Los Frates de Cáceres – Una visión histórica de la ciudad

Los Frates de Cáceres – Una visión histórica de la ciudad

Cruz de Santiago
Cruz de Santiago

ANTECEDENTES: RECONQUISTA LEONESA DE CÁCERES

La historia de Cáceres se remonta a la colonia romana Norba Caesarina, ubicada junto a una importante vía de comunicaciones cuyo tramo principal comunicaba Mérida con Astorga y que pasó a denominarse Vía de la Plata.
En torno al siglo V d.C. el asentamiento hispanorromano fue arrasado por los visigodos no volviendo a figurar en ningún escrito hasta los siglos VIII y IX, momento en que recuperó población residual bajo domino musulmán.
En la batalla de Zalaca o Sagrajas (cerca de Badajoz) donde los adelantados cristianos del rey Alfonso VI de León y Castilla fueron derrotados en el año 1086 por los almorávides que habían acudido en ayuda de las taifas andalusíes. Desde entonces Cáceres quedó integrado al imperio almorávide. En el año 1147, con el cambio de poder dinástico del imperio norteafricano, el primer califa Almohade Abd al-Mumin refundó la ciudad sobre los restos hispanorromanos y visigodos.
En el 1165 Gerardo Geráldez, apodado Sempavor (“sin miedo”), el ”Cid” portugués, con un ejército de mercenarios toma la ciudad de Évora. Comienza entonces una carrera imparable de conquistas contra los musulmanes, ganándoles territorios y arrebatándoles plazas tan importantes como Trujillo, Montánchez o Cáceres.
Cuatro años después, en el 1169, asentadas dichas plazas, Gerardo Sempavor junto a Alfonso I de Portugal, en su afán insaciable de conquista, marcha y sitia la Taifa de Badajoz. Ante esta expansión portuguesa, Fernando II de León temeroso del poder que el rey portugués iba alcanzando y molesto por la anexión de territorios que según el Tratado de Celanova firmado por ambos reinos, pertenecían al reino de León, pacta con los almohades y acude en auxilio de ellos. Derrotados los portugueses, Gerardo Sempavor es obligado a entregar Cáceres al rey leonés, junto a otros territorios conquistados que correspondían al Reino de León según dicho tratado.

 FUNDACION DE LA ORDEN

Tras tomar posesión de la ciudad de Cáceres y para protegerla de un intento de reconquista musulmana, Fernando II encomienda su custodia y defensa a un grupo de 12 caballeros liderados por Pedro Fernández, Señor de Fuentencalada de la alta nobleza del reino de León.
En el año 1170 estos caballeros fundan la Congregación de los Fratres de Cáceres, también posteriormente conocida como Hermanos de Cáceres o los Fratres de la Espada por tener como emblema una cruz roja en el pecho en forma de espada. Transformándose desde ese instante en una milicia religiosa, cuna y origen de la Orden de los Caballeros de Santiago. La fundación de la orden es confirmada por bula del Papa Alejandro III en el año 1175.
Su función principal era la defensa del territorio de la expansión del Islam, aunque también se encargaron de proteger a los peregrinos en ruta al camino de Santiago, y estaban en reserva para apoyar futuras campañas cristianas.
El primer Maestre de la Orden fue el propio fundador don Pedro Fernández, Señor de Fuentencalada, en cuya ascendencia figuran los Reyes de Navarra y de los Condes de Barcelona. Junto a él estaban grandes nobles leoneses, como Pedro Arias, el conde Rodrigo Álvarez de Sarriá, Rodrigo Suárez, Pedro Muñiz, Fernando Odoarez, señor de la Varra y Arias Fumaz, señor de Lentazo.
Situaron los Frates su sede en la que hoy es la Iglesia de Santiago aprovechando un templo cristiano ya existente. Alrededor de esta situaron sus dependencias, dejando huellas que sobreviven hasta nuestros días como Cuesta del Maestre, Torre de los Espaderos o el propio apellido Espaderos.
Los años siguientes fueron prósperos para la Orden, cada vez eran más los caballeros de León, de Castilla o de Navarra los que se unían a esta cruzada donando sus bienes, tierras, villas o castillos a la congregación, incluso el propio monarca leonés les otorgó tierras y castillos. En 1172 la Orden ya contaba con posesiones también en el Reino de Castilla.
La rápida propagación de la Orden se inició debido a que su Regla era menos rígida que las de las demás órdenes (era la única orden militar cuyos caballeros podían casarse), eclipsando a las más antiguas de Calatrava y Alcántara.
2 PÉRDIDA DE LA CASA MATRIZ EN CÁCERES Y CAMBIO DE NOMBRE
Ya llegado el año 1174, la suerte dejó de estar del lado de los caballeros, el Califa almohade Abú Yacub Yusuf emprende su campaña de reconquista de los territorios arrebatados por los cristianos 5 años atrás, subiendo con sus huestes por la Vía de la Plata. El gran ejército almohade va tomando las Villas y los castillos que encuentra en su camino, unas a fuego y sangre, otras, sitiadas, por hambre. Medellín, Mérida, Trujillo y Montánchez, van sucumbiendo ante el poderío musulmán, hasta llegar a Cáceres, la casa matriz de los Caballeros de la Espada. La toma de Cáceres es encargada al Emir Abú Hafs Omar que subía desde Mérida con las tropas de refuerzo y pone sitio a la villa.
Cuenta la leyenda que los últimos 40 caballeros supervivientes de la guarnición, tras una defensa numantina se refugian en la única torre aún en su poder, se dice que fue en la Torre de Bujaco a la que asocian su nombre con el del mencionado Emir (aunque es improbable que fuese allí ya que su diseño albarrano la hacen posterior a los acontecimientos), otros historiadores mencionan la torre redonda del palacio de los Carvajal, o en una de las del ya desaparecido alcázar. Sea cual fuera todos los 40 caballeros que había allí mueren defendiendo la torre por la Orden y por la Villa de Cáceres, no quedando prisioneros ni supervivientes.
Con la pérdida de Cáceres, la casa matriz de la Orden pasó ese año a la Villa de Uclés a modo de diócesis, gracias a la donación por parte de Alfonso VIII de Castilla. Además pasan a denominarse la Orden de Santiago, pero nunca perdieron la esperanza de reconquistar la cuna de su origen, la Villa de Cáceres.
La primera acción militar notoria en la que intervinieron los ahora llamados Caballeros de Santiago fue para ayudar al ejército de su protector castellano Alfonso VIII en la toma de la ciudad de Cuenca, en 1177. Su contribución en dicha conquista fue tan importante que el rey añadió, en el terreno recién conquistado, nuevas donaciones patrimoniales a la Orden. Muchas más acciones habrían de seguir, llegando a participar en todas las batallas importantes de la reconquista cristiana desde este momento.
La congregación prosperó además adquiriendo bienes y territorios repartidos principalmente por los reinos de Castilla y León e incluso Portugal. Hacia 1200 la Orden de Santiago sola tenía más posesiones que las órdenes de Calatrava y Alcántara juntas con 83 encomiendas, 2 villas, 178 condados y aldeas, 200 parroquias, 5 hospitales, 5 conventos y la Universidad de Salamanca. Los caballeros ascendían entonces 400 y podían reunir hasta a 1.000 infantes bajo su mando.

DISPUTA POR CÁCERES

En 1183 Fernando II recupera Cáceres con asistencia de la propia orden, pero la conquista duró breve periodo de tiempo y fue perdida de nuevo en el año 1213, permaneciendo musulmana hasta que el 23 de abril del año 1229, momento en que es reconquistada definitivamente, con la ayuda de las Ordenes Militares. Esta acción fue dirigida por Alfonso IX, monarca del reino de León y de Galicia.
En ese momento Alfonso IX no estaba precisamente en buenos términos con el Papa y la Iglesia, por lo que no es de sorprender que una vez reconquistada la Villa, se negase a entregársela a los Fratres como era su deseo. Cáceres queda así bajo la autoridad directa del rey (Villa de realengo) ya que el monarca no poseía ninguna otra villa en aquel extremo sur del reino, y ésta estaba ubicada en un enclave estratégico. Pese a la decisiva contribución de los Fratres en su reconquista y la presión del Papado, el rey les “invita” a marcharse a cambio de los pueblos de Villafáfila, Castrotorafe y 2000 maravedíes. A regañadientes, los caballeros acceden y se marchan de la ciudad.
Con el paso de los siglos el símbolo que les caracterizaba comienza a evolucionar para adoptar la famosa espada en forma de cruz con flores de lis, estas últimas suponen un elemento ya común de ver en los emblemas de otras órdenes religiosas como los calatravos.

Evolución Cruz de Santiago
Evolución Cruz de Santiago

DISPUTA POR CÁCERES

En 1183 Fernando II recupera Cáceres con asistencia de la propia orden, pero la conquista duró breve periodo de tiempo y fue perdida de nuevo en el año 1213, permaneciendo musulmana hasta que el 23 de abril del año 1229, momento en que es reconquistada definitivamente, con la ayuda de las Ordenes Militares. Esta acción fue dirigida por Alfonso IX, monarca del reino de León y de Galicia.
En ese momento Alfonso IX no estaba precisamente en buenos términos con el Papa y la Iglesia, por lo que no es de sorprender que una vez reconquistada la Villa, se negase a entregársela a los Fratres como era su deseo. Cáceres queda así bajo la autoridad directa del rey (Villa de realengo) ya que el monarca no poseía ninguna otra villa en aquel extremo sur del reino, y ésta estaba ubicada en un enclave estratégico. Pese a la decisiva contribución de los Fratres en su reconquista y la presión del Papado, el rey les “invita” a marcharse a cambio de los pueblos de Villafáfila, Castrotorafe y 2000 maravedíes. A regañadientes, los caballeros acceden y se marchan de la ciudad.
Con el paso de los siglos el símbolo que les caracterizaba comienza a evolucionar para adoptar la famosa espada en forma de cruz con flores de lis, estas últimas suponen un elemento ya común de ver en los emblemas de otras órdenes religiosas como los calatravos.
Evolución de la Cruz de Santiago (F. David Garcia)

HASTA NUESTROS DÍAS

La Orden de Santiago tuvo un gran poder e influencia y fue una de las principales Órdenes religioso-militares hispánicas. Pertenecer a la Orden era signo de distinción social y representaba fuertes sumas económicas. Las personas más destacadas de la Iglesia y la Nobleza copaban los cargos de la Orden Santiaguista.
Los Reyes Católicos consiguieron el control total de las Órdenes Militares y siglos después en el siglo XIX perdieron su patrimonio, su función religiosa-militar y pasaron a ser unas simples asociaciones nobiliarias. La II República Española las suprimió, resurgiendo más tarde como corporaciones civiles de derecho común, con funciones más acordes con la situación actual de la sociedad.

El equipo de Recreación Medieval

El CRONICÓN DE OÑA EN INTUR 2016

El Cronicón de Oña vuelve un año más a la cita con el turismo en Castilla y León. Nuestra participación se enmarca en el espacio que la Feria dedica al área de Recreaciones y Fiestas históricas. Eventos que ya son reconocidos, entre otras cosas, por su atractivo turístico y aportación al turismo cultural de la comunidad.

El Cronicón de Oña atenderá a los visitantes el sábado 26 y el domingo 27 en horario de 10.30 h a 20.00 h. El sábado 26 , a las 18:00 h. en el escenario de la Feria haremos una presentación del espectáculo que contará con la presencia de actores y actrices que recrearán de forma somera la esencia de esta recreación histórica y a lo largo de esa misma tarde recorreremos la Feria y atenderemos a los visitantes en el stand tanto del Cronicón como de Raíces de Castilla.

El Cronicón de Oña en Intur 2017
El Cronicón de Oña en Intur 2016

La Asociación El Cronicón de Oña, encargada de la puesta de escena, realiza a lo largo del año distintas tareas promocionales. El pasado día 13 de noviembre acudimos a AR&PA, la Bienal de restauración y gestión del patrimonio de Castilla y León, ahí tuvimos la oportunidad de actuar en el Teatro Experimental Álvaro Valentín haciendo una presentación similar a la que llevaremos a INTUR.

Más información en:

http://www.elcronicondeona.com/

O en https://www.facebook.com/El-Cronic%C3%B3n-de-O%C3%B1a-133015680370346/

LA ORDEN DEL TEMPLE

Conozcamos su Historía

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, también conocida como Orden del Temple fue una de las órdenes militares cristianas de la Edad Media más poderosas pese a su relativamente corta duración (casi dos siglos).

Pese a sus inicios austeros, la Orden rápidamente creció en prosperidad y poder. El rey Balduino de Jerusalén les proporcionó nuevas estancias en suelo sobre el que se dice que estaba ubicado el templo de Salomón, lo que dio origen a la denominación Orden del Temple. Además de esto se visitaron cortes reales, se recogieron ingentes donaciones, se recibieron bulas papales que los dotaron de privilegios, a lo que hay que sumar los primeros 300 caballeros miembros reclutados en poco tiempo. Hacia 1170 ya contaban con encomiendas en multitud de países europeos (Castilla y Aragón, Portugal, Francia, Inglaterra, Sacro Imperio,…) y fortificaciones por todo el Mediterráneo y Tierra Santa.

En estas encomiendas no solo se reclutaban y entrenaban voluntarios, sino que se administraban localmente las cada vez más cuantiosas posesiones de la Orden. Esta acumulación de posesiones convirtió a los templarios en expertos banqueros y prestamistas

Hacia 1167 se redactaron los estatutos jerárquicos sobre la regla revisada, que regulaban la jerarquía de la orden, detallada relación de la vestimenta, vida conventual, militar y religiosa o deberes y privilegios de los hermanos templarios. La jerarquía consistía en un Gran Maestre, seguido de un Senescal, maestre lugarteniente o suplente, mariscal, y los comandantes o maestres de las provincias.

Además de miembros completos, era posible servir a la Orden como caballero por un “contrato temporal” o sin ser miembro en calidad de asalariado (levas y sargentos, y otros caballeros “invitados” por la Orden).

Cada hermano caballero tenía derecho a 3 caballos y a un escudero con el suyo propio, pero todos sus demás bienes pertenecían a la Orden.

La Orden del Temple
La Orden del Temple

 

El asesinato, la deserción, la herejía, los sobornos, la conspiración contra otros miembros, la revelación de secretos,…todo era penado con expulsión inmediata de la Orden. Otros delitos menores como desobediencia (romper filas sin que se de la orden) se pagaban con pérdida de posesiones y privilegios o calabozo temporal.

Además de esto, los templarios juraban luchar hasta la muerte y sin piedad al infiel, sin importar las circunstancias y no aceptar rescates si eran apresados por infieles. Esto les hacía temidos por sus adversarios, que ejecutaban sin vacilar a todo templario capturado en batalla.

Sus gestas militares casi suicidas no tardaron en hacerse famosas. En 1177, en la batalla de Montgisard, 80 templarios lideraron a otros 300 caballeros en una carga de caballería que humilló y derrotó al ejército de Saladino, numéricamente muy superior.

El siguiente Gran Maestre, Gerard de Ridefort participó en encarnizadas campañas contra el Sultán Saladino, con maniobras temerarias que llevaron a la derrota de los sedientos cruzados en el desierto en Hattin.

La derrota en los Cuernos de Hattin y la consecuente pérdida de Jerusalén en 1187, marcó el inicio del declive militar de la Orden, pero su fortuna continuó creciendo. El motivo de esta crisis se explica en la falta de reclutas dispuestos a morir por la fe, y la rivalidad existente con nuevas Órdenes religiosas.

El siglo XIII marcó una progresiva pérdida de territorios en Tierra Santa paralela a los avances de los turcos. En 1265 se perdía Cesarea y Arsuf, y en 1268 caía Antioquía. Se consiguió una tregua de diez años, pero solo supuso el retraso de la pérdida de Trípoli en 1289. La última ciudad en caer fue Acre en 1291, tras una resistencia numantina protagonizada por parte de los últimos templarios de Tierra Santa. Desde la fundación de la Orden, cerca de un total de 20.000 caballeros perdieron la vida en la defensa y mantenimiento de los territorios cruzados en Tierra Santa, que ahora se veía perdida para siempre.

No quedó más remedio que evacuar las bases de Sidon y Tortosa (Tartus) para reorganizarse en Chipre, desde donde se realizó alguna que otra fugaz incursión, pero en vano. Sin reclutas, sin Cruzadas, sin apoyos,… la Orden había perdido gran parte de su propósito militar y estaba decayendo en un gremio de banqueros y prestamistas.

Muchos rivales envidiosos del prestigio y riqueza de la Orden aprovecharon este momento de debilidad para culparles por la pérdida de Tierra Santa. La oportunidad no se presentó hasta que un caballero templario renegado de nombre Esquiu de Floyrian se presentó ante la corte del Rey de Francia con acusaciones específicas de blasfemia, idolatría y sodomía contra la Orden. Felipe el Justo, rey de Francia, viendo que ahora tenía un “casus belli” válido contra los templarios, informó al Papa en 1305.

El Papa convocó al Gran Maestre Charles de Molay y le sugirió que se fusionara con los hospitalarios y se convocara una nueva cruzada desde Armenia y Chipre. De Molay hizo oídos sordos, inconsciente del peligro en que se encontraba la Orden y no tomó ninguna medida.

El Rey de Francia entonces presionó los cargos. En 1307 dio orden de perseguir, arrestar y encarcelar a gran número de templarios en su reino y les sacó falsas confesiones de homosexualidad, adoración del diablo, blasfemias y corrupción. En Inglaterra, España, Chipre y Alemania la Orden fue encontrada inocente de todos los cargos, pero en Francia las persecuciones continuaron durante otros 4 años, y Jacques de Molay terminó siendo quemado vivo en una pira frente a la Catedral de Nôtre Dame. Gran parte de la riqueza y posesiones de los templarios fueron absorbidas por la Orden de San Juan en los demás países europeos, pero no fue coincidencia que de las reservas templarias en Francia no les llegó ni un solo penique a los hospitalarios. Por su parte, se crean las Órdenes de Montesa en Valencia y la Orden de Cristo en Portugal a partir de antiguas posesiones de la Orden del Temple.

FUENTES:

Osprey: Men at Arms 155: The Knights of Christ

Osprey: Warrior 091: Knight Templar 1120-1312

https://es.wikipedia.org/wiki/Caballeros_templarios

http://www.ordendeltemple.com/