Ya podéis ver el video del VII Concurso de Uniformes Históricos Villa de Gijón

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VII Concurso Uniformes Históricos Villa de Gijón

                                  Capellán castrense de infantería, Ejercito Español 1798.

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El pasado 28 de Mayo se celebró en el centro integrado Pumarín Sur de Gijón, el VII Concurso de Uniformes Históricos “Villa de Gijón” organizado por la Asociación Arhem.
Pese a la coincidencia con la final de la Champions League, más de 100 personas se dieron cita en el salón de actos para seguir durante más de hora y media la descripción que hicieron los participantes de sus uniformes. 
La relación de premiados fue la siguiente:
Uniformes anteriores a 1900:
1º Premio: Antonio Fernandez- Capellán castrense de infantería, Ejercito  Español 1798.
Capellán castrense de infantería, Ejercito  Español 1798.

2º Premio: Alberto Hevía-Centurión romano S. I dc.

Alberto Hevía-Centurión romano S. I dc.
-Uniformes entre 1900-1960:

1º Premio:Vicente Suarez-Sanitario 82ª Airborne, EEUU, 1944.

Vicente Suarez-Sanitario 82ª Airborne, EEUU, 1944.

2º Premio:David Villar-Requeté Navarro, 1936
David Villar-Requeté Navarro, 1936

3º Premio: Daniel López- División Montaña Prinz Eugen, 1943.
Daniel López- División Montaña Prinz Eugen, 1943.
-Uniformes posteriores a 1960:
1º Premio: Pedro Luís Rodriguez- Teniente Royal Irish.
Pedro Luís Rodriguez- Teniente Royal Irish.
2º Premio: José Carlos Riaño- Sanitario 101ª Airborne, EEUU, 1990.
José Carlos Riaño- Sanitario 101ª Airborne, EEUU, 1990.
3º Premio: Sergio Ordoñez- RE Guerra Malvinas 1982.
Sergio Ordoñez- RE Guerra Malvinas 1982.
Premio del Publico:
-Alejandro Ocón- Operaciones especiales Ejercito Español.
Alejandro Ocón- Operaciones especiales Ejercito Español.
Os dejamos el video del concurso. Esperamos que lo disfrutéis. 

VII Concurso de Uniformes Históricos Villa de Gijón

VII Concurso de Uniformes Históricos Villa de Gijón. Organiza Asociación Arhem. Fotos y video www.recreacionmedieval.com

El equipo de Recreación Medieval

Castelnuovo (1539): la defensa a ultranza de un tercio español

El asedio de Castelnuovo (actual Herceg
Novi, Montenegro) sucedió en julio de 1539. Fue un episodio de asedio en el que un solo tercio español
aguantó hasta su práctica aniquilación, contra fuerzas muy superiores
comandadas por Jeireddin Barbarroja, que pretendían recuperar la plaza
para el Imperio Otomano.

Dibujo de la plaza de Castelnuovo, data del siglo XVI
Pintura de Castelnuovo realizada por Pierre Mortiere en los años 20 del siglo XVIII

1.ANTECEDENTES

El asedio turco de Viena de 1529 y la
invasión otomana de Austria de 1532 fuerza a los protestantes alemanes a
pausar temporalmente sus hostilidades con Carlos V, emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico. Las fuerzas imperiales se centran así en repeler a los turcos en Hungría y la
situación queda así temporalmente controlada.
Sin embargo una gran flota turcoargelina de piratas, comandada por Jeireddin Barbarroja seguía causando
grandes desmanes en el Mediterráneo Occidental al comercio cristiano,
atacando muchas ciudades costeras y apresando naves mercantes. En 1535
una flota hispano-genovesa comandada por Álvaro de Bazán y el almirante genovés Andrea Doria
conquista Túnez, importante base de operaciones de los piratas.
En febrero de 1538, el emperador Carlos V,
el Papa Pablo III, los Caballeros de Malta, la República de Venecia y el Archiduque de Austria
Fernando forman la Liga Santa que se había planteado como objetivos la
eliminación de las flotas turco-berberiscas y la recuperación de la
mismísima Constantinopla.
Los planes pronto se vieron comprometidos
desde dentro, pues solo se reunieron 157 galeras (36 papales, 61
genovesas, 50 españolas y 10 de los Hospitalarios) en lugar de 200, y los
italianos (que aportaron muchas naves y pocos infantes) recelaban de
los españoles por ser estos la mayor parte de los mandos, que tenían a la cabeza a Hernando de Gonzaga, virrey de Sicilia.
Para colmo Francia, potencia católica,
seguía aliándose con los infieles Otomanos con tal de perjudicar al
emperador. El rey Francisco I, con la espina de la
derrota de Pavía de 1525 todavía clavada, amenaza con volver a entrar en guerra abierta contra el imperio.
Las Cortes de Castilla tampoco supieron
valorar las ventajas de esta campaña y no la apoyaron, pues era Venecia
claramente la potencia más beneficiada en caso de victoria.

2.BATALLA DE PREVEZA (1538)

En 1538 la flota cristiana encuentra al
escurridizo Barbarroja y su flota frente al Golfo de Artá, en la costa
Dálmata del Adriático, pero la batalla marítima no sale bien y se pierde
una oportunidad única de dar caza a Barbarroja, que consigue zafarse del bloqueo de la armada cristiana.
La flota aliada, que no ha sufrido importantes pérdidas tras la batalla, llega a la boca del golfo de Cattaro el 24 de octubre, y aprovecha a bombardear Castelnuovo, fortaleza otomana desde 1482. Esto fue seguido del desembarco anfibio de un  tercio español al mando del maestre de canpo
Francisco Sarmiento de Mendoza, y rinden dicha plaza, a
unos 40 km de Dubrovnik (Ragusa). Tras esto, Sarmiento recibe instrucciones de gobernar Castelnuovo, fortificarse, y dar un trato respetuoso y cortés a sus nuevos súbditos.
Venecia sin embargo se apresura a reclamar la
soberanía de esta plaza para añadirla a las limitadas posesiones
cercanas, que todavía conserva en la Costa Dálmata (enclaves cercanos de
Ragusa y Cattaro).
El emperador se negó a entregar el mando de la plaza. Carlos V pretendía servirse de Castelnuovo para sí mismo como cabeza de playa para una invasión cristiana de la Europa Balcánica, desde donde después dirigirse a tomar Constantinopla.
La disputa precipitó salida de Venecia de la Liga, al
negociar esta una paz por separado con los turcos. Abandonarían también
más tarde las fuerzas del Papa, y por último el propio almirante mercenario genovés Andrea Doria con
sus más de 50 galeras. Los soldados españoles quedaron así aislados en la plaza, ante la dejadez veneciana, privados de suministros y refuerzos.

3.FUERZAS CRISTIANAS

La guarnición dejada en la ciudad era más de lo habitual para una plaza de su tamaño en previsión de una futura invasión cristiana de la región, y comprendía una fuerza de al menos 3.000 españoles seguramente complementada por 500 auxiliares montenegrinos, albaneses y griegos.
  • El llamado “tercio de Castelnuovo”, el núcleo del ejército, tenía 15
    banderas (compañías) originarias de otros tercios (entre ellos del
    disuelto tercio de Lombardía un año antes, por falta de paga). Los 15
    capitanes al mando de estas compañías eran Machín de Munguía, Álvaro de
    Mendoza, Pedro de Sotomayor, Juan Vizcaíno, Luis Cerón, Jaime de
    Masquefá, Luis de Haro, Sancho de Frías, Olivera, Silva, Cambrana,
    Alcocer, Cusán, Borgoñón y Lázaro de Coron.
  • 150 jinetes al mando de Lázaro de Corón
  • Caballeros y auxiliares griegos de Andres Escrápula
  • Algunas piezas de artillería con 15 servidores al mando de Juan de Urrés

4.FUERZAS OTOMANAS

Las fuerzas otomanas eran descomunales y había muchas tropas disponibles en la región:
  • 30.000 soldados serían enviados por el gobernador de Bosnia, un persa llamado Ulamen, desde tierra.
  • 20.000 los aportaría el propio Barbarroja embarcados en más de 200 naves.

De entre estas fuerzas destacar la presencia de al menos 3.000-4.000 jenízaros.

5.MANIOBRAS TURCAS

Los turcos no respondieron
inmediatamente. Solimán el Magnífico ordenó a Barbarroja reorganizarse y
rearmar su flota para estar listo para primavera de 1539.
Sarmiento no estuvo tampoco de brazos
cruzados, pues reparó las defensas de la plaza con sus propios medios y
envió al capitán Alcocer a España a pedir ayuda. Pedro de Sotomayor
también fue enviado a Sicilia, y el capitán Zambrana a Brindisi, pero a corto plazo no
sirvió para nada.
Andrea Doria, tenía todavía su pequeña armada  en Otranto con 47 galeras imperiales y 4 maltesas. Pero sin el apoyo de las naves venecianas, y preocupado por la integridad de sus naves ante
la abrumadora superioridad naval otomana, escribió a Sarmiento aconsejándole rendirse.
Tras bloquear la entrada al golfo de Cattaro con galeras turcas, el 12 de junio de 1539 una avanzadilla de 1.000 otomanos desembarca cerca de la plaza. Alertado por la noticia, Sarmiento manda a
tres compañías al mando del capitán Machín de Munguía y a todos los 150
jinetes de Lázaro de Corón. La pequeña fuerza española sorprende a los
otomanos en tierra y los obliga a reembarcar esa misma mañana.
Con todo, por la tarde, vuelven a poner pie en tierra, como había previsto Sarmiento. Él
en persona junto con sus capitanes (Álvaro de Mendoza, Olivera y Juan
Vizcaíno) al mando de 600 soldados matan a 300 otomanos más y capturan a 30, poniendo en fuga a los demás.
El 18 de julio llega el grueso de las
fuerzas de Barbarroja, y empiezan a desembarcar miles de turcos junto
con 44 piezas de artillería de asedio (capaces de disparar proyectiles de 45 kg). Esta fuerza fue complementada con las de
Ulamen, gobernador de Bosnia, que llegó con sus fuerzas por tierra.
Los ingenieros turcos se pasaron 5 días cavando trincheras y colocando estos cañones de asedio, pero frecuentes salidas españolas causaron
ingentes bajas en los asediantes otomanos, entre ellos el capitán Agi,
uno de los favoritos de Barbarroja. Una salida de 800 españoles masacró a
unidades enteras de jenízaros, unas tropas caras e irremplazables, lo que causó el enfado de Barbarroja, que ordenó evitar entrar en batalla en campo abierto con los españoles. Hasta nueva orden de asalto la artillería turca debía machacar las murallas de la plaza, con el fin de debilitar y mermar los efectivos y defensas españolas, capaces de provocar terribles bajas sobre los asediantes.

6.EL GRAN ASALTO

El contingente español estaba totalmente
sitiado y desprovisto de refuerzos y suministros. Barbarroja, consciente
de esto ofreció a los españoles una rendición honorable, pues para el
día 23 de julio ya tenía sus baterías y tropas en posición para el
asalto. Prometió paso libre a los
españoles a Italia, reteniendo sus armas y banderas, e incluso prometió
pagar 20 ducados a cada español. La única condición era que Sarmiento
abandonara su artillería y pólvora junto con Castelnuovo.
El Maestro de Campo consultó las
generosas condiciones con sus capitanes, pero respondieron obstinadamente con un “pueden venir cuando quieran”.
El asalto otomano resultante de la
negativa española fue muy costoso en bajas para los turcos, que
sufrieron mucho debido a la artillería amiga y española. Este asalto
duró todo el día y vio el uso de infantería y artillería otomana
simultáneamente, fue repelido, y durante la noche, los españoles aprovecharon a cerrar las brechas de la muralla.
Al día siguiente, el 25 de julio, el
ataque se reanudó por la mañana. El obispo Jeremías (antiguo capellán de
Andrea Doria) elevó la moral y confesó a los moribundos. En este asalto
perecieron cerca de 6.000 otomanos a precio de solo unos 50 españoles.
Hambrientos y envalentonados por la
efectiva defensa, algunos capitanes propusieron a Sarmiento hacer una
nueva salida. Sarmiento acepta y se sacan a 600 soldados contra los no
preparados asediantes, causando el pánico y el caos. La desbandada llega al propio
campamento, derribando tiendas enteras. El propio almirante Barbarroja
fue evacuado a la flota a regañadientes por su guardia por temor a su
vida.
En los días siguientes parte de la artillería bombardeó la cuidad alta, y otra parte las maltrechas murallas. El 4 de agosto Barbarroja ordena asaltar
el fuerte, que tras el bombardeo estaba totalmente en ruinas. Sarmiento
había previsto esto y había evacuado a los heridos y traído refuerzos.
El asalto empezó al amanecer y duró todo el día. 
El capitán Machín de Munguía se
distinguió en este combate, liderando a los defensores con gran coraje. Para cuando anocheció, los españoles evacuaron hacia
las murallas junto con sus heridos dejando lo que solo era un montón de
escombros del castillo a los otomanos. El día fue muy costoso en vidas
españolas, de los oficiales que defendían el castillo solo
sobrevivieron los capitanes Masquefá, Munguía, Haro y un cabo apellidado
Galaz.
Pese a que los otomanos capturaron a muy
pocos españoles, tres desertores informaron a Barbarroja la
precaria situación española, pues la pólvora y los víveres les empezaban
a escasear, además de que había ya muchos heridos. Esto le alentó a
continuar los asaltos.

7.LA ÚLTIMA DEFENSA ESPAÑOLA

El 5 de agosto se asaltaron las murallas,
pero la defensa española fue muy eficaz. Pese a que se usaron jenízaros
y caballería desmontada, los otomanos solo capturaron una torre.
Sarmiento entonces ordenó construir una mina bajo
la torre perdida para demolerla, pero los otomanos dispararon a los
trabajadores, fracasando el intento. A la mañana del día siguiente una
lluvia torrencial inhabilitó las mechas de los arcabuces, mojó la
pólvora e inutilizó los cañones.
Se hubo de luchar entonces a base de
picas, espadas y cuchillos. Los heridos españoles fueron obligados a
combatir, y solo quedaron los moribundos en el hospital.
Sorprendentemente, este puñado de supervivientes logró rechazar un nuevo ataque otomano.
El último aslto otomano tuvo lugar a la
mañana siguiente. El propio Francisco de Sarmiento fue herido de tres
flechazos en la cara mientras iba a caballo, pese a sus heridas no dejó
de alentar a sus hombres.
Las murallas no eran ya más que una pila
de escombros indefendibles, por lo que Sarmiento ordena a 600
supervivientes retirarse. El plan era ir al castillo de la ciudad baja,
donde los civiles dálmatas se habían refugiado y hacerse fuerte allí.
Pese a que la retirada se hizo en
perfecto orden y disciplina, Sarmiento encontró la puerta de entrada del
castillo atrancada y reforzada a su llegada. Los hombres del castillo
ofrecieron subir a Sarmiento por una cuerda y ponerlo a salvo, pero este
rechazó la oferta diciendo: “Dios no quiere que yo me salve mientras mis compañeros mueren sin mí”.
Dicho esto Sarmiento se une a sus
capitanes Machín de Munguía, Juan Vizcaíno y Sancho Frias, formando los
que podemos considerar “Los Últimos de Castelnuovo” e hicieron su última
defensa a ultranza. Los últimos españoles lucharon hombro con hombro
hasta que no quedó ni uno solo en condiciones de luchar. La plaza cayó
bajo el yugo otomano al final del día.

8.CONSECUENCIAS

Unos 16.000 otomanos incluyendo la
práctica totalidad de los jenízaros perecieron en el asedio, e incluso
algunos rumores daban cifras más altas.
Sobrevivieron solo 200 españoles de los
3.500 del tercio, casi todos ellos heridos. El vizcaíno Machín de
Munguía estaba entre ellos.
Barbarroja ofreció a Munguía un puesto en
su ejército y la libertad al saber de su valentía. Munguía rechazó tal
traición por lo que fue decapitado ante el almirante turco. La mitad de los prisioneros y los
capellanes también fueron ejecutados para satisfacer a los furiosos y
vengativos soldados otomanos.
Solo un centenar de prisioneros fueron llevados como
esclavos a Constantinopla (Estambul), a galeras. Seis años después sucedió una rebelión de esclavos, y 25 de ellos consiguen
escapar en una barcaza y navegar al puerto de Mesina.
La gesta de Castelnuovo fue coreada
temporalmente por toda la Europa cristiana, y supuso todo un ejemplo de
valentía. Los defensores fueron comparados
con los 300 de las Termópilas, semidioses como Hércules y demás héroes
mitológicos.
El asedio de Castelnuovo fue la nota final de la fracasada Liga Santa contra el poder Otomano en el Mediterráneo. Carlos V intentó hacer que Barbarroja se
pasara a las fuerzas imperiales, pero sin éxito, por lo que ordenó la
malograda expedición de Argel, que fracasó en sus objetivos. En 1543 Carlos negocia una tregua con los turcos y pasa su atención a los protestantes.
Castelnuovo fue recuperado por Venecia en 1687, gracias a una alianza veneciana con los montenegrinos, y expulsando a los turcos de la región.

9.OTROS

Héroes gloriosos, pues el cielo os dio más parte que os negó la tierra, bien es que por trofeo de tanta guerra se muestren vuestros huesos por el suelo. Si justo es desear, si honesto celo en valeroso corazón se encierra, ya me parece ver, o que sea tierra por vos la Hesperia nuestra, o se alce a vuelo. No por vengaros, no, que no dejastes A los vivos gozar de tanta gloria, Que envuelta en vuestra sangre la llevastes; Sino para probar que la memoria De la dichosa muerte que alcanzastes, Se debe envidiar más que la victoria
Soneto 217 de Gutierre de Cetina a los defensores de Castelnuovo.

10.FUENTES

http://www.abc.es/historia-militar/20131117/abci-castelnuovo-heroica-resistencia-tercio-201311161817.html
https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Castelnuovo

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El equipo de Recreación Medieval