catalina, hija de Carlos VI de Francia junto con una dote de 2 millones
de coronas para el matrimonio. 
Los franceses solo accedieron al matrimonio con una dote de 600.000 coronas y el territorio completo de Aquitania. En 1415 un ultrajado Enrique clamaba que los franceses habían ridiculizado su propuesta y puesto en evidencia. Finalmente en abril de 1415 propone al consejo definitivamente a ir en guerra contra Francia, y esta vez aceptan.

4.EXPEDICIÓN INGLESA

Enrique mobiliza un ejército de 12.000
hombres y desembarca en el norte de Francia el 13 de agosto de 1415,
poniendo inmediatamente sitio al puerto de Harfleur, en Normandía. Al contrario que otras campañas de la macrocontienda denominada Guerra de los Cien Años esta no era una guerra
de incursiones, sino de conquista.
Pese a contar con primitivos cañones y
otra maquinaria, el asedio duró más de lo esperado, pues la ciudad no se
rindió hasta el 22 de septiembre. El cansado ejército inglés no se puso
de nuevo en marcha hasta el 8 de octubre. La estación de campaña estaba cerca de terminar y el ejército inglés había sufrido muchas bajas de disentería.
En vez de embarcarse directamente a
Inglaterra, a pasar el invierno, y con solo una ciudad tomada, Enrique
decide otra alternativa. Deja una pequeña guarnición en Harfleur y
marcha con más de 9.000 hombres por Normandía hacia Calais, un enclave y
fortaleza inglés en la costa francesa del Canal. De esa forma haría una
demostración de fuerza, dando a entender su intención de reclamar
proximamente esas tierras por la fuerza.
También quería provocar al Delfín de
Francia, que había desestimado un duelo personal entre ambos dignatarios
en Harfleur. En cualquier caso, es improbable que Enrique tuviera
intención de presentar batalla inmediatamente a los franceses.
Los franceses respondieron convocando un
poderoso ejército cerca de Rouen (Ruán), un ejército que no pudo ser
formado a tiempo antes de que capitulara Harfleur.
Los franceses además intentaron bloquear
el avance inglés en el río Somme. Tuvieron éxito temporal al forzar a
Enrique a cruzar el río por un vado más al sur, desviándose de su
trayecto a Calais. El vado estaba al sur de Péronne, en Béthencourt y
Voyennes, prosiguiendo las fuerzas inglesas su marcha al norte. Sin la baza del río, los franceses dudaban presentar batalla, pese a que su ejército después de hacer la “semonce des nobles” había crecido tanto que empequeñecía al inglés. 
El 24 de octubre ambos ejércitos estaban
uno frente a otro, pero los franceses prefirieron esperar a más
refuerzos, y ambos ejércitos pasaron esa noche en campo abierto. Los
ingleses por su parte tuvieron cuidado de no ser rodeados.
El 25 de octubre (día de San Crispín) los
franceses intentan retrasar a los ingleses a base de negociaciones que
les entretuvieran, pero Enrique, que sabe que el tiempo está en su
contra, decide avanzar y presentar batalla pese a estar en franca
desventaja.
La situación de los ingleses era
precaria, se estaban quedando sin comida, habían marchado 420 km en
territorio enemigo en dos semanas y media, y estaban a merced de las
enfermedades y la disentería. Para colmo el numeroso y bien equipado ejército francés bloqueaba el camino hacia Calais.Retrasar la batalla solo debilitaría más a los ingleses y fortalecería a los franceses con más refuerzos.

5.EL TERRENO

Lugar de la batalla en la actualidad.
 
La batalla se libró en un erial, o terreno llano árido, con porciones del mismo reservadas ocasionalmente a labranza. La explanada estaba comprendida entre las localidades de Tramecourt y Agincourt. Dos bosquecillos al oeste y este limitan el campo de batalla.
El campo de batalla era muy beneficioso
para los ingleses, y fue un factor decisivo, pues era lo suficientemente
estrecho como para anular la ventaja numérica de los franceses.
Otro problema importante es que estaba
lloviendo ese día, y el suelo terroso se había convertido en un
barrizal, dificultando la movilidad de los caballeros franceses en
armadura pesada, que llegaban a hundirse en el barro hasta las rodillas.
Tropezar y caerse al suelo era una sentencia de muerte para el
caballero francés, pues no tenía tiempo a incorporarse en el barro y
cubrirse de su adversario.
Para complicar las cosas, el denso
embotellamiento de los hombres de armas avanzando, no solo los
ralentizaba, sino que les volvía vulnerables a las lluvias flechas,
maximizando las posibilidades de acertar sobre la lenta formación densa.
Los muertos y heridos dejados por la vanguardia en el suelo embarrado
además obstaculizaban el paso de los infantes que avanzaban desde
retaguardia.
Para colmo los hombres de armas franceses
usaban espadas largas, y no tenían espacio para combatir hombro con
hombro en una formación tan apretada, mientras que los arqueros
ingleses, que llevaban daga o puñal, y no tenían armadura pesada
disfrutaban de plena movilidad.
Ataques infructuosos franceses contra las líneas inglesas
File:Map Agincort.svg 

6.DESPLIEGUE INGLÉS

A principios del día 25, Enrique despliega a un ejército compuesto por 1.500 hombres de armas protegiendo a 7.000 arqueros. En total aproximadamente hasta 9.000
hombres (aunque es posible que algunos de los iniciales ya estarían
enfermos o no aptos para combatir).
El ejército estaba dividido en 3
secciones: en vanguardia el duque de York, con Enrique en el cuerpo, y
la retaguardia para Lord Camoys. El comandante Sir Thomas Erpingham
sería el encargado en dirigir los arqueros.
Los hombres de armas y los caballeros
ingleses ocuparon el centro, mientras que los numerosos arqueros
ingleses y galeses se parapetaron tras estacas en los flancos.
Los arqueros ingleses habían cortado unas
estacas de madera portátiles que plantaban delante de sus líneas para
protegerles de la caballería enemiga. Esta táctica defensiva de estacas
era una innovación y nunca se había usado antes en la guerra de los 100
años (aunque sí se habían usado escudos grandes y fosos).
Los ingleses se confesaron a sus capellanes antes de la batalla como era acostumbrado. Enrique, por miedo a un ataque sorpresa
ordenó a sus hombres a permanecer la noche en silencio bajo amenaza de
cortarles una oreja a los infractores. Para elevar la moral, Enrique aseguró que prefería luchar y morir antes que ser capturado por los franceses y pedido rescate. 
Los hombres de armas de ambos bandos
estaban tranquilos sabiendo que si eran capturados serían mantenidos
rehenes a cambio de rescate. Sin embargo los arqueros eran plebeyos, y
temían ser no ser aceptados prisioneros, además corría el rumor de que,
en el mejor de los casos, a los arqueros ingleses capturados, los
franceses les cortarían los tres últimos dedos de la mano derecha, para
que no volvieran a empuñar un arco.
Enrique hizo un discurso apelando a la
nobleza de su causa y recordando las pasadas victorias que los ingleses
habían tenido sobre los franceses.

7.DESPLIEGUE FRANCÉS

Las fuerzas francesas no solo eran más
numerosas que las inglesas, sino que se autoconsideraban mejores en
calidad que las inglesas.
Para elegir a los comandantes que
conducirían al ejército, los franceses se vieron en un grave problema:
el rey estaba enfermo, su hijo el delfín, Luis, no era militar, y los
dos comandantes propuestos (Condestable D’Albret y Juan (Jean) le Maigre
eran soldados profesionales), sin embargo el poder real lo ejercía un
triunvirato de duques que no hizo más que manipular a su antojo a los
veteranos comandantes. Esto sería desastroso para los franceses en la
batalla.
El hetereogéneo ejército galo estaba
comandado por el Condestable D’Albret. Este era un experto y decidido
guerrero, que se vio obligado a comandar el ejército al fallar todos los
candidatos en la línea sucesoria del rey de Francia.
El ejército francés estaba dividido entre
la facción pro-borgoñona y la pro-Armagnac, que habían guerreado la una
contra la otra en 1413-1414. Los rencores y el odio abiertos de esta
confrontación condujeron a un disenso interno entre los líderes
políticos y militares franceses en Agincourt.
Sumaban hasta unos 20.000 hombres, que se desplegaron en tres líneas, en el siguiente orden:
  • Vanguardia: Condestable D’Albret,
    mariscal Boucicault, duques de Orleans y Borbón. Apoyados por
    destacamentos de caballería en los flancos al mando respectivo de Sir
    Clignet de Brabante y el conde de Vendôme.
  • Segunda línea: duques de Bar y Alençon, y conde de Nevers.
  • Tercera línea: condes de Dammartin y Fauconberg.
Las fuerzas francesas contaban con
numerosos hombres de armas, ballesteros y arqueros en los centros de las
líneas, y destacamentos de caballería en los flancos.
Los 8.000 hombres de armas franceses a
pie de la primera línea superaban con creces en número a sus homólogos
ingleses (unos 1.500). Solo tenían que acercarse lo suficiente para
desbordarlos, anulando la ventaja de los arqueros ingleses por temor a
hacer fuego amigo.
Como se dijo, el campo de batalla era muy
beneficioso para los ingleses, pues era lo suficientemente estrecho
como para que los franceses no pudieran desplegar una vanguardia más
ancha y maniobrable (un cuello de botella), dejando a muchos miles de
infantes plebeyos en retaguardia sin posibilidad de intervenir
inmediatamente.
La retaguardia francesa apenas tomó parte
en la batalla, tan pronto vio que sus nobles de vanguardia habían sido
derrotados, decidió dar media vuelta.

8.LA BATALLA

8.1 MOVIMIENTOS INICIALES

La mañana del día 25 vio la llegada de
los refuerzos franceses del duque de Bravante (2.000 hombres), duque de
Anjou (600), y duque de Bretaña (hasta 6.000).
Tres horas después del amanecer el
combate aún no había empezado. Los franceses pretendían dar tiempo a los
refuerzos a llegar e incluso intimidar con sus números a los ingleses
haciéndoles desistir de ir a Calais y forzándoles a retirarse.
Enrique decidió arriesgarse, no podía
esperar a que los franceses se reforzaran más. Avanzó en el crepúsculo
matutino con sus fuerzas para amenazar la línea francesa, quedando ahora
cercano al límite del tiro de flecha (unos 300m de la vanguardia
francesa, cuando las flechas alcanzan como máximo a 270m). Los arqueros
ingleses tuvieron que desclavar sus estacas y volver a plantarlas en la
nueva posición. Este acto de provocación fue suficiente para
desencadenar el inminente ataque francés.
De haber reaccionado a tiempo, la
caballería francesa habría podido coger a los ingleses sin las estacas
clavadas y haber anulado tal ventaja, pero el movimiento inglés debió
cogerles por sorpresa.
Los arqueros y ballesteros franceses
estaban mal desplegados, ocupando la retaguardia y repartidos por todas
las líneas francesas en vez de en una sólida línea, o al menos una
formación de escaramuza en vanguardia.

8.2 ATAQUE DE CABALLERÍA FRANCESA

La caballería francesa no tenía
posibilidad de flanquear a los ingleses (por culpa de los bosquecillos
en los flancos y las estacas), estaba algo desorganizada y en número
insuficiente para cumplir tal cometido.
Los caballos solo tenían armadura en la
cabeza y solían ponerse nerviosos al herirles las flechas, galopando
despavoridos e incluso tirando a sus jinetes.
El resultado de esta carga fue totalmente
nulo, y al no encontrar punto débil alguno, los caballeros galos
supervivientes se retiraron de vuelta a sus líneas.

8.3 ATAQUE DEL CUERPO PRINCIPAL FRANCÉS

El condestable de Francia lideró la carga de la infantería pesada de los hombres de armas a pie. Los infantes franceses avanzaron por el barrizal metiéndose a distancia de tiro de flecha.
Los primeros 150 metros fueron poco más
que cosquillas para los bien protegidos hombres de armas franceses que
veían como la mayoría de las incómodas flechas les rebotaban la armadura
o los escudos. Muchos bajaron la visera del bacinete para protegerse de
las flechas en la cara, limitando enormemente su visión y respiración.
Conforme se van acercando más las flechas comienzan a resultar más efectivas, llegando a lisiar en brazos y piernas.
Muchos se cansan en el barrizal, a pesar
de haber caminado relativamente corta distancia. La armadura de 20-30 kg
y la ropa mojada les ralentiza y cansa enormemente.
Los supervivientes franceses llegan a la
línea de estacas, donde los arqueros les siguen disparando a bocajarro
desde 5-10 m, a esta distancia, las flechas pueden llegar a penetrar las
corazas.
Los arqueros que se quedaron sin flechas o
que habían sido alcanzados y los menos numerosos hombres de armas
ingleses entraron en cuerpo a cuerpo con los cansados y malheridos
infantes franceses. Los rápidos arqueros ingleses, solo cargados con
gambeson y casco se valieron de dagas, cuchillos, hachas y otras
herramientas para dar caza a los franceses. Los infantes franceses estaban fatigados hasta el punto que apenas tenían fuerza para alzar sus armas. 
Los refuerzos franceses de la segunda
línea presionaron hacia delante a los de la primera, empujándolos a las
estacas, o incluso provocando avalancha y aplastamiento. La batalla duró unas tres horas, en las que miles de hombres de armas de primera y segunda línea fueron muertos o capturados.
Los ingleses tampoco tuvieron un combate
precisamente agradable, pues el rey Enrique llegó incluso a luchar como
un soldado más. Después de oir que Humphrey, su hermano menor había sido
herido en la ingle. Enrique moviliza a su guardia personal y consigue
rescatarlo.
El punto de máxima tensión fue cuando el
rey inglés recibió un hachazo en el casco, que le abolló la corona que
lo ornamentaba. De haberlo matado este golpe a la cabeza, puede que la
historia hubiera sido bastante distinta.

8.4 ATAQUE AL TREN DE BAGAJE

No todo fue desastre para los franceses en esta batalla. En una ingeniosa acción, el poco
protegido campamento de bagaje inglés en retaguardia fue sorprendido y
atacado por el señor local francés, Ysembart d’Azincourt, y sus fuerzas
personales.
Con unos cientos de hombres de armas,
escuderos, y unos 600 campesinos, este señor de Agincourt derrotó a los
pajes y guardias ingleses que allí había y capturó el equipamiento
inglés, haciéndose con un importante botín que incluía objetos
personales de Enrique y su corona.
No se sabe si este ataque en retafuardia
por parte de esta milicia de Agincourt fue coordinado con el resto del
ejército francés o si por el contrario fue una acción espontánea de
hostigamiento o bandidaje.
Tampoco se sabe con certeza si este
ataque se produjo al inicio, durante, o tras la batalla, aunque es más
probable que fuera lo segundo, durante toda la confusión del combate en
el que estaba ocupada la vanguardia inglesa, que tardó en enterarse del
ataque y sus efectos hasta tiempo después.

8.5 EJECUCION DE LOS PRISIONEROS

Pese a la victoria inicial, Enrique vió
que a los franceses aun les quedaban muchas fuerzas capaces de iniciar
un nuevo asalto. Se sentía aun en peligro y estaba preocupado por otra
nueva intentona francesa.
Puede que fuese en ese momento cuando le
comunicaron a Enrique el ataque sobre el campamento con el bagaje.
Enrique supuestamente estalló en cólera por primera vez en la batalla,
ordenando la ejecución de cientos o incluso más de un millar de
prisioneros franceses, respetando solo a los de mayor rango.
Es posible, pese a lo despiadado de la
acción para la mentalidad moderna, que el motivo real de la carniceria
fuera que Enrique conociera que no podía mantener a la mayoría de
prisioneros, o incluso que temía que los prisioneros llegaran a
sobrepasar en número a sus captores y escaparan o se rebelaran.
Las ejecuciones fueron llevadas a cabo
por unos 200 arqueros, clavando dagas y cuchillos dentro a través de las
ranuras de los yelmos de los prisioneros o entre las placas de sus
armaduras. Pese a que esta decisión no estuvo exenta de oposición en las
líneas inglesas, nadie criticó al rey por ello, ni siquiera los
cronistas franceses lo reprocharon.
La retaguardia gala, mayoritariamente
compuesta por plebeyos, viendo el destino de sus oficiales decidió dar
la vuelta y retirarse en vez de atacar.

9.BAJAS FRANCESAS

La batalla fue muy sangrienta, las bajas
francesas se estiman entre 5.000 y 10.000 hombres. Muchos buenos
caballeros, nobles y oficiales franceses perecieron aquel día:
Mandos militares:
  • Carlos I d’Albret, conde de Dreux y condestable de Francia, primero en el mando.
  • Jacques de Châtillon, señor de Dampierre y almirante de Francia.
  • David de Rambures, gran maestro de los ballesteros, y tercero en el mando.
  • Guichard Dauphin, maestro de la casa real.
Tres duques:
  • Antoine de Borgoña duque de Brabante y Limburg, y duque consorte de Luxemburgo (hermano de Juan sin miedo, duque de Borgoña).
  • Juan I, duque de Alençon-Perche, segundo al mando después de d’Albert.
  • Eduardo III, duque de Bar.
Siete condes:
  • Felipe de Borgoña, conde de Nevers y Rethel (hermano de Juan sin miedo, duque de Borgoña).
  • Federico de Lorena, conde de Vaudémont.
  • Roberto de Bar, conde de Soissons y Marle (sobrino del duque de Bar, Eduardo III)
  • Juan VI, conde de Roucy.
  • Waleran III de Luxemburgo, conde de Ligny-Saint-Pol
  • Eduardo II, conde de Grandpré
  • Enrique II, conde de Blâmont
90 banderizos y otros, incluyendo:
  • Jean de Montaigu, arzobispo de Sens.
  • Juan de Bar, señor de Puisaye (hermano de Eduardo III de Bar).
  • Jean I de Croÿ, señor de Croÿ-d’Araines, y sus hijos Juan y Archambaud.
  • Jean de Béthune, señor de Marueil.
  • Jan I van Brederode.

10.BAJAS INGLESAS

Las bajas notables inglesas se reducen a estas:
  • Eduardo de Norwich, segundo duque de York
  • Michael de la Pole, tercer conde de Suffolk (su padre murió en Harfleur)
  • Dafydd Gam, noble galés que murió supuestamente protegiendo al rey al recibir Enrique el hachazo en el casco.

11.PRISIONEROS FRANCESES

Se tomaron unos 1.500 prisioneros franceses, por los que pedir rescate.
  • Jean le Maingre (“Boucicaut”), Mariscal de Francia, segundo al mando, muere seis años después en custodia en Inglaterra.
  • Carlos de Artois (Conde de Eu), teniente de Normandía y Guyenne, liberado en 1438.
  • Juan de Borbón (duque de Borbón-Auvergne-Forez), muerto en cautiverio en Londres en 1434.
  • Carlos de Orleans (duque de Orleans-Blois-Valois), liberado en 1440.
  • Luis de Bornón (conde de Vendôme), posiblemente liberado en 1424.
  • Arturo de Richemont (hermano de Juan VI, duque de Bretaña), liberado en 1420.
El problema para estos dignatarios
capturados, era que tenían que aceptar como legítimas las peticiones de
Enrique para poder aceptarse un rescate por ellos. Muchos rechazaron
esta posibilidad o carecían de rescate suficiente, y consecuentemente
permanecieron en cautiverio inglés durante décadas. Los familiares de estos cautivos a menudo gestionaron sus tierras en su ausencia.

12.RESUMEN

Si sumamos a la lluvia, y al terreno las las facultades de liderazgo de Enrique V, entendemos mejor el por qué de esta derrota. El rey galo, Carlos VI (mentalmente inestable) no estaba capacitado para liderar en persona ejército alguno.
El condestable, el mariscal y los
príncipes franceses pese a su papel de coordinadores, no tenían
suficiente autoridad, liderazgo o prestigio como para ejercer un mando
efectivo sobre las heterogéneas fuerzas francesas.

13.CONSECUENCIAS

Agincourt no fue “la batalla que ganó una
guerra”, sino justo todo lo contrario. La Guerra de los 100 años habría
de prolongarse décadas más, hasta la expulsión definitiva de los
ingleses de Francia en 1453. Todavía tendría que suceder la entrada en
escena de Juana de Arco y muchos héroes franceses conocidos y anónimos
para liberar Francia de los ingleses.
Esta victoria inglesa preparó la
posibilidad de la invasión y conquista de Normandía. La capital de este
ducado, Ruán, cayó en 1419, y las negociaciones de paz resultantes
culminaron con el matrimonio de Enrique con Catalina, hija del rey
Carlos VI de Francia.
La verdadera beneficiada de esta batalla
fue segura y paradójicamente el ducado de Borgoña, que consolidó su poder
frente al vacío dejado por los franceses.
Juan Sin Miedo de Borgoña, tras la muerte
de sus hermanos en Agincourt, comprendió que su única posibilidad de
prevalecer sobre sus enemigos de Armagnac era acercarse al ejército
vencedor en la persona del rey Enrique V. Comenzó así una época de
alianzas y negociaciones que liberó el camino para que Juan “sin miedo”
entrara victorioso en París (1418). Juan Sin Miedo finalmente sería asesinado tras una discusión con los consejeros del delfín Carlos, en 1419. 
Esto fue desastroso para Francia, pues su heredero
Felipe el Bueno, juró vengar la muerte de su padre y para esto propuso a
los ingleses una alianza que fue firmada tras largas negociaciones. La
Guerra de los Cien Años entraba en su última fase. 

14.EQUIPAMIENTO EMPLEADO

14.1 Armadura

Empleada por caballeros y hombres de armas. Constaba de bacinete, protecciones en
brazos y piernas, y una placa debajo de la sobrecota, debajo de la cual
estaba la cota de malla y las acolchaduras del gambesón. Otros cascos recurridos eran las capelinas y cascos sin ala para los arqueros y la infantería.
Miniatura hecha a principios del siglo XV mostrando el tipo de armaduras usadas en ese momento.

14.2 Escudo

El escudo de forma de plancha era aún
ocasionalmente empleado, casi más por motivos de identificación que por
auténtica protección, pues la armadura (que de por sí rondaba los 20 kg
de peso) ya era proteción más que suficiente. Los arqueros ingleses llevaban colgado del cinto una rodela pequeña metálica.

14.3 Alabardas y otras armas de asta

Eran comunes las lanzas, las archas (o gujas), las alabardas y otras armas de asta en la infantería.
Estas armas, inspiradas en los utensilios de labranza y leñadores eran el terror de la caballería.

14.4 Espadas

Eran de mano y media, normalmente sólo
los caballeros tenían el derecho y el dinero necesario para utilizarlas.
Algunas llegando a medir los 90 cm.

14.5 Otras armas de mano

Los hombres de armas, favorecieron además de las espadas, el uso de hachas, mazas, martillos, etc.
Dagas
Los arqueros ingleses y la infantería
ligera usaba una daga llamada misericordia, que usaban como último
recurso. Con ella podían rematar a los moribundos o introducirla por las
aberturas de los yelmos de los caballeros derribados.
El arco
Arcos de madera de fresno, tejo, u olmo de hasta 1,8 m.
La cuerda debía estar seca, por lo que los arqueros la guardaban aparte en una bolsa impermeable.
El arco era letal a menos de 50 m y efectivo hasta 180m.
Cada arquero recibía un carcaj con hasta 50 flechas.
La ballesta
Lenta de recargar, pero potente, el arma
más favorecida por los franceses, que quedaban expuestos frente a la
potencia de disparo de los ingleses.

15.FUENTES

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