El 4 y 5 de Junio del 2016 se celebran Justas Medievales de Hospital de Órbigo – Programa Oficial

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4 y 5 de Junio Justas Medievales de Hospital de Órbigo

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Batallas de Albelda 851-859, la leyenda de Clavijo y el avance del Reino de Asturias

En esta entrada se tratará unos episodios de la historia de Asturias y de España muy poco tratados y analizados en la actualidad. Se los conoce como “batallas de Albelda” a dos enfrentamientos históricos
ocurridos en las proximidades de la localidad de Albelda de Iregua, en La Rioja, en el marco de las primeras etapas de la Reconquista cristiana
de la Península Ibérica.
Nota: los topónimos y entidades descritos corresponden con las entidades políticas y administrativas de este periodo y no deben ser interpretados desde la perspectiva de las actuales Comunidades Autónomas. 

1. PRIMERA CONTIENDA: DERROTA CRISTIANA, AÑO 851

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Reino de Asturias, Reino de Pamplona, Dominio de los Banu Qasi  y Emirato de Córdoba hacia finales del siglo IX.

1.1 Justifacicón de la campaña gasco-asturiana

Hacia el 851 d.C. tropas “gasconas” con posibles elementos francos, bajaron
de los Pirineos para atacar a Musa ibn Musa, valí de Arnedo y líder de los poderosos Banu Qasi. 
Los Banu Qasi eran una familia noble muladí de origen visigodo que en ese momento estaban nominalmente bajo vasallaje del Emir de Córdoba Abderramán II, pero “de facto” ejercían su propio gobierno en la zona del Valle del Ebro, con una lealtad al Emirato más que discutible y marcada por esporáficas rebeliones contra el emir en la década de 840.
Hay varias hipótesis para justificar o poner motivo esta campaña gascona del año 851. Por un lado sería una represalia por una incursión musulmana previa al norte del Pirineo contra francos y gascones; dentro del contexto de una alianza que había entre los Banu Qasi y el Reino de Pamplona de García Íñigez contra la expansión de los francos, de los que eran vasallos los gascones. Esta alianza que se remontaba a un casamiento en segundas nupcias de Oneka (abuela de García Íñigez) con Musa Ibn Fortún (padre de Musa Ibn Musa); así como un segundo casamiento de Assona, hermana de García Íñigez con el propio Musa. Esto convierte a Musa en medio hermano de Íñigo Íñiguez, primer rey de la casa Arista de Pamplona.
Por otro lado es muy probable que el Condado de Gascuña (Vasconia Citerior) gobernado por Sancho II Sánchez mantuviera también una alianza formal con el Reino de Asturias de Ordoño I. Es de tener en cuenta que el pariente de Ordoño I, Alfonso II de Asturias, había estado aliado con
Velasco el Gascón. Y también que ambas entidades se asistiesen
mutuamente en tiempos de rebelión como parece indicar un documento
aragonés datado del 867.

1.2 Crónicas en conflicto

Según Ibn Hayyan, historiador andalusí, Musa derrotó a los gascones bajo las murallas de la localidad riojana de Albelda. Otro historiador musulmán medieval, Ibn al-Athir, indica que Musa
invadió territorio cristiano en el 851, y tuvo una gran victoria en
“Albaida”. El primer día de batalla Musa sufrió grandes pérdidas, y él mismo recibió 35 lanzazos en su armadura (según crónica de Ibn al-Athir). El segundo día Musa contraatacó y forzó a los gascones a retirarse.
La supuesta batalla finalizó con la victoria del ejército musulmán, lo que le
posibilitó a Musa consolidar el control de la práctica totalidad del territorio de la
actual Rioja, implicando el dominio de gran parte del Valle del Ebro hasta su desembocadura.
Paralelamente durante el año 851, el Rey Ordoño I de
Asturias (que solo llevaba un año de reinado) derrotó una revuelta de sus súbditos vascos, y tras esto marchó
con sus tropas a la otra orilla del Ebro y “con la ayuda de Dios” derrotó a los musulmanes (según
la crónica de Alfonso III).
¿Cómo son ambos sucesos posibles?¿estamos ante la misma batalla? ¿Fue una victoria musulmana o cristiana? 
 

1.3 Análisis y armonización de fuentes

La crónica de Alfonso III podría hacer referencia a la misma
campaña que la de los historiadores andalusíes Ibn Hayyan e Ibn
al-Athir, en la que Musa derrotó primero a los denominados “gascones”
en Albelda, pero o están fragmentadas o son parciales, y deberían valorarse en su conjunto.
Los términos vascón y gascón comparten origen etimológico, entendiendo por “gascones” a las tribus vasco-aquitanas que habitaban entre los Pirineos Occidentales y el Río Garoña (Condado de Gascuña). Fueron posiblemente los gascones los que en virtud de la mencionada alianza con el Reino de Asturias ayudaron previamente a Ordoño I a pacificar la revuelta de sus vecinos vascones al sur del Pirineo Atlántico. 
Hecho esto, los gascones realizarían en avanzadilla la campaña de castigo contra Musa en la que serían rechazados. Tras este revés las huestes
asturianas de Ordoño también cruzaron el Ebro, pero al contrario que sus aliados gascones sí parecen haber derrotado a Musa en una escaramuza en el
mismo sector. Sea de un modo u otro la importancia de esta pírrica victoria sería escasa, pues
Musa se hizo igualmente con el control de la región y los cristianos se replegaron seguramente a la orilla norte del Ebro.
 
Otro dato importante de los resultados de esta campaña es que en la crónica de Alfonso III se menciona que en algún periodo tras la batalla de Albelda en
851, Musa capturó a dos jefes “francos”: Sancho II Sánchez (conde vascón de Gascuña)  y Emenon (conde franco de Périgord y cuñado de Sancho), a los que puso
en prisión. No se sabe con certeza la fecha de estas capturas, pero sí
que Musa realizó en el 855-856 una expedición hacia la “Marca Hispánica” (territorio
franco limítrofe que corresponde a Huesca y Lérida), como
registraron Ibn al-Athir y otros autores. Es posible que Sancho y
Emenon fueran capturados en la propia Albelda en 851 o en una acción
posterior en el 852. De un modo u otro se sabe que el rey franco Carlos el Calvo pagó por ellos un
rescate.

2. SEGUNDA CONTIENDA: BATALLA DEL MONTE LATURCE Y RECONQUISTA DEFINITIVA, AÑO 859

 Este enfrentamiento es llamado tanto Segunda Batalla de Albelda como Batalla del Monte Laturce.

2.1 Antecedentes a la Segunda Batalla

El valí Musa ibn Musa, tras esta victoria fue nombrado por el nuevo Emir Muhammad I valí de Zaragoza, Tudela y de toda la Marca Superior
(territorio fronterizo musulmán que abarcaba el Valle del Ebro) en el
año 852. Al apoderarse también de Huesca en el 855 había reunido un territorio tan extenso que se hacía llamar Musa el Grande, “tercer rey de España“ (junto con los de Asturias y Córdoba). El área dominada abarcaba de Nájera a Calatayud, fijando la capital de esta gran “Taifa de facto” en
Zaragoza. 
Consolidado su poderío trató de proporcionarse una base militar, en una
zona estratégica
vía de comunicación entre las actuales Soria y Logroño mediante la
construcción de la nueva fortaleza en Albelda o Albaida, entre Clavijo y
los
montes de Viguera.
Según la crónica de Alfonso III, en ese momento García Íñigez de
Pamplona abandonó la alianza que tenía con la facción Banu Qasi contra los francos, para
aliarse con Ordoño I del Reino de Asturias y combinar fuerzas cristianas contra Musa.
En el año 854 la ciudad de Toledo, de mayoría cristiana se rebeló contra el emir Muhammad. Ordoño I y García Íñiguez prestaron apoyo con un contingente pero la fuerza combinada fue derrotada por las fuerzas del emir en la batalla de Guadalacete, tras sufrir estas una emboscada a orillas de dicho río. La ciudad no fue recuperada por el emirato con asistencia de Musa hasta 858, encarcelándose y ejecutando al obispo de Toledo Eugenio. Al año siguiente el emir recompensó a Musa con Toledo, nombrando este a su hijo Lubb ibn Musa valí de Toledo.
Otros sucesos fueron incursiones lideradas por Musa a Álava (855) para el propio Emirato, y por cuenta propia a Barcelona y Terrassa (856)
En el año 859 naves normandas entraron en el Ebro, lo remontaron por sus afluentes y desembarcaron fuerzas que saquearon Pamplona, capturando a García Íñiguez y cobrando un rescate de 70.000 dinares por él. Posiblemente Musa dio paso libre por su territorio a los normandos o les proporcionó indicaciones sobre como atacar la ciudad de Pamplona de su antiguo aliado y sobrino, ciudad que posiblemente intentó Musa atacar sin éxito previamente ese año.

2.2 Victoria cristiana en Monte Laturce 

Laderas del Monte Laturce en la actualidad (Wikimedia)

Era hora de reparar viejos errores y agravios, Ordoño I de Asturias, con apoyo de los navarros de García Íñiguez debía devolver el golpe al altanero reyezuelo del Ebro. Ordoño atacó a Musa en 859 en el mismo sector que en el 851, cruzando el Ebro, derrotándolo y tomando con
éxito la posiblemente todavía inacabada fortaleza de Albelda.
En la crónica de Alfonso III se menciona sin concretar fechas que
Ordoño marchó contra Musa mientras el último estaba erigiendo una
fortificación en Albelda. Mientras las fuerzas del Rey de Asturias
rodeaban la fortaleza, Musa acampó sobre la cercana elevación del monte
Laturce, con la esperanza de forzar al asturiano a cesar el asedio. Ordoño entonces dividió sus huestes, dejando la mitad asediando la fortaleza, y la otra mitad para hacer frente al valí Musa.
En batalla en terreno inclinado, las huestes musulmanas de los Banu Qasi fueron derrotadas
y forzados a retirarse, quedando Musa gravemente herido y eludiendo por
poco su captura, mientras que su yerno vasco García (no confundir con
García Íñiguez) fue muerto.
Los cristianos contaron 12.000 musulmanes entre los muertos (aunque
es posible que estas cifras fueran amplificadas por los cronistas de la
época), y lo más sorprendente es que se recuperó un tesoro que Carlos el
Calvo, rey de Francia Occidental había tributado al valí Musa
(posiblemente como rescate de los dos nobles capturados años
antes).
Después de este éxito Ordoño concentró a todos sus hombres en capturar la fortaleza, que tomaron tras 7 días de asedio. Sus defensores musulmanes fueron ejecutados y sus murallas demolidas para evitar que pudiera reutilizarse.

2.3 Consecuencias

Los efectos de la batalla fueron importantes a nivel regional pues la
Chronica Prophetica riojana (escrita en el 882) contiene una lista de
los reyes de Asturias con algunas anotaciones sobre ellos. Bajo el nombre de Ordoño I también se menciona “Ipse allisit Albaida” (este destruyó Albeda).

La Chronica Albeldensis posiblemente escrita en la Rioja por un testigo de lo ocurrido indica que Ordoño entró en Albelda tras un
sangriento asedio, aniquilando al ejército musulmán. También menciona
que Musa fue herido por una flecha pero que un amigo suyo le proporcionó
un caballo para escapar.

Tras la derrota musulmana en esta batalla, en el año 860 Ordoño I de
Asturias ordenó al primer conde de Castilla, Rodrigo, la reconstrucción y
repoblación de Amaya, ciudad cántabra en la actual provincia de Burgos,
intensificando de esa manera el fenómeno repoblador en el alto Ebro y
los territorios ubicados en la margen izquierda del Duero.

 
En 860 Muhammad invadió la región de Navarra arruinando y devastando todo el territorio, haciéndose dueño de varios castillos y capturando a Fortún, hijo de García Íñiguez, que permaneció en Córdoba como rehén por 22 años. Por su parte Ibn al-Athir menciona que “el gobernador musulmán de Tarazona invadió territorio del Reino de Pamplona, capturando un castillo y
tomando a sus defensores prisioneros, el día siguiente fue derrotado en
batalla y muchos mártires musulmanes perdieron la vida”.
Tras la derrota de los Banu Qasi en Albelda, Musa tuvo que
someterse al vasallaje total del Emir de Córdoba, renunciar a su título de valí de Zaragoza y de la Marca Norte. Participó en una nueva expedición contra Barcelona en 861, solo como un súbdito más y siendo una sombra de lo que había sido. Finalmente muere en Tudela en 862, por las heridas recibidas en una pelea con
su yerno Izraq, gobernador de Guadalajara. Dejó cuatro hijos, Lubb (Lope), Fortún, Mutarrif e Ismail, y una hija, Auria (Oria).
Tras una nueva rebelión de los hijos de Musa contra Córdoba, los
Omeyas prestaron su apoyo a linajes árabes rivales de los Banu Qasi,
como los Tuyibíes, que en el primer cuarto del siglo X se consolidaron en el Valle del Ebro ocupando el vacío político que dejaron los Banu Qasi.

3. MEZCLA FICTICIA DE LAS DOS BATALLAS EN LA BATALLA DE CLAVIJO


Estas dos contiendas fueron combinadas por la ficción popular en una
única ficticia llamada Batalla de Clavijo, cercana en lugar a la real. La Batalla de Clavijo fue una victoria atribuida a Ramiro I de Asturias y no a su antecesor Ordoño I. En dicha batalla se
apareció el apostol Santiago que ayudó a los cristianos (inferiores en
número) a vencer a los “moros”. Esta batalla toma elementos de la
victoria de Laturce y llevaba asignada la falsa fecha de 834.
Pese a que el culto a Santiago está repleto de semejantes leyendas de apariciones milagrosas, la circulación de las mismas constituía un fuerte icono de devoción en la resistencia cristiana contra la progresiva islamización musulmana de la Península Ibérica.

4. FUENTES

  • http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Albelda_%28851%29
  • http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Monte_Laturce
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Musa_ibn_Musa 
  • https://en.wikipedia.org/wiki/Sancho_II_S%C3%A1nchez_of_Gascony
  • http://www.enciclopedianavarra.com/navarra/banu-qasi/2848/1/
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Banu_Qasi 
  • http://www.biografiasyvidas.com/biografia/q/qasi_banu.htm

Pedro de Estopiñán y la toma de Melilla sin resistencia (1496)

    1. ORÍGENES

    Pedro de Estopiñán y Virués, conquistador de Melilla (wikimedia).

    Estatua de Pedro de Estopiñán en Melilla.jpg 
    Pedro de Estopiñán fue un militar español
    nacido en Jerez de la Frontera en 1470, del matrimonio de Don Ramón de
    Estopiñán Vargas, y Doña Mayor de Virués. El linaje Estopiñán es de
    origen aragonés. Tenía un hermano llamado Bartolomé que participó en la conquista de las Islas Canarias junto con Pedro de Vera.
    Nada se sabe de su infancia, solo su entrada en servicio al duque de Medina-Sidonia, Don Enrique de Guzmán. Se casó con Beatriz Cabeza de Vaca, con la que se dice que tuvo 6 hijos y una hija. Sus habilidades le dieron el título de Contador Mayor de la casa ducal, gestionando las rentas ducales.


    2. PRIMERAS ACCIONES

    No se sabe mucho de su actuación en la campaña de Granada, aunque es
    muy probable que participase en la preparación de las vituallas,
    refuerzos y dineros con los que el Duque llevó a cabo las conquistas de
    Málaga y Granada.

    Su primera acción destacable parece haber
    sido contra una incursión pirata, acontecida en junio de 1496. Con
    ocasión de la pesca de almadrabas, buena parte de la comitiva cortesana
    de los duques, incluida la propia duquesa, Leonor de Estúñiga, se había
    desplazado a Conil para asistir al espectáculo. Súbitamente, un barco de
    piratas berberiscos se introdujo entre los buques pesqueros y lograron
    abordar uno de ellos. Ante el peligro evidente, Pedro de Estopiñán,
    citado con el cargo de “Contador de la Casa del duque don Juan”, embarcó
    en una pequeña embarcación para parlamentar con el jefe de los piratas,
    quien pidió una elevada cantidad de dinero por el rescate de los
    marinos prisioneros. Con audacia, Pedro de Estopiñán abrazó por sorpresa
    al musulmán y cayó con él al agua, donde fue recogido por sus hombres,
    lo que, evidentemente, cambió el curso de las negociaciones: el jefe de
    los piratas fue canjeado por la tripulación y el buque, poniendo punto
    final al truculento episodio de las almadrabas.
    Los ecos de admiración por la valentía de
    don Pedro no cesaron de proclamarse por todo el territorio; incluso
    llegaron a los anales históricos de Jerez, por lo que se puede situar
    esta fecha de 1496 como el primer hito de consideración en la carrera
    militar de Estopiñán.

    3. PREPARACIONES PARA LA CONQUISTA DE MELILLA

    Al año siguiente los Reyes Católicos
    autorizaron a la Santa Hermandad la dotación de un ejército para la
    conquista y ocupación de Melilla, uno de los sectores desde donde se estaban lanzando
    estos ataques berberiscos. El objetivo no era otro que capturar la
    escasamente defendida plaza, poblarla, guarnicionarla, y convertirla en
    un enclave cristiano desde donde vigilar las costas en el
    Mediterráneo Suroccidental de los ataques berberiscos.
    Tal empresa era por iniciativa total del
    nuevo duque de Medina Sidonia y Capitán General de Andalucía Don Juan
    Alonso de Guzmán, que aportó su propio ejército y eligió al valiente
    comendador para dirigirlo. Es posible también que facilitase la elección
    de don Pedro el hecho de que las tropas, suministradas por los concejos
    de Jerez, Medina, Arcos y Sanlúcar de Barrameda, estuviesen organizadas
    por tres ilustres jerezanos como él, seguramente al tanto de su
    brillante actividad militar: el corregidor Juan Sánchez Montiel,
    Francisco de Vera (Provincial de la Santa Hermandad), y Manuel Riquelme
    (veinticuatro -regidor- de Jerez y capitán de la Hermandad concejil).

    4. OCUPACIÓN Y GUARNICIONAMIENTO DE MELILLA

    Pedro de Estopiñán partió supuestamente de San Lúcar en
    septiembre de 1497, al frente de 5.000
    veteranos infantes curtidos en la campaña de Granada y 250 jinetes; transportados por una pequeña armada bien aprovisionada
    con víveres, cal y madera. La escuadra naval contenía también a un importante número de
    ingenieros y obreros, enviados con el fin específico de fortificarla posición.
    Amparados por la oscuridad de la noche y
    sin encontrar ningún tipo de resistencia, Estopiñán desembarcó
    encontrando la ciudad de Melilla prácticamente despoblada, con la
    muralla desocupada y llena de desperfectos por las recientes guerras
    entre los reyes de Fez y Tlemecen.
    Los canteros,
    carpinteros y albañiles trabajaron durante toda la noche reparando las
    murallas y preparando las posiciones defensivas, de modo que al amanecer
    siguiente la plaza estaba ya fortificada, y en manos cristianas para
    sorpresa de los pobladores locales.
    Hecho esto, Estopiñán deja guranecidos al capitán Gómez Suárez y a una guarnición de 1.500 hombres y regresa a la Península victorioso.

    5. DEFENSA POSTERIOR DE MELILLA

    Los reyes, muy agradados por la noticia, premiaron a Pedro de Estopiñán con una encomienda de la Orden de Santiago.
    La ausencia norteafricana de Estopiñán
    fue breve, puesto que al año siguiente los piratas berberiscos iniciaron
    sus esfuerzos por recuperar la plaza perdida, aunque todos ellos
    fracasaron, gracias a las recientes reparaciones y ampliaciones de las
    fortificaciones.
    Ante los nuevos ataques sufridos por la
    guarnición de Melilla, el duque don Juan, de acuerdo con los Reyes
    Católicos, decidió enviar nuevas tropas de refresco, de nuevo
    encabezadas por Estopiñán, a quien esta vez acompañaba otro destacado
    caballero de la casa ducal, García León.
    Al quedar ahora los sitiadores entre dos
    fuegos, el triunfo fue total ya que, a instancias del comendador, se
    persiguió sin excepción a todos los atacantes fugitivos hasta obligarlos
    a asentarse en la región de Orán, más lejana y con menos medios. Además
    un número de piratas berberiscos no inferior a 250 fueron apresados, como
    posible moneda de cambio.
    Aunque en el propio año 1498 aún tuvo
    Estopiñán que regresar por dos veces a Melilla, se puede dar esta fecha
    como el inicio de la estabilidad de los cristianos en la plaza
    norteafricana.

    6. VERSIONES ENFRENTADAS SOBRE LA TOMA DE MELILLA

    Existen dos crónicas acerca de la
    conquista de esta plaza, una de Pedro Barrante y otra de Pedro de
    Medina. Es de tener en cuenta que ambos eran cronistas del duque de
    Medina-Sidonia, por lo que es probable que fueron pagados para dar
    ensalzamiento de la figura del duque y sus vasallos en esta historia.
    Pero por otro lado existen otros
    cronistas de la Casa Real (Zurita y Andrés Bernaldez) que no atribuyen
    el mérito del plan de conquista directamente al duque con el visto bueno
    de los Reyes Católicos, sino que defienden que se trataba de un plan que los propios
    reyes ya habían sopesado y que gozaba del ofrecimiento del duque para
    tal empresa.
    Razones políticas y estratégicas junto
    con el deseo de combatir la piratería e impedir nuevas invasiones musulmanas fue lo que movió a
    los Reyes Católicos a apoderarse de cierto número de bases en la costa
    norteafricana que sirvieran de centinelas avanzados de la seguridad
    nacional. Los Reyes Católicos iniciaron por tanto, a
    través de su secretario, Hernando de Zafra el estudio de una posible
    ocupación de Melilla, sabedores del estado de despoblamiento en que se
    encontraba.
    Gracias a la migración de moriscos
    peninsulares a las costas africanas, Hernando de Zafra adquirió la
    información necesaria. Además de las noticias proporcionadas por marinos
    y pescadores que navegaban por las costas africanas, hay constancia de
    que pasaron a reconocerlas diversos enviados, como Lorenzo de Padilla,
    el Alcalde de Alcalá, Olarte, Basurto, Pedro Lazcano y hasta un sobrino
    de Zafra, llamado Lorenzo de Zafra. Además de estos reconocimientos los reyes y el duque acordaron
    enviar a investigar al maestre Ramiro, capitán de artillería de los
    reyes, que sopesó el estado de las ruinosas murallas y envió un informe
    favorable de vuelta. Fue ahora cuando se hacen las propuestas de cuantos
    hombres son necesarios para guranicionar la plaza y materiales de
    reparación necesarios.
    La expedición probablemente partió de Gibraltar y no de San Lúcar, pues era señorío del duque de Medina-Sidonia hasta 1502. De lo que no cabe duda es que la ciudad
    estaba casi despoblada cuando llegó esta expedición, que fue tomada de
    forma totalmente pacífica, y que contaba con puerto suficiente para tal
    armada.
    La casa ducal de Medina Sidonia mantuvo la tenencia de Melilla hasta 1556 en que la cedió a la Corona Española.

    7. VIDA POSTERIOR (1499-1505)

    la biografía del caballero jerezano
    vuelve a ser difícil en el período 1499-1503, del que no se sabe
    prácticamente nada aunque se puede suponer una estancia desahogada en
    Andalucía, dentro de la corte ducal o en su habitual residencia
    sevillana, situada en la actual calle Francos, donde se puede ver el
    escudo de armas de la familia y su lema In soli Deo honor et Gloria.
    Es bastante probable, igualmente, que
    para esta fecha ya estuviese casado con su mujer, doña Beatriz Cabeza de
    Vaca, emparentada con la familia del que sería gran explorador de las
    Américas, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, sobrino de don Pedro y doña
    Beatriz.
    En 1503, sus servicios vuelven a ser
    solicitados por los Reyes Católicos. Fernando de Aragón le pide marchar
    hacia Salces (Rosellón) para liberar la plaza del cerco francés de las
    tropas de Luis XII.
    De nuevo Estopiñán demostró su valía
    militar, puesto que dividió a sus tropas en dos grupos: el primero
    hostigaba la retaguardia de los sitiadores sin cesar, mientras que el
    segundo fue enviado al puerto, para evitar que los refuerzos franceses
    (que habían embarcado en Colliure con destino al Rosellón catalán)
    pudiesen desembarcar y sumarse al resto.
    La maniobra fue un éxito, ya que la
    retirada de los invasores se produjo a finales del citado año. El Rey
    Fernando, en recompensa a la efectiva labor de Pedro de Estopiñán, le
    nombró a primeros de 1504 Adelantado de Indias y Capitán General de la
    Isla de Santo Domingo, con lo que parecía ponerse el colofón a su
    carrera militar si se tiene en cuenta al prestigio y valía de los
    citados puestos en el organigrama político-militar de la dominación
    española de América.
    Durante ese mismo año, Estopiñán comenzó
    los preparativos del viaje al Nuevo Continente, adonde se iba a
    establecer con toda su progenie y familia, sin embargo no llegaría a
    vivir para ver su sueño cumplido. Pocos días más tarde, en el transcurso
    de una visita al monasterio de Guadalupe, el comendador Estopiñán
    falleció súbitamente el día 3 de septiembre de 1505, y fue enterrado dos
    días más tarde en el propio monasterio.
    Algunos autores especulan que Estopiñán pudiera haber sido envenenado por algún enemigo político, pero no hay nada probado.

    8. CONCLUSIONES

     El Magreb Occidental a finales del siglo XV estaba totalmente
    fragmentado en disputas dinásticas entre los poderosos Watásidas del
    Reino de Fez y otras tribus bereberes menores.

    Escudo de armas del emperador Carlos V en la puerta de Santiago (wikimedia)
    Melilla ya era española antes incluso que
    Navarra o de que figurase la palabra “Reino de Marruecos” como entidad política.
    Melilla no fue usurpada ni tomada por la
    fuerza a nadie, estaba abandonada. Melilla
    fue colonizada y repoblada con los siglos de forma pacífica, con interrupciones ocasionales por ataques de los piratas berberiscos y cabilas rifeñas.

    9. FUENTES