BAILÉN (1808): VICTORIA FRENTE AL INVASOR

BAILÉN (1808): VICTORIA FRENTE AL INVASOR

La Batalla de Bailén fue un
enfrentamiento de la Guerra de Independencia entre fuerzas del Ejército de
Andalucía (liderado por el general Castaños y Teodoro von Reding) contra
el ejército invasor francés al mando del general Dupont, el 19 de
julio de 1808. El combate tuvo lugar cerca de Bailén, localidad de la
provincia de Jaén, Andalucía.

1.ANTECEDENTES

Con el Tratado de Fontainebleau acordado entre Napoleón Bonaparte y el Primer Ministro Manuel Godoy (27 de octubre de 1807) se pacta una
invasión hispano-francesa de Portugal (aliado de Gran Bretaña), lo que desencadena la entrada de al menos 65.000 soldados franceses sin oposición en España, y su acantonamiento en posiciones estratégicas.
El príncipe
Fernando VII (llamado “el deseado”), no puede esperar ni un momento
más a la sucesión del trono a su odiado padre, Carlos IV. Fernando VII y sus partidarios protagonizan un golpe de
estado, creyendo estos contar con el
beneplácito y apoyo francés para tal empresa, no podían estar más
equivocados.

Fernando VII pintado por Goya
La evidente grave crisis política que atravesaba el reino, fue explotada por el emperador francés Napoleón Bonaparte para dar un golpe de
mano, violar el tratado ratificado con Godoy, retirar a ambos Borbones a
Bayona y proclamar ilegítimamente a su propio hermano, José Bonaparte
como Rey de España.
El 2 de mayo de 1808, la muchedumbre se lanzó a las calles y la emprendió contra
los gabachos. Todo fue a raíz de impedir la salida forzada de los infantes del Palacio de Oriente, para ser también enviados a Bayona. El levantamiento fue de carácter popular aunque participaron militares a título paarticular, como los oficiales Daoíz, Velarde y Ruiz. El mariscal
Murat lanzó a sus mamelucos contra los paisanos, y pasó por el
fusil y la bayoneta a toda persona hostil, reprimiendo el
levantamiento en un baño de sangre. Pero ya era tarde para los
invasores, la rebelión se extendió por toda España como la pólvora, el
sacrificio de unos pocos sirvió de inspiración para muchos. Juntas
provisionales se formaron por toda nuestra geografía.
Ante la imposibilidad inicial de vencer
en campo abierto se organizaron más o menos espontáneamente guerrillas por todo el
territorio. Los franceses quedaron pronto así confinados a las grandes
poblaciones. Todo convoy francés con menos de 50 hombres de escolta era presa fácil para los guerrilleros.
El 26 de Mayo se proclamó Rey de España y
de las Indias al usurpador José Bonaparte sin estar este presente, sin
ningún tipo de apoyo ni legitimidad nacional.
José Bonaparte, el usurpador.
Los soldados españoles disponibles pronto se prepararon para hacer frente a lo que era un invasor a todas luces,
saliendo de sus cuarteles y guarniciones por iniciativa propia y
sumándose a los pueblos periféricos. Solo 20.000 franceses en la capital
hacían constar el apoyo al usurpador y mantenían “el orden”.
La situación francesa pronto empeoró,
pues no habían contemplado el riesgo de perder sus líneas
de suministro a medida se adentraban. Cerca de 80.000 hombres no eran suficientes
para poner a un país de millones personas de rodillas, y hubo
que centrarse en mantener solo una línea que atravesaba desde Pamplona hasta Toledo.
El emperador, sorprendido de la nunca
vista bravura con que le hacían frente, mandó columnas de refuerzo para
intentar en vano “pacificar” toda nuestra geografía. La campaña española
no iba a ser un simple “promenade” como él hubiera querido. La disposición de fuerzas francesas en España quedaba entonces organizada de la siguiente manera:
  • El Mariscal Bressières fue despachado a Castilla con 25.000 hombres,
    dejando también un destacamento en Aragón, en un intento por tener
    tanto Santander como Zaragoza.
  • El general Moncey fue a por Valencia con más de 29.000 hombres.
  • El general Duhesme por su parte fue enviado a Cataluña.
  • Por último Dupont debe dirigir 13.000 hombres al sur a tomar Córdoba y Sevilla, y en última instancia a Cádiz.

General Pierre-Antoine Dupont

2.LA GUERRA LLEGA A ANDALUCÍA

Las fuerzas de Dupont eran originalmente tropas bisoñas de segunda línea, previstas para guarnicionar territorio prusiano ocupado, pero que estaban completadas con diversas unidades de élite de infantería y caballería. 
Esta fuerza llega a Córdoba en junio y
captura el puente de Alcolea, derrotando el bloqueo del coronel Pedro de
Echévarri. Los franceses consumen hasta cuatro días en saquear Córdoba. Estos desmanes suponen el antecedente de los ataques de terror franceses durante toda la guerra, y en este caso probarán ser un grave error, tanto en tiempo invertido como en resentimiento de la población hacia los invasores.
El riesgo de quedar aislado en territorio enemigo, la llegada de más fuerzas regulares españolas e informes sobre la captura de la escuadra francesa naval acantonada en Cádiz, llevan a Dupont a retirarse a sierra Morena, concretamente a la localidad de Andújar (Jaén). Allí el 18 de junio establece su cuartel general con la
esperanza de que le manden refuerzos desde Madrid.
Su columna en retirada, se había movido
demasiado lento debido a que arrastraba consigo en 500 carros con los frutos
del saqueo, el pillaje y demás excesos que protagonizaron. Además
1.200 de sus hombres habían enfermado por beber de aguas pútridas del
Guadalquivir.
La prioridad francesa en este momento era
asegurar la zona norte. Con la guarnición española de Valladolid
derrotada, Castilla ahora estaba “pacificada” y se podían enviar más
refuerzos para retomar contacto con Dupont, que estaba aislado y adelantado en esta posición de Sierra
Morena.
El 19 de junio, el general Dominique Vedel parte de
Toledo con la Segunda División: 6000 hombres, 700 caballos y 12 cañones,
a los que se le unen otros destacamentos del sur (generales Roize y Ligier-Belair). Pacifican Castilla La
Mancha y se disponen a atravesar Sierra Morena. La columna de Vedel avanzó por la planicie sin
resistencia directa. Solo los soldados más rezagados en retaguardia
caían ante unas discretas navajas españolas con la complicidad de la
noche. El 26 de junio un pequeño y heterogéneo destacamento del teniente coronel Valdecaños, les intenta bloquear con 6 cañoles en Puerta del Rey. Al día siguiente Vedel se encuentra con Dupont en La Carolina (Jaén), restableciéndose las comunicaciones con Madrid.
Vedel recibe entonces órdenes desde la capital de
detener el avance a Cádiz, reunirse con Dupont y esperar la llegada de refuerzos disponibles tan pronto se cumplan las inminentes capitulaciones de Zaragoza y Valencia. No pudo ser una previsión más desastrosa
para los invasores.
En primer lugar porque Moncey sería rechazado en Valencia. Una
guarnición de 17.000 hombres al mando del Conde de Cervellón le dio
el recibimiento, obligándole a levantar el asedio tras
sufrir graves pérdidas. En segundo lugar porque en Zaragoza los cercados defensores
rechazan asalto tras asalto, la plaza aragonesa resistirá este primer asedio.
El 2 de julio se despacha también una división desde
Madrid, de la cual solo una brigada llega en refuerzo de Dupont a Andújar, con el
resto guardando la carretera de las guerrillas. Es la Tercera División de Gobert, con 5.000 hombres.
En medio de este clima de incertidumbre y órdenes
confusas, los franceses se mantienen en su posición en
Andalucía, y aprovechan a saquear Bailén y Jaén.

3.PREPARATIVOS CONTRA EL INVASOR

Tras precisos informes sobre los
movimientos del contingente de Dupont, el General Castaños consolida sus
defensas en torno a Cádiz.
Ante el estancamiento del avance francés,
ordena a sus fuerzas avanzar y fija su cuartel general inicialmente en Utrera. A primeros de julio, se muda a Porcuna,
y organiza un conglomerado que pasa a llamarse “Ejército de Andalucía”, con cuatro divisiones regulares. El
General Teodoro von Reding (militar de origen suizo, con 10.000
hombres), Antonio Malet, marqués de Coupigny (de origen belga, con 6.000
hombres), y con el propio Castaños: Félix Jones (5.000
hombres) y Manuel de la Peña (reserva de 6.000 hombres). El coronel Juan
de la Cruz Mourgeón liderará los 1.000 escaramuzadores, milicianos e
infantería ligera.
Las fuerzas españolas reoganizadas y reclutadas ascienden casi a los 30.000 hombres, estaban formadas por una mezcla de tropas regulares que estaban disponibles en Campo de Gibraltar (aproximadamente el 60% de estas fuerzas) a las que se sumaron muchos miles voluntarios de la región. El plan inicial de Castaños era el siguiente:
  • Las 2 divisiones de Castaños, de 11.000 hombres irán a atacar Andújar.
  • La de Coupigny cruzará el Guadalquivir más al este en Villanueva de la Reina.
  • La de Reding cruzará en Mengíbar.
General Francisco J. Castaños

General Teodoro Reding

4.COMBATES EN MENGÍBAR

La primera mitad de julio es escenario de escaramuzas iniciales y reconocimiento mutuo de fuerzas.
Zona escenario de los combates en la Provincia de Jaén, vista en Google Earth
  
Los días 2 y 3 de julio, fuerzas 3 Regimiento Suizo de Reding toman contacto con elementos franceses (la
brigada de Cassagne). Pese a ser los españoles inicialmente repelidos, los franceses comienzan a replegarse hacia Bailén, cruzando el Guadalquivir, y dejando algunas
compañías para guardar el cruce en Mengíbar.
El 13 de julio, las fuerzas de Reding
cruzan el Guadalquivir en Mengíbar, cayendo sobre la guarnición francesa
de 2.000 invasores al mando de Ligier-Belair, derrotándolos
decisivamente.
En la madrugada del 14 de julio, dragones
de Numancia y cazadores de Olivenza fuerzan a retirarse a los franceses completamente al otro lado del río. Mientras tanto Coupigny, hostiga a los franceses en Villanueva de la Reina, muy cerca de Andújar.
El 15 de julio Reding cruza el Guadiel, pero son repelidos temporalmente por coraceros franceses que trataban de cerrar esta brecha. El general Gobert de la Tercera División muere al día siguiente fruto de una herida en la cabeza en este encuentro. Dufour contrataca con los coraceros pero es derrotado y se retira a Bailén. Esta oposición hace que Reding decida permanecer en Mengíbar y detenga temporalmente su avance.
Paralelamente a las acciones de Reding, Castaños se dirige
desde Utrera a Sierra Morena. Los paisanos le mantuvieron informado en
todo momento de la situación de los franceses. Sabiendo esto, Castaños
simuló movimientos erráticos que confundieron a los invasores sobre sus auténticas
intenciones.
Ese mismo día 15, Castaños ocupa las elevaciones
de Arjonilla, instalando su artillería ahí, y bombardeando a Dupont que sigue en Andújar.
Juan de la Cruz y sus escaramuzadores
cruzan el Guadalquivir cerca de Marmolejo e intentan atacar la
retaguardia de Dupont, pero son rechazados en torno al día 16.
Dupont, comete ese día un prepotente y grave error táctico, descartando merger sus fuerzas con las de Dufour y Vedel y mandarlas a enfrentarse directamente contra Castaños. En lugar de eso envía a las exhaustas tropas de Dufour y Vedel desde Bailén a La Carolina para asegurar el flanco derecho y la comunicación a través  de Despeñaperros. Dupont por su parte se retira
de Andújar y llega a Bailén el 18 de julio. Pronto
es interceptado por las fuerzas de Reding, y se entabla finalmente allí
la batalla campal.
El 17 de julio, Dufour, que se encontraba en Guarromán, informa a Vedel erroneamente que seguramente una fuerza de 10.000 españoles al mando de Reding están en Santa Carolina. Vedel llegó allí el 18 pero encontró sólo una pequeña fuerza de irregulares. Un nuevo desastroso error, Reding en realidad estaba todavía en Mengíbar y sus tropas estaban en condiciones ahora de pasar por el tremendo hueco que había quedado sin vigilar entre Vedel y Dupont.
Efectiamente Reding cruza en Mengibar el 17, retomando su avance y ocupando la ahora desierta Bailén con su propia división y la de Coupigny. 
Dupont ahora estaba atrapado con unos 9.000-10.000 soldados franceses y unas 14 piezas artilleras entre Castaños y Reding.
Reding se interponía entre
Dupont y los refuerzos de Vedel y Dufour. Contando con unas 28 piezas artilleras y desplegando sus fuerzas en arco sobre terreno elevado, con el pueblo de Bailén a sus espaldas.
Consciente de esta nueva situación Dupont pasa orden a Vedel y Dufour para que acudan de vuelta a Bailén a ayudarle con sus 9.000 hombres.

5.BATALLA DE BAILÉN

5.1 MOVIMIENTOS INICIALES (3:00 a 4:00): primeros reconocimientos

Entre
las 3:00 y 4:00 de la madrugada del 19 de julio, la vanguardia francesa alcanza el
puente del río Rumblar, y a un kilómetro de distancia, en el
Ventorrillo, encuentran a los primeros destacamentos de la vanguardia
española.
 Estas posiciones españolas fueron
desalojadas por los franceses sin dificultad. Cerca ya de Bailén
chocaron con algunas avanzadas españolas que cayeron concéntricamente
sobre ellos y que les hicieron retroceder hasta el Rumblar de nuevo.
El regimiento de caballería Farnesio
llegó hasta allí también. Es ahora cuando Reding ordena el despliegue a
la salida de Bailén: en forma de media luna, ocupando las alturas para
dominar todo el campo, en especial los flancos, que fueron apostados
sobre los cerros Valentín, Zumacar Grande, Cerrajón, Haza Walona; y en
la retaguardia en los cerros San Cristóbal y El Ahorcado en prevención
de la llegada de Vedel.
Con Venegas en el ala derecha, el centro
de Reding y la izquierda de Coupigny, las fuerzas totales que llegaron a
juntar los españoles bajo el mando de Reding, a lo largo de toda la batalla
de Bailén, rondaron los 20.000 efectivos. Dupont y Vedel
pese a tener sus fuerzas separadas llegaban a una cifra similar pero algo inferior.

5.2 SEGUNDO MOVIMIENTO (4:30-6:30): Primer ataque francés

Entre las 4:30 y 6:30
de la madrugada, el grueso de la columna francesa llega al río Rumblar. El ataque con 3.000 soldados franceses del Brigadier Chabert es
rechazado, provocando muchas pérdidas francesas a manos de las defensas
de Reding.
Dupont ordena también el avance de la
caballería de Dupré, que desborda a la caballería del Regimiento Farnesio
y avanza hasta la batería central española, donde pasa por sable a
muchos artilleros y captura temporalmente algunos cañones. Sin embargo pronto
fueron rechazados por la infantería española, que les hicieron volver
hasta Cruz Blanca con grandes pérdidas.
 
Los franceses apostan su artillería de
campaña, inferior en número a las piezas españolas, para apoyar estos ataques. En
el duelo artillero resultante los franceses apenas infligen daño mientras
que gran parte de sus piezas son desbaratadas.

5.3 TERCER MOVIMIENTO (6:30-8:30): Segundo ataque francés

Dupont, con sus fuerzas dispersas, espera la llegada de sus brigadas más cercanas. En el
tercer período, de 6:30 a 8:30 de la mañana, la
vanguardia francesa (que hasta entonces fue comandada por Teulet) es reforzada con la brigada de Chabert, y la brigada de caballería de Privé.
Las fuerzas que ahora mismo presenta
Dupont listas para combate inmediato son de unos 4.500 hombres y casi
diez piezas de artillería. A la siguiente brigada, la de Pannetier, aún
le quedaban dos horas para llegar al campo de batalla. Dupont no puede
esperar a que Castaños le sorprenda por retaguardia, así que decide
atacar aún estando en minoría, con el objetivo de romper el centro
español y enlazar con Vedel.
Apresuradamente forma cuatro columnas de ataque
flanqueadas por la caballería de Dupré y Privé y apoyados por la
artillería desde Cruz Blanca. Venegas avanza en el ala derecha y Dupré
carga contra ellos, mientras que en el ala izquierda, el cerro del
Cerrajón se hallaba tomado por los españoles. La caballería de Privé
carga para desalojarlos, y provoca su precipitado repliegue.
Para cubrir esta retirada, los suizos del Regimiento Reding 3, el Regimiento Jaén y una compañía de zapadores se
adelantan. La misma caballería de Privé arrolla al Jaén y obliga al resto
a retroceder a sus posiciones de partida. Tras esto, el intenso fuego
que recibe Privé le obliga finalmente a replegarse.
Bailén, Óleo de Ferrer-Dalmau
Simultáneamente a todo esto, en el
centro, la infantería francesa avanza bajo la lluvia de artillería
española. Antes de tocar el centro de la línea española, la caballería
de Farnesio y Borbón cargan contra ellos y les hacen retroceder. Para
apoyar a la infantería francesa vuelven a acudir al combate los jinetes de Privé,
el enfrentamiento de caballería acaba con retirada francesa. Dupont se ve agotado
sin el auxilio de Vedel, a quien sigue esperando.
Regimiento de Caballería Farnesio en Bailén, obra de Ferrer-Dalmau

5.4 CUARTO MOVIMIENTO (8:30-10:00): Llega Pannetier, tercer ataque francés

En este momento, el resto de las tropas
francesas francesas ya están en el Rumblar, a unos 5 km. En el cuarto
período de la batalla, de 8:30 a 10 de la mañana, Reding está dispuesto a
asestar un golpe contundente, haciendo que avanzara el flanco derecho
español. Este avance se produce desde el Cerro Valentín hasta el Zumacar Chico.
Dupont ordena, a la recién llegada Brigada Pannetier, que se dirijan contra ellos. 300 Marinos de la
Guardia Imperial (las mejores tropas disponibles) se unen a ellos. Pero
los franceses no logran desalojar a los españoles de Venegas. En vista
de ello, Dupont recurre una vez más a la mermada caballería de Privé,
que se desplaza desde la otra punta del campo y que logra poner en
retirada a los españoles. Su retirada fue cubierta por los regimientos
de Barbastro, Cataluña y una sección de artillería volante. Estos
provocan el repliegue francés por tercera vez.


Posiciones de la batalla durante el tercer ataque francés, con
Vedel intentando acudir en auxilio de Dupont, dibujadas en un plano
inglés. En verde fuerzas españolas y en negro las francesas.

5.5 DESENLACE FINAL (10:00 -13:00)

El desenlace final viene entre las 10
de la mañana y las 13:00 de la tarde. Vedel aún no da señales y el intenso
calor apretaba, el cansancio se hacía pesado y el monte bajo estaba
incendiado. La falta de agua para los franceses incrementaba su baja
moral y el apoyo popular de los bailenenses a las tropas españolas fue decisivo.
Dupont decide un avance general de sus
tropas contra el centro español de Reding. El avance fue frenado por una
lluvia artillera seguida de fuego de fusilería. Para proteger la inmediata
retirada, los jinetes de Dupré cargan contra la artillería. Dupré es
herido de muerte y las tropas de Dupont sufren un daño muy considerable.
El propio Dupont también es herido en la cadera.
Hacia el mediodía la situación de Dupont
es crítica, temiendo la inminente llegada de Castaños por
su retaguardia y sin la aparición de Vedel. Piensa en un último esfuerzo
reuniendo a todas las tropas presentes supervivientes, se coloca al
frente con sus generales, y se lanzan al ataque contra el centro, al
descubierto. Ante las ingentes descargas españolas sus líneas se
deshacen, las bajas crecen, se detienen y comienzan a huir en retirada.
Mientras tanto, los regimientos suizos que integraban en ese momento las
filas francesas, desertan y se unen a sus compatriotas del Reding 3, al
servicio de España, en el ala derecha española.
De pronto, el coronel de la Cruz con sus
escaramuzadores españoles se asoma por el río Rumblar, y acude a donde se escucha el ruido
del combate. Está todo perdido para los invasores, se acaban las últimas
esperanzas de Dupont, que ahora está sitiado por tres costados.
Dupont solicita la
suspensión del combate y el paso de sus tropas hacia Madrid. Reding
acepta hacer un alto al fuego, pero ante lo segundo es preciso
reunirse primero con Castaños, para discutir las condiciones de
capitulación adecuadamente. Mientras durasen las negociaciones las
tropas permanecerían en su posición, a la expectativa.
Pasadas las 14:00 de la tarde, Castaños y
de la Peña por fin avistan el Rumblar y avisan de su llegada a
Reding y sus aliados. Pese a su tardía
llegada, consigue estar a tiempo para
imponer las condiciones a Dupont y dar por zanjada la batalla.

5.6 EL EJÉRCITO FRANCÉS EN ANDALUCÍA ES APRESADO Y DESARMADO: El ataque de Vedel

Vedel y Dufour, con sus 9.000 hombres de
refuerzo, habían iniciado desde La Carolina el día 18 una muy lenta marcha hacia
Bailén antes del inicio de la batalla. Llegaron a oír el fuego, pero
Vedel daba por sentado que Dupont estaba venciendo o aguantando. Estas tropas de refuerzo estaban terriblemente agotadas y acaloradas, y por tanto estaban en malas condiciones físicas para combatir.
Cuando los ruidos de disparos cesaron, Vedel interpretó una victoria de Dupont.
Dejó a la mitad de sus tropas en Guarromán y a las 17:00 de la tarde
llega definitivamente a Bailén, encontrando a las fuerzas de Reding en
su camino, con el armisticio ya en marcha. Vedel había llegado demasiado tarde, y por 4 horas de retraso el rescate de Dupont había fracasado.
Reding reforzó y desplegó las tropas
que había en los cerros San Cristóbal y el Ahorcado (más al este) ante
esta nueva amenaza, para ello se valió de la división de Coupigny. Emisarios españoles informan a Vedel que Dupont
está en tregua, ya negociando su capitulación, pero Vedel contesta
diciendo: “Dí a tu general que me importa un bledo, pienso atacar de todos modos.”
Vedel inicia el ataque, violando la
tregua. Utiliza a la Legión de Cassagne, coraceros de Legrange, dragones de Boussart y a la propia Brigada de Dufour contra las posiciones de un batallón irlandés y contra la posición del convento de San Cristóbal (defendido por las “Órdenes Militares” del coronel Francisco Soler). Vedel consigue capturar a un modesto número de prisioneros y alguna posición, pero no logar tomar el convento para forzar un camino hacia Dupont, ante la obstinada defensa española. Tras este combate, se le hace llegar a Vedel una orden
escrita de Dupont para que cese inmediatamente el combate, con lo que a
las 18:00 de la tarde cesa todo fuego en Bailén, y los invasores cercados
ya no podrán ser liberados.
Vedel, consciente de la situación,
pretende ahora huir discretamente para no compartir el cautiverio con el ejército de Dupont. Cada vez distancia más a sus fuerzas de las españolas pero entonces se le amenaza con pasar a cuchillo a todos los
prisioneros ya tomados en caso de
que lo intente. Vedel finalmente tiene que capitular
también a sus 9.000 hombres.
Unos más de 18.000 soldados franceses en
total depusieron sus armas. Junto con ellos se captura un importante
botín en mosquetes, cañones y demás impedimenta, sumado seguramente a la
recuperación de los bienes resultantes del pillaje de Córdoba y otras
poblaciones.
Las condiciones de la rendición fueron
muy clementes e incluían que las tropas francesas fueran repatriadas a
Francia por mar, pese al evidente riesgo de que fueran otra vez enviados
contra España. Sin embargo, estas condiciones no fueron cumplidas nunca
por oposición de la junta de Andalucía (que tantos desmanes había
padecido) y además representantes de la flota británica se niegan a
permitir tal embarque.
Aunque Dupont y sus oficiales fueron
generosamente liberados, y trasladados a Francia, sus soldados rendidos
fueron distribuidos a distintos lugares en cautiverio, protagonizando
estos cautivos episodios de pésima conducta en los barcos que les debían
trasladar. Una parte de sus hombres fueron deportados a la desolada
isla de Cabrera. Allí inicialmente se les abastece ocasionalmente de
alimentos, pero tras diversos incientes, fueron dejados a su suerte a vagar
por la isla, ya que las autoridades baleares
carecían de los recursos necesarios para la gestión de tantos
prisioneros.
En 1814 se firma la paz, quedando solo la mitad de los prisioneros de la isla Cabrera vivos en el momento de su repatriación definitiva.


La Rendición de Bailén, Pintura de José Casado
del Alisal, 1864.

6.REPORTE DE BAJAS

6.1 BAJAS FRANCESAS

  • 2.200 muertos
  • 400 heridos
  • 18.400 prisioneros, incluyendo 15 generales y 467 oficiales

6.2 BAJAS ESPAÑOLAS

  • Unos 250 muertos
  • Unos 750 heridos

7.CONSECUENCIAS

La victoria española desbarata la ocupación francesa de Andalucia y provoca el repliegue temporal del ejército invasor al otro lado del Ebro. José I (apodado Pepe Botella)
abandona Madrid apresuradamente. La ilegitimidad de
su causa y de su “trono” se hacen más que patentes, y el apoyo inicial
de los liberales afrancesados españoles cae en picado.

Por otro lado la victoria española en Bailén, derriba por primera vez el mito de la invencibilidad del Imperio Napoleónico en Europa.
España pues constituye ahora todo un modelo de referencia para la coalición
aliada contra Napoleón.

Pese a la retirada francesa de mediados
1808, Napoleón volverá a realizar otra intentona sobre España con su Grande Armée (250.000 hombres). Meses más tarde, en
novimebre-diciembre 1808. Solo Cádiz resiste con un brutal asedio,
quedando prácticamente las demás ciudades importantes ocupadas.
No será hasta 1814 en que los últimos
franceses sean definitivamente expulsados por las fuerzas peninsulares
con asistencia británica y portuguesa. El coste de ello fue muy alto, quedando el país liberado pero inmerso en la devastación, la hambruna y la bancarrota.

8.UNA VICTORIA 100% ESPAÑOLA

Fue España la que derrotó ella sola, sin
ayuda de ninguna potencia extranjera a los invasores aquel día del 19 de
julio de 1808. El hecho de que algunos de nuestros mandos fueran
militares de origen extranjero, era normal en la época (por ejemplo el propio general von Blücher sirvió previamente en el ejército sueco antes que ingresar en el prusiano).
La victoria general en la Guerra de Independencia fue posible gracias a que los españoles pusimos nuestra
sangre, independientemente del limitado apoyo de la Coalición.
Esta victoria además no solo pertenece a
los españoles peninsulares sino también a las gentes de todo el vasto Imperio Español en América. perdido en su mayor parte en guerras intestinas en los años posteriores a esta guerra, como
consecuencia de la pésima e injusta gestión colonial de Fernando
VII.

9.LA ANÉCDOTA DE LOS CÁNTAROS

Como se había mencionado ya, gran parte de esta victoria se la deben las fuerzas españolas a los habitantes de Bailén y al control de arroyos, fuentes y manantiales. En
especial, destacar la acción de las mujeres, que con ayuda de cántaros, saciaron la sed de
nuestros desgastados soldados aquel caluroso día, con temperaturas bochornosas cercanas a los 40ºC durante el día.
Cuenta la leyenda, que una “bailenesa”
llamada María Bellido, recibió sin inmutarse un disparo francés en su cántaro mientras
servía agua a los soldados españoles en la batalla.

10.LOS GARROCHISTAS

Los garrochistas eran jinetes pastores andaluces encargados de conducir con sus garrochas (lanzas de 3 m) a los rebaños de vacas, así como de “picar” a los toros en las plazas. La mayoría procedía de las dehesas de Utrera y Jerez.

Estas habilidades probaron ser muy útiles para servir como lanceros a caballo e inmediatamente fueron incorporados 400 voluntarios en ese rol. Sirvieron trayendo sus propios caballos, vistiendo el tradicional “traje de majo” y participaron en las batallas de Mengíbar y Bailén.

Pese a su mínima instrucción militar, combatieron con gran valor y desmontaron a un gran número de coraceros y dragones de Privé. Su ímpetu y arrojo les llevó a sufrir gran número de bajas.

10.OTRAS ANÉCDOTAS

José de San Martín, fundador de las repúblicas de
Chile, Argentina y Perú sirvió en las fuerzas españolas como ayudante de
campo del marqués de Coupigny en Bailén.

11.FUENTES

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