Navas de Tolosa (1212) La Gran Cruzada Hispánica

La batalla de Navas de Tolosa fue una
batalla campal en el contexto de la Reconquista, ocurrida el 16 de julio de 1212, en las
inmediaciones de la población de Santa Helena, en Jaen.

Enfrentó a un ejército
cristiano encabezado por Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de
Navarra, Pedro II de Aragón (con la contribución de hombres de Alfonso
II de Portugal y en menor medida de algunos efectivos de Alfonso IX de
León) contra un ejército musulmán numéricamente muy superior del califa
almohade Muhammad An-Nasir.

La batalla fue el resultado de la cruzada
emprendida por el rey Alfonso VIII, el arzobispo de Toledo Rodrigo
Ximénez de Rada, y el Papa Inocencio III.

1.ANTECEDENTES: DERROTA EN ALARCOS 1190

Situación del avance cristiano hacia
el siglo XII. Junto con Aragón, Castilla conquista importantes
extensiones de territorio, pero esta última tendrá dificultades para
consolidarlo y mantenerlo ante el creciente podería almohade.
 
Con Toledo firmemente en manos cristianas, en 1177 el joven Alfonso VIII de Castilla conquista Cuenca con la ayuda del Reino de Aragón iniciando una nueva fase de avances. En 1190 el califa Abū Yūsuf Ya’qūb
al-Mansūr, preocupado por el vertiginoso progreso de estas campañas cristianas pide la paz como tapadera
para atender asuntos en África y traer fuerzas de allí a la península. Alfonso VIII aprovecha este momento de paz para empezar a levantar la ciudadela fortificada de Alarcos, en la zona fronteriza.
Llegado el momento, Yūsuf vuelve, traiciona a Castilla y rompe
la tregua, desembarcando en Algeciras el 1 de junio con más de 30.000
hombres dispuesto a marchar sobre Alarcos y recuperar el territorio perdido. Alfonso VIII, alarmado, reune a unos
25.000 castellanos en Toledo y marcha a Alarcos, con la imprudencia de
no esperar por los refuerzos de Alfonso IX de León y Sancho VII de
Navarra que ya estaban en camino.
El 16 de julio divisan al gran ejército musulmán cerca de Alarcos. Pese a las noticias de que los leoneses
ya habían llegado a Talavera (a escasos días), Alfonso VIII no espera e
intenta presentar batalla a los musulmanes.
El astuto Yūsuf le elude y se nutre del resto de sus fuerzas. No presentan batalla hasta el 19 de julio. Alfonso VIII manda cargar a toda su
caballería pesada, causando graves bajas en la vanguardia almohade y
dando muerte al visir Abu Yahya. Sin embargo los almohades rebasaron los flancos de las fuerzas cristianas en avance. Pasadas 3 horas de intenso combate, los
cansados castellanos se vieron desbordados y hubo que huir. Fue Don
Diego López de Haro, señor de Vizcaya y merino mayor de Castilla, el que
logró poner orden en la retirada y retrasar la persecución musulmana al
refugiarse en el castillo inacabado de Alarcos.
Muchos buenos castellanos y cristianos
murieron aquel fatídico día, no sin llevarse con ellos un número
comparable de bajas musulmanas. Esta derrota supuso la pérdida ante los almohades del territorio de la
orden de Calatrava y no pocas fortalezas, desestabilizando a Castilla y con amenaza real sobre la propia Toledo, capital del Reino. Por suerte para Castilla, Yusuf había
sufrido muchas bajas en esta campaña y tuvo que retirarse a Sevilla, deteniendo repentinamente su progreso.
Solo el castillo de Salvatierra pudo ser
recuperado temporalmente en 1198 mediante un golpe de mano de los
caballeros calatravos, que lo conservaron hasta 1211. Parecía que todo estaba perdido, el
imperio almohade no tenía ningún rival en la península capaz de hacerle
frente, la desunión y las absurdas disputas menores entre los reinos
cristianos y sus reyezuelos lo hacían fuerte. 
¿Se salvarán los reinos cristianos de la Península Ibérica?
¿Cruzaran los ejércitos de la media luna otra vez los Pirineos? Todo se decidió en una batalla campal los eriales de Jaén.

 

2.FUERZAS ENFRENTADAS

La batalla de Navas de Tolosa fue uno de los enfrentamientos más importantes de toda la historia medieval de Europa, no solo por todo lo que estaba en juego sino por el gran número de fuerzas enfrentadas.

 

2.1 FUERZAS CRISTIANAS

La financiación de esta empresa corrió en un 66% a cargo de Castilla y el resto de la Iglesia al tratarse de una Cruzada.
Las fuerzas cristianas comprenden los siguientes efectivos:
  • El grueso/centro del ejército eran las mesnadas castellanas de
    Alfonso VIII, coordinador de la alianza, con 20 milicias de concejos
    castellanos (entre otros Medina del Campo, Madrid, Valladolid, Segovia,
    Soria, Ávila, Palencia, Almazán, Medinaceli, Béjar y San Esteban de
    Gormaz), con abanderado Diego López II de Haro, quinto señor de Vizcaya.
    A este caballero encomendó Alfonso VIII el reparto del botín tras la
    batalla, del que dicen las crónicas castellanas que no se quedó nada
    para su propio provecho.
  • Las tropas de Sancho VII de Navarra (“el fuerte”) con unos 200 caballeros y 2.000 peones en el ala derecha.
  • En el ala izquierda Pedro II de Aragón, las fuerzas del Reino de
    Aragón estaban compuestas en su mayor parte de almogávares aragoneses y
    súbditos del condado de Barcelona.
  • Los hombres que envió Alfonso II de Portugal. También acudió el
    contingente portugués aunque sin la presencia de su rey (La delicada salud de Alfonso II no le permitió participar en persona en la cruzada).
  • Otra parte del ejército cristiano eran las órdenes religiosas
    militares, que formaron en la retaguardia castellana: Santiago,
    Calatrava, San Lázaro, Temple y San Juan (Caballeros Hospitalarios)
  • También acudieron otros cruzados europeos en respuesta a la llamada,
    los llamados “ultramontanos”, pues provenían de más allá de los
    Pirineos. Era un contingente mayoritariamente de franceses del sur de
    Francia (Narbona, Burdeos, Nantes…), que aunque sí participaron en las operaciones iniciales de la
    cruzada, la inmensa mayoría no llegó a tomar parte en la batalla.
  • Al igual que el monarca portugués tampoco participó en la batalla en persona el
    rey Alfonso IX de León, pues aunque ansiaba acudir tenía una disputa
    territorial con Castilla, teniendo que hacer un llamamiento el Papa para
    que no derramaran sangre cristiana durante el periodo en vigor de la
    cruzada. No obstante, y a pesar de ir en contra de sus intereses a corto
    plazo, Alfonso IX consintió que acudieran por su cuenta caballeros leoneses, gallegos y
    asturianos.
  • Monjes y sacerdotes confesaban y exhortaban a los soldados antes de
    la batalla. Pese a no tomar parte directa en el combate, su mera
    presencia alentaba el fervor religioso de los soldados cristianos.
Las crónicas antiguas cifran el ejército
cristiano en torno a 60.000-80.000 hombres, una cifra enorme para los
medios logísticos disponibles en la Edad Media. El número real de los combatientes cristianos
es muy discutible, pero trabajos más recientes recontaron sólo al menos
unos 3.500-5.500 jinetes y 7.000-12.000 infantes (según las estimaciones
de Martín Alvira Cabrer). A partir de los datos sobre el tamaño de su
campamento, en 1999, el historiador Vara Thorbeck estimaba sólo unos
12.000 hombres en total. 
A título personal se puede estimar que pese a lo
exagerado de 60.000 cristianos, las estimaciones de Alvira y Thorbeck
son parciales y basadas en pruebas circunstanciales. En resumen es muy probable que las fuerzas de la coalición cristiana llegaran al menos al orden de unos 35.000 (para hacerse una idea en Alarcos en 1195 con solo fuerzas castellanas se desplegaron unos 25.000 hombres). En un caso u otro sabemos que era un ejército cristiano muy considerable para su época, un reto logístico difícil de juntar y de un tamaño nunca visto en la Península hasta esas fechas.

 

2.2 FUERZAS MUSULMANAS

Pese al respetable tamaño de la coalición
cristiana, este contingente quedaba empequeñecido en comparación con
las vastas fuerzas convocadas por el poderoso califa Muhammad An-Nasir
(apodado Miramamolín por los cristianos). Este líder con autoridad tanto religiosa como militar era un fanático jihadista radical, que incluso
había prometido plantar la media luna en Roma.
Su ejército islámico era impresionante, contabilizando seguramente los 45.000-60.000 efectivos (aunque
los cronistas cristianos exageraron deliveradamente las cifras a
300.000)
. Con todo, la cifra de 100.000 almohades propuesta por muchas fuentes se queda descomunal para las estadísticas medias de la época.
En cualquier caso, el ejército almohade
era claramente superior en número al cristiano, y su composición no era
menos internacional que la de los cristianos. En concreto formado por:
  • Infantería de choque marroquí de los montes Atlas.
  • Infantería andalusí de línea. La moral entre las filas de estos
    musulmanes peninsulares era baja, debido a la ejecución del gobernador
    de Salvatierra, Ibn Cadis, por orden del califa. Los cristianos dejaron a
    Ibn Cadis marchar a cambio de rendir dicha plaza, pero los almohades
    ordenaron su ejecución a su regreso.
  • Detrás de los andalusíes estaba el ejército almohade propiamente
    dicho, que incluía fuerzas provenientes del noroeste de África con
    infantería y caballería bereber, y otros voluntarios musulmanes venidos
    de todo el Islam en su llamada a la Guerra Santa.
  • Detrás de esta, caballería pesada y mercenarios como los arqueros a caballo turcos.
  • Al final de todo y formando una apretada línea en torno al califa
    An-Nasir estaba la “Guardia Negra” (Imesebelen). Estos fanáticos e
    indisciplinados guerreros tribales negros de Senegal, eran encadenados
    de pie al suelo para forzarles a combatir en una formación estática. No
    eran exactamente esclavos, aunque huelga decir que su esperanza de vida al servicio de los almohades era baja.
  • Desde su tienda, el califa arengaba a sus tropas vestido
    completamente de verde (el color del Islam), con un ejemplar del Corán
    en una mano y una cimitarra en la otra.
  • Al igual que en el bando cristiano, en las filas musulmanas
    abundaban los líderes religiosos y santones encargados de alentar a los
    hombres y presidir los rezos conforme al rito islámico.

3. MOVIMIENTOS PREVIOS

Las mesnadas cristianas fueron convocadas en Toledo, a comienzos de verano de 1212. Como se ha indicado, esta era una nueva
Cruzada contra los almohades por declaración del Papa Inocencio III. La
nación anfitriona será Castilla, con el rey Alfonso VIII de Castilla
como coordinador, y con la mediación e intervención del Arzobispo de
Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada,
Hubo ciertas divisiones entre los
cruzados ultramontanos y los peninsulares, pues elementos de los ultramontanos
protagonizaron distrubios en Toledo matando moriscos y judíos
(consideraban que el asesinato de infieles no era pecado). Muchos de estos
“mercenarios” que se camuflaron como voluntarios cruzados extranjeros buscaban un botín fácil más que una indulgencia papal, y fueron autores de desmanes y pillajes tras la toma de
Malagón, un importante bastión musulmán fronterizo en Jaén. Alfonso VIII, para prevenir la repetición de tales sucesos decretó un trato humanitario y respetuoso a los musulmanes vencidos.
La toma y parada de Calatrava (cuya fortaleza
habían perdido los templarios) supone un nuevo descontento en los
cruzados ultramontanos que querían marchar directamente sobre los
almohades sin dejar que las tropas descansasen. Hacer caso a tal imprudencia hubiera podido suponer una desastrosa derrota cristiana por motivos similares a los sucedidos en la Batalla de los Cuernos de Hattin contra los sarracenos en 1187.
No se sabe con exactitud cuantos
insatisfechos cruzados ultramontanos desertaron la cruzada llegado este
punto, pero seguramente fueron muchos millares, mermando el ejército
cristiano hasta en un 27%. No obstante unos 200 caballeros franceses al
mando del obispo de Narbona y algunos otros voluntarios extranjeros individuales permanecieron leales a la cruzada y sus valores, a menudo sin pretender sacar lucro oportunista de aquella contienda.
Por suerte llegó oportunamente Pedro II
de Aragón, gran amigo de Alfonso VIII al mando de 3.000 caballeros y
2.000 soldados que ayudaron a suplir en parte las deserciones de los
cruzados no peninsulares.
Tras esto, los cristianos avanzaron hacia
un terreno llano llamado “Navas de Tolosa” donde se sabía que estaban posicionados los musulmanes. Dicho terreno llano estaba a escasos km de
la localidad de Santa Helena (actual Jaén).
An-Nasir, conocedor de ello, intentó bloquear la
entrada a dicho valle frente a la actual Venta Cárdena para evitar que
los cristianos se desplegaran eficazmente y para que lucharan en terreno menos
beneficioso, además de intenar cansarles marchando por las montañas.
A pesar de todo, los cristianos
consiguieron superar la adversidad: harían el movimiento de aproximación
al enemigo por el oeste, a través del paso de Despeñaperros, que les
permitió cruzar Sierra Morena para luego, ya en terreno llano (Miranda
del Rey), marchar contra el rival. Cuentan las crónicas castellanas que
quien reveló a las tropas la existencia de ese paso oculto fue un
pastor local que conocía la zona, uno de esos tantos héroes medio anónimos a quien algunos autores nombran como
Martín Alhaja y que
según la leyenda será generosamente recompensado tras la batalla.
Para entonces, y pese a su limitado de su número, el contingente de más de 200 caballeros y 2.000 soldados
navarros dirigidos por Sancho VII de Navarra, se incorporó justo a tiempo y
ayudó a elevar la moral de los cristianos. Tras esto la coalición
cristiana logró maniobrar por el paso desguarnecido y cogió al
campamento almohade por sorpresa.

 

4. LA BATALLA

Monumento a los cristianos en Navas
de Tolosa. Se aprecia la escultura del pastor Martín Alhaja que los guió por el paso
montañoso. Los escudos de los reinos participantes (Castilla, Navarra, Aragón y
Portugal) están también representados.
File:NavasDeTolosaMonument.jpg

Al-Nasir comprobó horrorizado como la
vanguardia cristiana ocupaba terreno llano frente a su campamento y
mientras formaba apresuradamente a su desorganizado y desprevenido ejército, envió a
jinetes y arqueros a caballo para hostigarles.
El 15 de julio de 1212 las dos fuerzas
estaban frente a frente, no se producen importantes combates ese día,
pero ambos bandos envían exploradores para reconocer al enemigo, se produce alguna escaramuza puntual para tantear las fuerzas del adversario. 
El 16 de julio tras recibir la bendición religiosa ambos bandos se preparan para la batalla campal. El primero en dar la orden de cargar fue Alfonso VIII de Castilla. Arqueros castellanos se adelantaron y dispararon una larga lluvia de flechas que fue precedida por el ataque de la caballería pesada castellana.
El abanderado de Castilla, el señor de
Vizcaya López de Haro (veterano de Alarcos) cargó frontalmente con miles
de caballeros, provocando la desbandada inicial de la vanguardia
musulmana.
Sin embargo pronto contraatacan las
líneas musulmanas de retaguardia a los caballeros castellanos. Perdido
el ímpetu inicial, se empiezan a ver desbordados, como sucedió en
Alarcos. La batalla estaba indecisa.
La caballería almohade se lanzó entonces en ayuda de los suyos provocando más bajas a los caballeros. Lo positivo de esto para los cristianos,
fue que al hacer esto, los almohades rompieron la formación, debilitando
sus líneas a cambio del sacrificio de una pequeña porción de las fuerzas
cristianas.

4.1 LA CARGA DE LOS TRES REYES

Viendo ahora el ejército musulmán desorganizando sus líneas, Alfonso VIII decide ordenar a todas y cada una de las huestes cargar. Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de
Aragón, y Sancho VII de Navarra al mando de sus respectivas huestes
cargaron en una jugada de vencer o morir ante el invasor almohade, por
eso se la conoce como la “carga de los tres reyes”.
Fue durante esta osada acción que el rey Sancho VII al mando de sus pocos, pero
audaces caballeros, vio la oportunidad en medio del caos de la batalla, y cabalgó hacia la tienda del califa. Los caballeros de Sancho VII fueron los
primeros (según la tradición) en tener el honor de cargar contra los
Imesebelen de la Guardia Negra, llegando a romper por varios puntos las
cadenas que circundaban la tienda y los anclaban al suelo. No tardaron
en unírseles las demás fuerzas cristianas que se lanzaron tirando las tiendas del campamento y arrollando con todo lo que hubiera por medio.
An-Nasir, acobardado, comprendió que la batalla estaba perdida, dejó a su suerte a sus tropas y “se tomó las de Villadiego” junto con algunos seguidores.

 

5. FIN DE LA BATALLA

Sin su líder, el “sálvese quien pueda” se apoderó de las huestes musulmanas que rompieron filas y huyeron en desbandada sin cohesión alguna. Decenas de miles de almohades y aliados regaron con sus cuerpos el campo de batalla y cercanías a precio de solo unas miles de bajas cristianas.
Finalizada la batalla el arzobispo de
Toledo Rodrigo Ximénez de Rada ofició una misa dando gracias a Dios
(Te Deum Laudamus). Alfonso VIII escribió al Papa Inocencio
III anunciando la buena noticia. La Cruzada convocada, había triunfado pese a toda adversidad.
Elementos critianos perseguirían a los
musulmanes en retirada, dando muerte a muchos y reuniendo un importante
botín de guerra. De entre lo incautado destaca el “Pendón de las
Navas”, que se conserva en el Monasterio de las Huelgas en Burgos.
El miércoles 18 destacamentos cristianos
se pusieron de nuevo en marcha y tomaron uno tras otro los castillos de
Vilches, Baños y Tolosa. Consecuencia directa fue la toma de Baeza
el día 19, que fue abandonada apresuradamente por gran parte de la
población por miedo a represalias cristianas. 
El día 20 Úbeda fue cercada, iniciándose
el asalto a sus murallas el 23. El rey de Aragón ordenó la construcción
de una mina bajo la muralla, provocando una brecha por la que los
cristianos pudieron hacer el asalto, pasando a la ciudad por la espada.
Finalmente se perdió el ímpetu de la ofensiva, una epidemia de disentería y el cansancio de los expedicionarios dio fin a la cruzada. Era ahora momento de que los participantes volvieran cubiertos de gloria y botín a sus respectivos reinos.
Alfonso VIII de Castilla, anciano y
cansado, pero contento por la victoria, perdonó al rey de León el
haberle tomado varias plazas fronterizas durante su ausencia y le
permitió retenerlas, e incluso recompensó a Sancho VII de Navarra con
varios castillos fronterizos por el apoyo brindado a la cruzada. Alfonso
muere al cabo de unos meses con la satisfacción de haber vengado la
derrota en Alarcos y haber salvado no solo a los reinos peninsulares, sino a toda la Europa cristiana.
Pedro II de Aragón murió al año siguiente
en la batalla de Muret, irónicamente mientras protegía a los herejes
albigenses (súbditos de su cuñado Raimundo IV de Tolosa) de la
persecución de un ejército del Papa Inocencio III.
Al Nasir por su parte nunca se repuso del
desastre. Delegó en su hijo y se retiró a Marrakech, donde murió al
cabo de dos años de excesos, placeres y vino (se cree que le envenenaron un grupo de detractores).
Sancho VII “el fuerte” de Navarra vivió 22 años después de la batalla, recluyéndose en su palacio de Tudela
donde murió en 1234 debido a posibles problemas cardiovasculares.

 

6. CONSECUENCIAS DE LA BATALLA

Esta batalla supuso una aplastante
victoria para los reinos cristianos, y dio inicio a una fase acelerada de la
Reconquista en la Península. Tras esta contienda el poderío musulmán representado en este momento por los almohades pasó a
ser minoritario, siendo confinado al 35% del territorio peninsular al sur. Las
consecuencias se resumen en:
  • Declive del poderío musulmán (norteafricano y andalusí) en la Península Ibérica.
  • Supresión de la amenaza del imperio almohade sobre la Europa Cristiana.
  • Consolidación de la frontera castellana en Sierra Morena.

7. LAS CADENAS NAVARRAS

Se sabe que Sancho VII utilizó durante la batalla un águila negra como escudo de armas. Las cadenas de Navarra no tienen nada que
ver con las de la batalla (según la leyenda) sino que son fruto de la
evolución del blocado o “carbunclo” ya existente en las armas de Navarra, añadiendo
“esferillas” hasta llegar al refinamiento de un contorno delimitado por
cadenas tras sucesivas modificaciones.
File:Evolucion escudo de navarra.svg
File:Evolucion escudo de navarra 2.svg

 

8. CONCLUSIONES

Los pueblos españoles bien haríamos en tomar ejemplo de gestas históricas como estas, que nos unieron y nos hicieron más fuertes en periodos de dificultades, en
vez de pretender resaltar irrelevantes disensiones con
matices políticos, regionalistas y sectarios.
Aquellos sucesos de disputas menores
internas entre los reinos peninsulares eran típicos en la época y no
deben ser interpretados desde el contexto del actual sistema de Comunidades Autónomas. Si hay algo que empequeñece las cosas que nos diferencian frente a las que no unen son estas grandes gestas, que nos muestran como incontables héroes anónimos han muerto y luchado por unirnos a todos los pueblos de la Península bajo la misma causa y bandera, un legado que estamos pisoteando mientras se fomentan los intereses individuales partidistas y autonomistas, el sectarismo, la discordia, el olvido y analfabetismo histórico.
En Navas de Tolosa hubo ni más ni menos
que tres reyes peninsulares, y soldados castellanos, aragoneses,
navarros, catalanes, portugueses e incluso leoneses, vascos y asturianos
venidos de todos los rincones de nuestra geografía a combatir como una única nación
en el esfuerzo común para rechazar al invasor africano de allende los mares.
Fue un proyecto llamado España, unida y a la vez sola la que se defendió con éxito
ante el invasor almohade. Fue esta unidad
lo que permitió que aquel 16 de julio de 1212, la victoria pertenciera a todos los reinos vencedores y no solo a Castilla.
600 años después aquella gran gesta, no
lejos de aquellos campos de Jaén, brotará otra nueva hazaña en la defensa contra otro invasor, Bailén tiene por nombre.

 

9. MANIPULACIONES HISTÓRICAS

Uno no deja de sorprenderse de los disparates que se leen hoy en día de algunos ignorantes que
“pretenden dárselas de eruditos” sobre
sucesos históricos que escapan totalmente de su comprensión.
Es desolador encontrar semejantes
“opiniones” en un país donde está en auge manipular, olvidar e incluso avergonzarse de su rica historia. 
A continuación se desmontarán muchos de estos lamentables mitos, para
deshonra de sus autores, mostrando la historia de España como lo que realmente fue, alejada de distorsiones autonómicas y partidistas.

9.1 Opinión federalista: 
“La alianza estaba cogida por alfileres, la unión de los distintos pueblos cristianos de la Península fue algo puntual dentro de nuestras pluralidades”
Fueron justamente los cruzados ultramontanos
los que nos abandonaron a los peninsulares ante el invasor cuando
más se les necesitaba, ningún líder cristiano peninsular desertó de la
cruzada. Con todo, solos, y a la vez unidos, vencimos. 
9.2 Opinión pro-Leonesa:
“Alfonso VIII de Castilla era un inepto y nada de fiar, si el rey Alfonso IX de León no estuvo en la cruzada y aprovechó el momento para tomar plazas castellanas por algo sería”.
Para empezar Alfonso VIII no era un
inepto, sino un monarca concienciado del peligro que suponían los
almohades, y el rey de León sí permitió la partida de fuerzas propias para
reforzar esta cruzada (pese a su modesto número).
Por supuesto que ambos monarcas tenían
sus diferencias, pero las abordaron con el mayor honor y respeto como iguales. No en
vano Alfonso IX permitió ayuda leonesa a la cruzada pese a que iba en
contra de sus intereses.
9.3 Opinión catalanista:
El ¿¿¿¿monarca catalán???? “Pere II”, o incluso según algunos ¿¿¿rey de Catalunya??? fue el “artífice de la victoria” en Navas, lo demás es propaganda castellana.
Este disparate se lleva el premio de
plata. En el siglo XIII lo que sí existía como
entidad oficial más o menos en el actual territorio de la autonomía catalana era el Condado de
Barcelona (no en vano se llama a Barcelona ciudad condal), entidad
completamente dependiente del Reino de Aragón, no se puede hablar de ningún reino catalán. 
Pedro II nació en Huesca, pero incluso si
hubiera nacido unos km más hacia Lérida ello no le vuelve “menos
aragonés” o “más catalán” debido a que todos esos territorios
pertenecían a la corona de Aragón, teniendo el monarca la misma
autoridad sobre todos ellos por igual.
Por otra parte, Pedro II no ostentó ninguna responsabilidad en la coordinación de la cruzada. Fue
una empresa bajo la tutela y financiación de la Iglesia de Roma y la
Corona Castellana, y el rey de Aragón respondió a la llamada dentro de sus posiblidades. Por último, pese a ser la anfitriona, ni mucho menos tuvo
Castilla el interés de apropiarse del mérito aliado.
9.4 Opinión del “multiculturalista”:
“Al Nasir no suponía amenaza para Castilla, por ello era indiferente que lo derrotaran o no”
Esta burrada cae por su propio peso. Pese
a que se desconoce con total exactitud las cifras musulmanas en la
batalla, nunca hasta entonces se había visto un ejército invasor tan numeroso en la
península. El imperio norteafricano suponían una grave amenaza real no solo para Castilla sino el resto de
Europa. Abarcando desde Senegal hasta Túnez, había sometido a las taifas peninsulares bajo su yugo y podía reunir un ingente número de efectivos provenientes de todo el imperio. Así mismo Al Nasir se proclamaba califa de todos los musulmanes y había declarado la guerra santa (Jihad) a los reinos cristianos.
“La victoria cristiana en Navas fue un desastre para el multiculturalismo y la tolerancia en la Península”
Esta patada histórica se lleva la medalla de oros. Hay gente que se empeña en interpretar
sucesos históricos de la época con los valores liberales y progresistas actuales, y eso
es un grave error.
Tanto cristianos como musulmanes
protagonizaron no pocos desmanes sobre los territorios de los vencidos, pero las otras guerras de la época en Europa no fueron por ello mejores o “más
tolerantes” que las de la península de la Reconquista. Además se está ignorando el hecho de que era totalmente normal ver musulmanes guerreando contra musulmanes y cristianos contra cristianos debido a que las taifas musulmanas pagaban tributos (parias) a los reinos cristianos a cambio de protección y algo de autonomía.
 Lo cierto es que la primera lección de
“intolerancia” y “ataque al multiculturalismo” no nos la dieron los
cristianos, sino los invasores musulmanes norteafricanos desde el siglo VIII, coaccionando a muchos “infieles” hispanorromanos, judíos y visigodos a que
se convirtieran forzosamente a la religión mahometana. Esta islamización forzosa se consiguió prohibiendo la construcción de iglesias cristianas, cobrando impuestos por tener otra religión, etc. surgiendo así los conversos muladíes, que formaban la mayor parte de la población de la zona musulmana y ni eran ni árabes ni bereberes sino autóctonos.
El avance cristiano lo que hizo fue
liberar el territorio, recuperando a estos muladíes y a sus descendientes al cristianismo, y poniéndolos bajo la jurisdicción y protección de Castilla ante posibles represalias musulmanas.
En cualquier caso, ello no quita la existencia de minorías cristianas viviendo en
territorio musulmán (mozárabes que fueron por cierto muy decisivos en el avance de la Reconquista) y viceversa (los llamados mudéjares en territorio
cristiano).

10. FUENTES

Charla La mujer en la Edad Media – La mujer en el prerrománico y Taller de cuero

Charla La mujer en la Edad Media – La mujer en el prerrománico y Taller de cuero 

12 de Marzo del 2016 

Centro de Recepción e Interpretación del Prerrománico

Antiguas Escuelas del Naranco, s/n, 33012 Oviedo
  • De 10:30 a 11:00 h. Charla sobre “La mujer en la Edad Media y la mujer en el Prerrománico”.
  • De 11:00 a 14:00 h. Taller de cuero: tanto en el ámbito civil como militar, el cuero ha sido siempre un material de gran valor. En esta actividad se explicará su uso y el de las pieles a la largo de la historia, para después pasar a realizar un monedero con piezas de cuero de primera calidad.
Dirigido a: público adulto.
Impartido por: Asociación la Guardia. El taller correrá a cargo del proyecto de artesanía MEJI Trabajos en Cuero.
Plazas: 20.
Duración (charla y taller): tres horas y media.
Precio (incluye los materiales):
General: 17,50 €.
Reducido: 15,50 € para socios Club Cultura Asturias, Fnac y Carné Joven.
Venta de entradas: Centro del Prerrománico Asturiano, Recepción de Laboral Ciudad de la Cultura,  902 106 601, red de cajeros Liberbank y entradas.liberbank.es.
Más información: 902 306 600/ 985 185 860.
El equipo de Recreación Medieval

PROGRAMA BODAS DE ISABEL 2016

PROGRAMA BODAS DE ISABEL 2016 

TERUEL DEL 18 AL 21 DE FEBRERO XX ANIVERSARIO

Programa Bodas de Isabel 2016

La Leyenda

 Teruel, Siglo XIII. Isabel de Segura y Diego de Marcilla se aman desde niños, pero como el
joven no dispone de riquezas, el enlace de ambos parece imposible.
 Aun así, consigue cinco años para obtener fortuna en la guerra. Justo el día en que se acaba
ese plazo, regresa a Teruel; pero ya es tarde. Isabel se ha casado con Pedro de Azagra,
hermano del Señor de Albarracín.
Desesperado busca a Isabel. Quiere verla, pedirle un beso antes de marchar, pero ella, aunque
enamorada, se lo niega, aludiendo que pertenece ya a otro hombre.
El joven no puede soportarlo y cae muerto. Al día siguiente, en los funerales, aparece una
mujer con la cara velada. Es Isabel de Segura que, rota de dolor, quiere a dar a su amado el
beso no entregado.
Al besar el cuerpo de su amado, también ella pierde la vida.
La tradición asegura que murieron de amor. Por eso fueron enterrados juntos, y así han
permanecido hasta hoy. 
Podéis ver todo el programa de actividades en el siguiente enlace:
Las entradas para el torneo se pueden adquirir a través de este enlace:
Os dejamos un video promocional de la edición del 2014:



El equipo de Recreación Medieval