La batalla de Agincourt (1415): victoria inglesa contra todo pronóstico

We few, we happy few, we band of brothers

Palabras pronunciadas el día de San Crispín (25 de Octubre) por Enrique V.

La batalla de Agincourt


1.TERMINOLOGÍA

Hombre de armas: infante
equipado con cota malla y armadura, constituye la infantería pesada, y
son un status justo por debajo de los caballeros.

2.PRECISION DE LA INFORMACIÓN

La batalla de Agincourt es una de las
medievales mejor documentadas contándose con hasta 7 fuentes diferentes,
3 de ellas de testigos presenciales de la batalla. El lugar de la batalla nunca ha sido
puesto en entredicho y el terreno ha permanecido prácticamente
inalterado en los últimos siglos. Después de la batalla, Enrique V llamó a
los heraldos de ambos ejércitos y al heraldo de la corona francesa,
Montjoie, acordaron que la batalla se llamaría Agincourt por el castillo
más cercano.

3.ANTECEDENTES Y CONTEXTO

Este conflicto surge a raíz de que el monarca inglés Enrique V quería atribuirse el título de
Rey de Francia a través de su tatarabuelo Eduardo III, aunque muchos
monarcas ingleses anteriores aceptaban renunciar a este derecho a cambio
del reconocimiento francés de la soberanía inglesa sobre Aquitania y
otros territorios franceses. Tras unas fallidas negociaciones con los franceses, Enrique decide invadir Francia. 
En primavera de 1414 Enrique llama a su
consejo para planificar ir en guerra contra Francia, pero sus señores le
sugirieron moderar sus peticiones y seguir negociando. El rey inglés entonces dijo que renunciaría a
su derecho al trono de Francia si los franceses pagaban 1,6 millones de
coronas y le entregaban los territorios de Normandía, Touraine, Anjou,
Bretaña y Flandes, además de Aquitania. También la mano de la princesa
Catalina, hija de Carlos VI de Francia junto con una dote de 2 millones
de coronas para el matrimonio. 
Los franceses solo accedieron al matrimonio con una dote de 600.000 coronas y el territorio completo de Aquitania. En 1415 un ultrajado Enrique clamaba que los franceses habían ridiculizado su propuesta y puesto en evidencia. Finalmente en abril de 1415 propone al consejo definitivamente a ir en guerra contra Francia, y esta vez aceptan.

4.EXPEDICIÓN INGLESA

Enrique mobiliza un ejército de 12.000
hombres y desembarca en el norte de Francia el 13 de agosto de 1415,
poniendo inmediatamente sitio al puerto de Harfleur, en Normandía. Al contrario que otras campañas de la macrocontienda denominada Guerra de los Cien Años esta no era una guerra
de incursiones, sino de conquista.
Pese a contar con primitivos cañones y
otra maquinaria, el asedio duró más de lo esperado, pues la ciudad no se
rindió hasta el 22 de septiembre. El cansado ejército inglés no se puso
de nuevo en marcha hasta el 8 de octubre. La estación de campaña estaba cerca de terminar y el ejército inglés había sufrido muchas bajas de disentería.
En vez de embarcarse directamente a
Inglaterra, a pasar el invierno, y con solo una ciudad tomada, Enrique
decide otra alternativa. Deja una pequeña guarnición en Harfleur y
marcha con más de 9.000 hombres por Normandía hacia Calais, un enclave y
fortaleza inglés en la costa francesa del Canal. De esa forma haría una
demostración de fuerza, dando a entender su intención de reclamar
proximamente esas tierras por la fuerza.
También quería provocar al Delfín de
Francia, que había desestimado un duelo personal entre ambos dignatarios
en Harfleur. En cualquier caso, es improbable que Enrique tuviera
intención de presentar batalla inmediatamente a los franceses.
Los franceses respondieron convocando un
poderoso ejército cerca de Rouen (Ruán), un ejército que no pudo ser
formado a tiempo antes de que capitulara Harfleur.
Los franceses además intentaron bloquear
el avance inglés en el río Somme. Tuvieron éxito temporal al forzar a
Enrique a cruzar el río por un vado más al sur, desviándose de su
trayecto a Calais. El vado estaba al sur de Péronne, en Béthencourt y
Voyennes, prosiguiendo las fuerzas inglesas su marcha al norte. Sin la baza del río, los franceses dudaban presentar batalla, pese a que su ejército después de hacer la “semonce des nobles” había crecido tanto que empequeñecía al inglés. 
El 24 de octubre ambos ejércitos estaban
uno frente a otro, pero los franceses prefirieron esperar a más
refuerzos, y ambos ejércitos pasaron esa noche en campo abierto. Los
ingleses por su parte tuvieron cuidado de no ser rodeados.
El 25 de octubre (día de San Crispín) los
franceses intentan retrasar a los ingleses a base de negociaciones que
les entretuvieran, pero Enrique, que sabe que el tiempo está en su
contra, decide avanzar y presentar batalla pese a estar en franca
desventaja.
La situación de los ingleses era
precaria, se estaban quedando sin comida, habían marchado 420 km en
territorio enemigo en dos semanas y media, y estaban a merced de las
enfermedades y la disentería. Para colmo el numeroso y bien equipado ejército francés bloqueaba el camino hacia Calais.Retrasar la batalla solo debilitaría más a los ingleses y fortalecería a los franceses con más refuerzos.

5.EL TERRENO

Lugar de la batalla en la actualidad.
 
La batalla se libró en un erial, o terreno llano árido, con porciones del mismo reservadas ocasionalmente a labranza. La explanada estaba comprendida entre las localidades de Tramecourt y Agincourt. Dos bosquecillos al oeste y este limitan el campo de batalla.
El campo de batalla era muy beneficioso
para los ingleses, y fue un factor decisivo, pues era lo suficientemente
estrecho como para anular la ventaja numérica de los franceses.
Otro problema importante es que estaba
lloviendo ese día, y el suelo terroso se había convertido en un
barrizal, dificultando la movilidad de los caballeros franceses en
armadura pesada, que llegaban a hundirse en el barro hasta las rodillas.
Tropezar y caerse al suelo era una sentencia de muerte para el
caballero francés, pues no tenía tiempo a incorporarse en el barro y
cubrirse de su adversario.
Para complicar las cosas, el denso
embotellamiento de los hombres de armas avanzando, no solo los
ralentizaba, sino que les volvía vulnerables a las lluvias flechas,
maximizando las posibilidades de acertar sobre la lenta formación densa.
Los muertos y heridos dejados por la vanguardia en el suelo embarrado
además obstaculizaban el paso de los infantes que avanzaban desde
retaguardia.
Para colmo los hombres de armas franceses
usaban espadas largas, y no tenían espacio para combatir hombro con
hombro en una formación tan apretada, mientras que los arqueros
ingleses, que llevaban daga o puñal, y no tenían armadura pesada
disfrutaban de plena movilidad.
Ataques infructuosos franceses contra las líneas inglesas
File:Map Agincort.svg 

6.DESPLIEGUE INGLÉS

A principios del día 25, Enrique despliega a un ejército compuesto por 1.500 hombres de armas protegiendo a 7.000 arqueros. En total aproximadamente hasta 9.000
hombres (aunque es posible que algunos de los iniciales ya estarían
enfermos o no aptos para combatir).
El ejército estaba dividido en 3
secciones: en vanguardia el duque de York, con Enrique en el cuerpo, y
la retaguardia para Lord Camoys. El comandante Sir Thomas Erpingham
sería el encargado en dirigir los arqueros.
Los hombres de armas y los caballeros
ingleses ocuparon el centro, mientras que los numerosos arqueros
ingleses y galeses se parapetaron tras estacas en los flancos.
Los arqueros ingleses habían cortado unas
estacas de madera portátiles que plantaban delante de sus líneas para
protegerles de la caballería enemiga. Esta táctica defensiva de estacas
era una innovación y nunca se había usado antes en la guerra de los 100
años (aunque sí se habían usado escudos grandes y fosos).
Los ingleses se confesaron a sus capellanes antes de la batalla como era acostumbrado. Enrique, por miedo a un ataque sorpresa
ordenó a sus hombres a permanecer la noche en silencio bajo amenaza de
cortarles una oreja a los infractores. Para elevar la moral, Enrique aseguró que prefería luchar y morir antes que ser capturado por los franceses y pedido rescate. 
Los hombres de armas de ambos bandos
estaban tranquilos sabiendo que si eran capturados serían mantenidos
rehenes a cambio de rescate. Sin embargo los arqueros eran plebeyos, y
temían ser no ser aceptados prisioneros, además corría el rumor de que,
en el mejor de los casos, a los arqueros ingleses capturados, los
franceses les cortarían los tres últimos dedos de la mano derecha, para
que no volvieran a empuñar un arco.
Enrique hizo un discurso apelando a la
nobleza de su causa y recordando las pasadas victorias que los ingleses
habían tenido sobre los franceses.

7.DESPLIEGUE FRANCÉS

Las fuerzas francesas no solo eran más
numerosas que las inglesas, sino que se autoconsideraban mejores en
calidad que las inglesas.
Para elegir a los comandantes que
conducirían al ejército, los franceses se vieron en un grave problema:
el rey estaba enfermo, su hijo el delfín, Luis, no era militar, y los
dos comandantes propuestos (Condestable D’Albret y Juan (Jean) le Maigre
eran soldados profesionales), sin embargo el poder real lo ejercía un
triunvirato de duques que no hizo más que manipular a su antojo a los
veteranos comandantes. Esto sería desastroso para los franceses en la
batalla.
El hetereogéneo ejército galo estaba
comandado por el Condestable D’Albret. Este era un experto y decidido
guerrero, que se vio obligado a comandar el ejército al fallar todos los
candidatos en la línea sucesoria del rey de Francia.
El ejército francés estaba dividido entre
la facción pro-borgoñona y la pro-Armagnac, que habían guerreado la una
contra la otra en 1413-1414. Los rencores y el odio abiertos de esta
confrontación condujeron a un disenso interno entre los líderes
políticos y militares franceses en Agincourt.
Sumaban hasta unos 20.000 hombres, que se desplegaron en tres líneas, en el siguiente orden:
  • Vanguardia: Condestable D’Albret,
    mariscal Boucicault, duques de Orleans y Borbón. Apoyados por
    destacamentos de caballería en los flancos al mando respectivo de Sir
    Clignet de Brabante y el conde de Vendôme.
  • Segunda línea: duques de Bar y Alençon, y conde de Nevers.
  • Tercera línea: condes de Dammartin y Fauconberg.
Las fuerzas francesas contaban con
numerosos hombres de armas, ballesteros y arqueros en los centros de las
líneas, y destacamentos de caballería en los flancos.
Los 8.000 hombres de armas franceses a
pie de la primera línea superaban con creces en número a sus homólogos
ingleses (unos 1.500). Solo tenían que acercarse lo suficiente para
desbordarlos, anulando la ventaja de los arqueros ingleses por temor a
hacer fuego amigo.
Como se dijo, el campo de batalla era muy
beneficioso para los ingleses, pues era lo suficientemente estrecho
como para que los franceses no pudieran desplegar una vanguardia más
ancha y maniobrable (un cuello de botella), dejando a muchos miles de
infantes plebeyos en retaguardia sin posibilidad de intervenir
inmediatamente.
La retaguardia francesa apenas tomó parte
en la batalla, tan pronto vio que sus nobles de vanguardia habían sido
derrotados, decidió dar media vuelta.

8.LA BATALLA

8.1 MOVIMIENTOS INICIALES

La mañana del día 25 vio la llegada de
los refuerzos franceses del duque de Bravante (2.000 hombres), duque de
Anjou (600), y duque de Bretaña (hasta 6.000).
Tres horas después del amanecer el
combate aún no había empezado. Los franceses pretendían dar tiempo a los
refuerzos a llegar e incluso intimidar con sus números a los ingleses
haciéndoles desistir de ir a Calais y forzándoles a retirarse.
Enrique decidió arriesgarse, no podía
esperar a que los franceses se reforzaran más. Avanzó en el crepúsculo
matutino con sus fuerzas para amenazar la línea francesa, quedando ahora
cercano al límite del tiro de flecha (unos 300m de la vanguardia
francesa, cuando las flechas alcanzan como máximo a 270m). Los arqueros
ingleses tuvieron que desclavar sus estacas y volver a plantarlas en la
nueva posición. Este acto de provocación fue suficiente para
desencadenar el inminente ataque francés.
De haber reaccionado a tiempo, la
caballería francesa habría podido coger a los ingleses sin las estacas
clavadas y haber anulado tal ventaja, pero el movimiento inglés debió
cogerles por sorpresa.
Los arqueros y ballesteros franceses
estaban mal desplegados, ocupando la retaguardia y repartidos por todas
las líneas francesas en vez de en una sólida línea, o al menos una
formación de escaramuza en vanguardia.

8.2 ATAQUE DE CABALLERÍA FRANCESA

La caballería francesa no tenía
posibilidad de flanquear a los ingleses (por culpa de los bosquecillos
en los flancos y las estacas), estaba algo desorganizada y en número
insuficiente para cumplir tal cometido.
Los caballos solo tenían armadura en la
cabeza y solían ponerse nerviosos al herirles las flechas, galopando
despavoridos e incluso tirando a sus jinetes.
El resultado de esta carga fue totalmente
nulo, y al no encontrar punto débil alguno, los caballeros galos
supervivientes se retiraron de vuelta a sus líneas.

8.3 ATAQUE DEL CUERPO PRINCIPAL FRANCÉS

El condestable de Francia lideró la carga de la infantería pesada de los hombres de armas a pie. Los infantes franceses avanzaron por el barrizal metiéndose a distancia de tiro de flecha.
Los primeros 150 metros fueron poco más
que cosquillas para los bien protegidos hombres de armas franceses que
veían como la mayoría de las incómodas flechas les rebotaban la armadura
o los escudos. Muchos bajaron la visera del bacinete para protegerse de
las flechas en la cara, limitando enormemente su visión y respiración.
Conforme se van acercando más las flechas comienzan a resultar más efectivas, llegando a lisiar en brazos y piernas.
Muchos se cansan en el barrizal, a pesar
de haber caminado relativamente corta distancia. La armadura de 20-30 kg
y la ropa mojada les ralentiza y cansa enormemente.
Los supervivientes franceses llegan a la
línea de estacas, donde los arqueros les siguen disparando a bocajarro
desde 5-10 m, a esta distancia, las flechas pueden llegar a penetrar las
corazas.
Los arqueros que se quedaron sin flechas o
que habían sido alcanzados y los menos numerosos hombres de armas
ingleses entraron en cuerpo a cuerpo con los cansados y malheridos
infantes franceses. Los rápidos arqueros ingleses, solo cargados con
gambeson y casco se valieron de dagas, cuchillos, hachas y otras
herramientas para dar caza a los franceses. Los infantes franceses estaban fatigados hasta el punto que apenas tenían fuerza para alzar sus armas. 
Los refuerzos franceses de la segunda
línea presionaron hacia delante a los de la primera, empujándolos a las
estacas, o incluso provocando avalancha y aplastamiento. La batalla duró unas tres horas, en las que miles de hombres de armas de primera y segunda línea fueron muertos o capturados.
Los ingleses tampoco tuvieron un combate
precisamente agradable, pues el rey Enrique llegó incluso a luchar como
un soldado más. Después de oir que Humphrey, su hermano menor había sido
herido en la ingle. Enrique moviliza a su guardia personal y consigue
rescatarlo.
El punto de máxima tensión fue cuando el
rey inglés recibió un hachazo en el casco, que le abolló la corona que
lo ornamentaba. De haberlo matado este golpe a la cabeza, puede que la
historia hubiera sido bastante distinta.

8.4 ATAQUE AL TREN DE BAGAJE

No todo fue desastre para los franceses en esta batalla. En una ingeniosa acción, el poco
protegido campamento de bagaje inglés en retaguardia fue sorprendido y
atacado por el señor local francés, Ysembart d’Azincourt, y sus fuerzas
personales.
Con unos cientos de hombres de armas,
escuderos, y unos 600 campesinos, este señor de Agincourt derrotó a los
pajes y guardias ingleses que allí había y capturó el equipamiento
inglés, haciéndose con un importante botín que incluía objetos
personales de Enrique y su corona.
No se sabe si este ataque en retafuardia
por parte de esta milicia de Agincourt fue coordinado con el resto del
ejército francés o si por el contrario fue una acción espontánea de
hostigamiento o bandidaje.
Tampoco se sabe con certeza si este
ataque se produjo al inicio, durante, o tras la batalla, aunque es más
probable que fuera lo segundo, durante toda la confusión del combate en
el que estaba ocupada la vanguardia inglesa, que tardó en enterarse del
ataque y sus efectos hasta tiempo después.

8.5 EJECUCION DE LOS PRISIONEROS

Pese a la victoria inicial, Enrique vió
que a los franceses aun les quedaban muchas fuerzas capaces de iniciar
un nuevo asalto. Se sentía aun en peligro y estaba preocupado por otra
nueva intentona francesa.
Puede que fuese en ese momento cuando le
comunicaron a Enrique el ataque sobre el campamento con el bagaje.
Enrique supuestamente estalló en cólera por primera vez en la batalla,
ordenando la ejecución de cientos o incluso más de un millar de
prisioneros franceses, respetando solo a los de mayor rango.
Es posible, pese a lo despiadado de la
acción para la mentalidad moderna, que el motivo real de la carniceria
fuera que Enrique conociera que no podía mantener a la mayoría de
prisioneros, o incluso que temía que los prisioneros llegaran a
sobrepasar en número a sus captores y escaparan o se rebelaran.
Las ejecuciones fueron llevadas a cabo
por unos 200 arqueros, clavando dagas y cuchillos dentro a través de las
ranuras de los yelmos de los prisioneros o entre las placas de sus
armaduras. Pese a que esta decisión no estuvo exenta de oposición en las
líneas inglesas, nadie criticó al rey por ello, ni siquiera los
cronistas franceses lo reprocharon.
La retaguardia gala, mayoritariamente
compuesta por plebeyos, viendo el destino de sus oficiales decidió dar
la vuelta y retirarse en vez de atacar.

9.BAJAS FRANCESAS

La batalla fue muy sangrienta, las bajas
francesas se estiman entre 5.000 y 10.000 hombres. Muchos buenos
caballeros, nobles y oficiales franceses perecieron aquel día:
Mandos militares:
  • Carlos I d’Albret, conde de Dreux y condestable de Francia, primero en el mando.
  • Jacques de Châtillon, señor de Dampierre y almirante de Francia.
  • David de Rambures, gran maestro de los ballesteros, y tercero en el mando.
  • Guichard Dauphin, maestro de la casa real.
Tres duques:
  • Antoine de Borgoña duque de Brabante y Limburg, y duque consorte de Luxemburgo (hermano de Juan sin miedo, duque de Borgoña).
  • Juan I, duque de Alençon-Perche, segundo al mando después de d’Albert.
  • Eduardo III, duque de Bar.
Siete condes:
  • Felipe de Borgoña, conde de Nevers y Rethel (hermano de Juan sin miedo, duque de Borgoña).
  • Federico de Lorena, conde de Vaudémont.
  • Roberto de Bar, conde de Soissons y Marle (sobrino del duque de Bar, Eduardo III)
  • Juan VI, conde de Roucy.
  • Waleran III de Luxemburgo, conde de Ligny-Saint-Pol
  • Eduardo II, conde de Grandpré
  • Enrique II, conde de Blâmont
90 banderizos y otros, incluyendo:
  • Jean de Montaigu, arzobispo de Sens.
  • Juan de Bar, señor de Puisaye (hermano de Eduardo III de Bar).
  • Jean I de Croÿ, señor de Croÿ-d’Araines, y sus hijos Juan y Archambaud.
  • Jean de Béthune, señor de Marueil.
  • Jan I van Brederode.

10.BAJAS INGLESAS

Las bajas notables inglesas se reducen a estas:
  • Eduardo de Norwich, segundo duque de York
  • Michael de la Pole, tercer conde de Suffolk (su padre murió en Harfleur)
  • Dafydd Gam, noble galés que murió supuestamente protegiendo al rey al recibir Enrique el hachazo en el casco.

11.PRISIONEROS FRANCESES

Se tomaron unos 1.500 prisioneros franceses, por los que pedir rescate.
  • Jean le Maingre (“Boucicaut”), Mariscal de Francia, segundo al mando, muere seis años después en custodia en Inglaterra.
  • Carlos de Artois (Conde de Eu), teniente de Normandía y Guyenne, liberado en 1438.
  • Juan de Borbón (duque de Borbón-Auvergne-Forez), muerto en cautiverio en Londres en 1434.
  • Carlos de Orleans (duque de Orleans-Blois-Valois), liberado en 1440.
  • Luis de Bornón (conde de Vendôme), posiblemente liberado en 1424.
  • Arturo de Richemont (hermano de Juan VI, duque de Bretaña), liberado en 1420.
El problema para estos dignatarios
capturados, era que tenían que aceptar como legítimas las peticiones de
Enrique para poder aceptarse un rescate por ellos. Muchos rechazaron
esta posibilidad o carecían de rescate suficiente, y consecuentemente
permanecieron en cautiverio inglés durante décadas. Los familiares de estos cautivos a menudo gestionaron sus tierras en su ausencia.

12.RESUMEN

Si sumamos a la lluvia, y al terreno las las facultades de liderazgo de Enrique V, entendemos mejor el por qué de esta derrota. El rey galo, Carlos VI (mentalmente inestable) no estaba capacitado para liderar en persona ejército alguno.
El condestable, el mariscal y los
príncipes franceses pese a su papel de coordinadores, no tenían
suficiente autoridad, liderazgo o prestigio como para ejercer un mando
efectivo sobre las heterogéneas fuerzas francesas.

13.CONSECUENCIAS

Agincourt no fue “la batalla que ganó una
guerra”, sino justo todo lo contrario. La Guerra de los 100 años habría
de prolongarse décadas más, hasta la expulsión definitiva de los
ingleses de Francia en 1453. Todavía tendría que suceder la entrada en
escena de Juana de Arco y muchos héroes franceses conocidos y anónimos
para liberar Francia de los ingleses.
Esta victoria inglesa preparó la
posibilidad de la invasión y conquista de Normandía. La capital de este
ducado, Ruán, cayó en 1419, y las negociaciones de paz resultantes
culminaron con el matrimonio de Enrique con Catalina, hija del rey
Carlos VI de Francia.
La verdadera beneficiada de esta batalla
fue segura y paradójicamente el ducado de Borgoña, que consolidó su poder
frente al vacío dejado por los franceses.
Juan Sin Miedo de Borgoña, tras la muerte
de sus hermanos en Agincourt, comprendió que su única posibilidad de
prevalecer sobre sus enemigos de Armagnac era acercarse al ejército
vencedor en la persona del rey Enrique V. Comenzó así una época de
alianzas y negociaciones que liberó el camino para que Juan “sin miedo”
entrara victorioso en París (1418). Juan Sin Miedo finalmente sería asesinado tras una discusión con los consejeros del delfín Carlos, en 1419. 
Esto fue desastroso para Francia, pues su heredero
Felipe el Bueno, juró vengar la muerte de su padre y para esto propuso a
los ingleses una alianza que fue firmada tras largas negociaciones. La
Guerra de los Cien Años entraba en su última fase. 

14.EQUIPAMIENTO EMPLEADO

14.1 Armadura

Empleada por caballeros y hombres de armas. Constaba de bacinete, protecciones en
brazos y piernas, y una placa debajo de la sobrecota, debajo de la cual
estaba la cota de malla y las acolchaduras del gambesón. Otros cascos recurridos eran las capelinas y cascos sin ala para los arqueros y la infantería.
Miniatura hecha a principios del siglo XV mostrando el tipo de armaduras usadas en ese momento.

14.2 Escudo

El escudo de forma de plancha era aún
ocasionalmente empleado, casi más por motivos de identificación que por
auténtica protección, pues la armadura (que de por sí rondaba los 20 kg
de peso) ya era proteción más que suficiente. Los arqueros ingleses llevaban colgado del cinto una rodela pequeña metálica.

14.3 Alabardas y otras armas de asta

Eran comunes las lanzas, las archas (o gujas), las alabardas y otras armas de asta en la infantería.
Estas armas, inspiradas en los utensilios de labranza y leñadores eran el terror de la caballería.

14.4 Espadas

Eran de mano y media, normalmente sólo
los caballeros tenían el derecho y el dinero necesario para utilizarlas.
Algunas llegando a medir los 90 cm.

14.5 Otras armas de mano

Los hombres de armas, favorecieron además de las espadas, el uso de hachas, mazas, martillos, etc.
Dagas
Los arqueros ingleses y la infantería
ligera usaba una daga llamada misericordia, que usaban como último
recurso. Con ella podían rematar a los moribundos o introducirla por las
aberturas de los yelmos de los caballeros derribados.
El arco
Arcos de madera de fresno, tejo, u olmo de hasta 1,8 m.
La cuerda debía estar seca, por lo que los arqueros la guardaban aparte en una bolsa impermeable.
El arco era letal a menos de 50 m y efectivo hasta 180m.
Cada arquero recibía un carcaj con hasta 50 flechas.
La ballesta
Lenta de recargar, pero potente, el arma
más favorecida por los franceses, que quedaban expuestos frente a la
potencia de disparo de los ingleses.

15.FUENTES

La batalla del lago Peipus (1242)

La batalla del lago Peipus fue una
batalla fronteriza entre una coalición de cruzados europeos y la
república de Novgorod librada el 5 de abril de 1242. Gran parte de esta
batalla fue librada sobre el estrecho de un lago congelado por lo que
también la conoce como “La Batalla sobre el hielo”.
El resultado de esta batalla fue un revés
para las fuerzas cruzadas católicas, que querían expandirse mediante
las Cruzadas Nórdicas contra los paganos y cristianos ortodoxos.

1. ANTECEDENTES

https://i2.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b5/Medieval_Livonia_1260.svg/946px-Medieval_Livonia_1260.svg.png
Territorios bajo control de la Orden de Livonia, la Orden Teutóncia y la República de Novgorod. Osprey – Campaign 046
Los sucesos se desencadenaron en el marco
del auge de las invasiones de las hordas mongolas en  el sur de Rusia y
del expansionismo de los cruzados suecos y daneses (aliados de la Orden
Teutónica) en el Báltico.
En concreto, en julio de 1240 una pequeña
fuerza del Reino de Suecia liderada por el Obispo Tomas de Finlandia se
adentró en territorio de Novgorod. La propia ciudad de Novgorod estaba
amenazada y los ciudadanos pidieron ayuda al joven príncipe de unos 20
años Alejandro Nevski. Cerca de Ust-Izhora, a orillas del río Neva se
produjo una escaramuza en la que fueron rechazados por fuerzas locales
al mando de Alejandro Nevski.
En otoño 1240, la Orden Teutónica, viendo
la debilidad de la vecina república ortodoxa de Novgorod, ataca junto a
sus aliados desde Livonia tomando las localidades de Pskov, Izborsk y
Koporye. El 16 de septiembre un contingente de 600 rusos de Pskov fueron
derrotados decisivamente cerca de Izborsk.
La decisión de los mongoles de no atacar
Novgorod, el regreso de muchos cruzados daneses y la participación de
Nevski permitió a Novgorod reorganizarse y expulsar a los cruzados
suecos y alemanes. La resistencia cruzada fue mínima y el castillo de
piedra de Koporye fue capturado inacabado en septiembre 1941. Alejandro
mandó ahorcar a muchos líderes locales de la tribu Vod y a estonios que
habían cooperado con los cruzados y dejó marchar a algunos prisioneros
alemanes y daneses.
El 5 de marzo 1942 Nevski atacó Pskov que
estaba defendido por un puñado de cruzados y fuerzas locales y lo
capturó con un golpe de mando, haciendo prisioneros a los dos caballeros
de la orden que administraban esta plaza.
Mientras tanto la Europa católica estaba
concentrada en la amenaza mongola en Hungría y los cruzados, privados de
refuerzos atravesaban un periodo de letargo e inactividad.
Pese a esta adversidad, en primavera de
1242 los cruzados derrotaron a un destacamento de Novgorod 20 km al sur
de Dorpat, los supervivientes huyeron para informar a Nevski.
Al mando del príncipe-obispo Hermann de
Dorpat, se formó una coalición de cruzados que aprovechó este ímpetu y
se preparó para interceptar a Alejandro y sus fuerzas en el Lago Peipus.

2. FUERZAS CRUZADAS

Las fuerzas cruzadas eran heterogéneas y
estaban compuestas de personal de la Orden Teutónica, sus aliados de la
Orden Livona y cruzados suecos, daneses y auxiliares estonios. En total
era un contingente modesto que no superaba los 2.600 hombres, con la
siguiente composición:
  • 800 caballeros alemanes y daneses
  • 100 caballeros de la Orden Teutónica
  • 300 infantes daneses
  • 400 infantes alemanes
  • 1.000 auxiliares estonios
 photo Andwhataboutthedrangnachostenquotgreatdrive_796e01509a5b01e3aeab2ce3da2881a4.jpg 

3. FUERZAS DE NOVGOROD

Las fuerzas de Novgorod eran
apreciablemente más numerosas que las de los cruzados. Alejandro y su
hermano Andrei Yaroslavich habían reunido a 5.000 hombres procedentes no
solo de la república de Novgorod, sino de estados vecinos como Pskov y
Vladimir.
  • 1.000 guardias druzhina
  • 2.000 milicia de Novgorod
  • 1.400 nativos fino-urálicos
  • 600 arqueros a caballo (posiblemente mongoles)

4. BATALLA

El día 5 de abril, Alejandro, viéndose
perseguido, fingió una retirada para atraer a los cruzados para que
atravesaran un canal o estrecho helado que unía los lagos Peipus al
norte y Pskov al sur, colocándose en la playa de la orilla oriental. La
profundidad del agua en este estrecho era entre 0,5 y 2 m y en primavera
estaba cubierta aún por una resistente capa de hielo de 20-50 cm de
espesor, suficiente para poder caminar sobre ella la infantería, pero
frágil ante formaciones compactas de caballería pesada.

 photo 1_1.png
Posible ruta tomada por ambos ejércitos antes de la batalla. Osprey – Campaign 046
Los cruzados picaron en el anzuelo y
cargaron desde los pantanos de la orilla occidental, pero fueron
detenidos por la milicia de Novgorod (armada con escudo y lanza) al
alcanzar la otra orilla, deteniendo el ímpetu del ataque.
 photo f15a41a470eed044a5bbde9ec38a0b35.jpg 
Sobre la playa oriental del lago se
estaba librando una sangrienta batalla. Los cruzados lucharon
valientemente, pero tras dos horas de combate sobre el resbaladizo hielo
las fuerzas de Novgorod presionaron con refuerzos frescos en los
flancos, prácticamente rodeando a los cruzados. Parte de estas fuerzas
eran caballería incluyendo seguramente arqueros a caballo mongoles o turcomanos que
causaron gran conmoción y hostigamiento sobre los aliados daneses.
Los cruzados se vieron pronto superados
en número y más cuando la milicia estonia decidió huir. La presión en
los flancos cada vez era mayor y la retirada sobre el lago fue
desorganizada y apresurada con el fin de escapar de la tenaza de las
fuerzas de Nevski.
Algunas fuentes modernas adornan la
batalla mencionando que el hielo se rompió bajo el paso de las fuerzas
en retirada y que muchos caballeros se ahogaron por el peso de su
armadura, esto no es un hecho confirmado y la profundidad del lago en esa zona (de medio metro) era insuficiente como para producir tales efectos, aunque sí
pudo haber retrasado a los cruzados.
De un modo u otro caballería de Nevski
persiguió a las fuerzas cruzadas en retirada al menos hasta la orilla
occidental y puede que unos 50 metros más allá.

5. BAJAS

Según la primera crónica de Novgorod las bajas cruzadas fueron muy cuantiosas:
  • 400 alemanes muertos (entre ellos 20 caballeros de la orden)
  • Muchas bajas estonias
  • 50 prisioneros (de ellos 6 caballeros de la orden capturados)
Las crónicas de Livonia (escritas hacia 1340) por su parte mencionan muchas bajas en ambos bandos.
El Obispo Hermann escapó con éxito junto con elementos del grueso de sus fuerzas (principalmente auxiliares estonios).

6. CONSECUENCIAS

La derrota de los cruzados evitó que recuperaran Pskov, y pudieran usarla como base de operaciones para continuar su expansión. Alejandro por su parte volvió victorioso a Novgorod. 
Tras este revés los cruzados centraron su
atención en otras conquistas más fáciles y no hicieron más campañas
contra Novgorod, devolvieron las tierras conquistadas incluido Izborsk.
A ambos bandos estaban dispuestos a olvidar sus diferencias, hacer las
paces y centrarse en sus respectivos asuntos (los teutónicos tuvieron
que hacer frente a rebeliones de tribus bálticas en sus territorios en
los siguientes 7 años).
Sin embargo, fuentes más escépticas como
el historiador John L. I. Fennell disminuyen drásticamente la
importancia y consecuencias de esta batalla, alegando que fue una simple
escaramuza fronteriza entre dos pequeñas fuerzas.

7. UN LIDER REALISTA

Alejandro Nevski fue además un político
realista e inteligente, ya que decidió poner su principado bajo la
tutela de los mongoles, consciente de que no tenía las fuerzas
suficientes para rivalizar con ellos. Se convirtió en el súbdito
favorito del Kan y fue nombrado príncipe de todos los rusos de 1252
hasta su muerte en 1263.
Como curiosidad, la iglesia ortodoxa lo santificó varios siglos después.

8. EXPLOTACIÓN DE LA LEYENDA CON FINES PROPAGANDÍSTICOS

En 1938 el director Sergei Eisenstein
glorificó la batalla en forma de producción cinematográfica. Pocos años
después con el film se hizo analogía de los caballeros teutónicos con el
ejército de la Alemania Nazi al invadir la Unión Soviética en 1941. La
imagen de Alexander Nevsky fue así explotada por la propaganda soviética
en la lucha contra los invasores alemanes.

9. FUENTES

Incursiones vikingas sobre los reinos de Asturias y León

 Nota 1: El término moderno “vikingo” se utiliza para designar a aquellos pueblos escandinavos y
bálticos que se dedicaban a la exploración, el comercio y la piratería,
particularmente en la Europa comprendida entre los siglos VIII-XII. Los
habitantes del norte de la Península Ibérica solían llamarlos
“normandos” que viene a significar “hombres del norte”.  Precisamente los vikingos que más a
menudo atacaron los reinos peninsulares fueron provenientes bien de los
asentamientos de Normandía (costa norte de Francia) o de las Islas Británicas.
Nota 2: Tanto la división como la denominación de los territorios cristianos de la Península Ibérica en las primeras fases de la Reconquista no puede ser vista o estudiada basándose en el actual Modelo Autonómico de España , especialmente al tratar cuestiones como la reorganización del reino de Asturias hacia el Reino de León, la relación entre el Ducado de Vasconia y el Reino de Navarra o de Pamplona, o el vasallaje del condado de Barcelona al Reino Franco.  

1. INTRODUCCIÓN

 Reino de Asturias en el año 814, que pasa a denominsarse reino de León con el cambio de capital a León en el siglo X.
File:Península ibérica 814.svg
La situación del Reino de Asturias en
un punto clave para las comunicaciones marítimas, ya desde la
Prehistoria, facilitó ancestrales contactos con el mundo atlántico. Por
otra parte, debido a la orografía, la cornisa cantábrica ha estado muy
volcada a dichos contactos y la península Ibérica se halla en la ruta
natural procedente del Mar del Norte que, una vez atravesado el Canal de
la Mancha y rodeada la península de Armórica (Bretaña francesa), continúa hacia el Suroeste para acabar cruzando el Estrecho de
Gibraltar y llegando al Mediterráneo.

Por tanto es comprensible que los
escandinavos, siguiendo su “vestvegr” o Ruta del Oeste , acabasen
recalando aquí. Así, en el año 838 incursiones de nórdicos/normandos
afincados en Irlanda ya habían asaltado algunas partes del norte
peninsular, sin llegar a ser meras avanzadillas piratas de futuras
incursiones a gran escala.. 

2. PRIMERA INCURSIÓN (AÑO 844)

 Los vikingos llevaban desde el comienzo
del siglo IX saqueando y asolando las regiones costeras de la Europa
atlántica; tras pasar por los Países Bajos, las Islas Británicas y
Francia, y siguiendo esa ruta natural antes mencionada, le tocó el turno
a las costas astures.

Según las fuentes, en el año 844 partió
del Garona una flota normanda, que sufrió una tempestad que les impidió
tomar tierra en lo que sería el actual País Vasco, tras lo cual llegó a las costas asturianas. Entre
el 31 de julio y el 1 de agosto del año 844 más de 100 naves vikingas
con rumbo hacia el sur peninsular fueron avistadas en la playa de San
Lorenzo (Gijón).

Tras un breve desembarco los nórdicos
fueron expulsados de la bahía de Gijón por las tropas de Ramiro I por lo
que fueron saqueando toda la costa cercana a Gijón y continuaron hasta
desembarcar junto al Farum Brigantium (la Torre de Hércules) en La
Coruña.

Desde esa cabeza de playa saquearon
toda la zona colindante y continuaron hasta adentrarse en la provincia
de Lugo, donde desgraciadamente para ellos,se toparon con el ejército de
Ramiro I, rey de Asturias, que desde hacía tiempo habían estado
observando los movimientos de los escandinavos navegando junto a la
costa.

Empujaron a los vikingos hasta la ribera
del Miño y les obligaron a librar combate en un lugar llamado hoy
Camporramiro. La “Cronica General de España” de Rodrigo de Toledo y
Lucas de Tuy afirma:“Y así ocurrió allí que el rey don Ramiro los venció y desbarató, y luego mandó poner fuego a la flota y les quemó LXX naves”.


Expulsados del reino de Asturias, los
vikingos continuaron hacia el Sur para continuar sus actos de piratería
llegando poco después al estuario del Tajo y, ya en territorio musulmán,
saquearon la ciudad de Lisboa durante trece días. De aquí continuaron
hasta Cádiz, penetraron por el Guadalquivir y el 29 de septiembre
llegaron a Sevilla.

El saqueo e incendio de esta ciudad,
duró varios días. También hubo saqueos en Medina Sidonia, Cádiz y Coria
del Río. Por tanto, destruyeron Sevilla, cuyos habitantes se refugiaron
en Carmona y pidieron ayuda a Córdoba, y ‘Abd al-Rahman II envió un gran
ejército.


Tras varias semanas de correrías por la
región, los vikingos fueron derrotados; muchos cayeron, y los que
quedaban huyeron y continuaron hacia el Mediterráneo. Sin embargo se
cuenta que un pequeño grupo quedó aislado en territorio musulmán y pidió
la paz, que les fue concedida, se quedaron, se convirtieron al Islam,
fundaron familias y que se dedicaron durante varias generaciones a la
elaboración de quesos. 

3. SEGUNDA INCURSIÓN (858-861)

 La incursión de las 100 naves en el 844
no fue la única vez que los vikingos arribaron a las costas asturianas.
Especial relevancia tuvo la zona de Candás y Luanco donde las naves que
pretendían doblar el cabo Peñas solían esperar mejorías de tiempo y se
avituallaban de agua y comida para su travesía.

Estas tierras, más las próximas a la
actual Tazones y Lastres, fueron objeto de visitas vikingas durante los
años comprendidos entre el 858 y 861. Se trataban de “razzias”
veraniegas que el rey Ordoño I, según los escritos de la época, supo
atajar.

Los vikingos llevaban pieles de vaca
recién sacrificada colocadas por todo el barco porque los nativos de
éstas costas al verles llegar les disparaban flechas incendiarias, con el
propósito de prender fuego y hundir sus barcos (en lo que sería la
entrada a la ría de Villaviciosa una nave vikinga fue hundida,
permaneciendo durante varios cientos de años su esqueleto en el lecho de
la misma).

Incluso parece ser que algunos miembros
de las tripulaciones llegaron a asentarse en suelo asturiano, dando
lugar a un linaje de hijos rubios y pelirrojos poco comunes en estas
tierras. Concretamente los vagos indicios y leyendas apuntan a la escarpada costa de Cudillero. No se puede hablar de un asentamiento
vikingo aquí propiamente dicho, pero sí de una asimilación de emigrantes normandos en las poblaciones asturianas colindantes.

En tiempos de Ordoño I, sucesor de
Ramiro I, los vikingos volvieron a atacar el Norte de la Península. En
858 entraron por la ría de Arousa, vía de fácil penetración y jalonada
de múltiples playas, que les sirvieron como punto de base desde el que
asaltar los distintos lugares. Iria Flavia, antigua sede episcopal y
puerto más próximo a Santiago de Compostela, situada al fondo de esta
ría fue saqueada y todo el clero de esta ciudad se refugió en Compostela
(estaba amurallada) que fue sitiada por los escandinavos. Los
habitantes de este enclave les pagaron un tributo para librarse del
saqueo, mas los atacantes quisieron, aún así, entrar en la ciudad. Fue
entonces cuando llegó el conde Pedro al frente de un ejército, enviado
por Ordoño I, poniéndolos en fuga y levantando el sitio. Esta derrota
debió de ser considerable, pues de los cien barcos que traían los
vikingos sólo les quedaron sesenta y dos.

Nuevamente prosiguieron hacia el Sur e
intentaron desembarcar en la costa portuguesa, pero los andalusíes presentaron batalla y se apropiaron de dos de sus barcos. Los sesenta
restantes consiguieron llegar hasta el Guadalquivir y luego hasta
Algeciras, ciudad que saquearon y cuya mezquita fue incendiada.Tras
algunas incursiones por el Norte de África, atacaron la costa de
Murcia, llegando hasta Orihuela. Pasaron el invierno en la costa
francesa, cerca de Camargue, y al emprender el regreso, según cuentan
los cronistas árabes, siguieron por la costa penetrando hasta Pamplona,
probablemente tras remontar el Ebro, y allí hicieron prisionero al rey
García, que tuvo que pagar un rescate de 90.000 dinares para poder ser
liberado. Algunas fuentes parecen indicar que la propia capital del
reino, Oviedo, fue víctima de algún ataque norteño. En lo que sería los
actuales terrenos de la antigua cárcel de Oviedo, Alfonso III mandó
construir una fortaleza alrededor del año 875.

En esta fortaleza, de la que ya no queda
vestigio alguno al ser totalmente destrozada durante la Guerra de
Independencia, se podía leer la leyenda ”Caventes, quod absit, dum navalis gentilitas piratico solent exercitu properare, ne videatur aliquid depirire” (“Estad
alerta, alejaos cuando las naves de los piratas paganos tienen por
costumbre hacer incursiones, procurando que nadie perezca”)
. Además
la existencia de la “cámara secreta” de San Julián de los Prados, sólo
accesible desde el exterior y con una escala independiente, parece
corroborar las teorías que apuntan a la capital asturiana como blanco de
los ataques piratas vikingos (apenas hay 30 km a la costa).

4. FORTIFICACIÓN ANTE INCURSIONES

En un principio las flotas vikingas
cogieron por sorpresa a los habitantes de estas regiones del Reino de
Asturias, pero a medida que tomaron conciencia del peligro, se mostraron
cada vez más preparados para dichos ataques desde el punto de vista
defensivo y militar, de modo que los mismos vikingos tuvieron que
realizar sus incursiones en otros lugares más indefensos y vulnerables o
donde no se hubiera conocido aún de primera mano la fuerza de sus
acometidas. Es así como a lo largo del siglo X e incluso primera mitad
del XI se aprecian numerosos desembarcos y saqueos en Galicia, mientras
que las incursiones en Asturias y Cantabria pasaron a ser mucho más
inusuales y esporádicas, pasando las flotas nórdicas de largo.
Así, en el Reino de Asturias se
construyen multitud de estructuras defensivas y se fortifican
innumerables enclaves ante los ataques de los escandinavos, al tiempo
que los reyes y los poderes nobiliarios y eclesiásticos intervienen para
frenarlos. Otra de las consecuencias es el traslado definitivo de la
sede episcopal de Iria Flavia, ciudad costera de la ría de Arousa, a
Compostela, más al interior y por tanto menos vulnerable. El obispo
Teodomiro de Iria Flavia, quien supuestamente descubrió la tumba de
Santiago, ya se hizo enterrar en la nueva iglesia construida en
Compostela, pero el traslado de la sede no se hizo de forma oficial
hasta que comenzaron las primeras incursiones vikingas.

PERIODO “REINO DE LEÓN”

Reino de León hacia el año 1000 d.C.

5. TERCERA INCURSIÓN (966)

Tras la muerte de Alfonso III el Magno, el Reino de Asturias se divide hacia el 910. La capital pasa de Oviedo a León con Ordoño II, que reorganiza todos los condados existentes bajo el nuevo Reino de León en 914. Sin embargo esto no supone el fin de las incursiones sobre costas cantábricas.
La tercera incursión fue en la primera
mitad del reinado de Ramiro III (966-985), la cual tuvo una mayor
trascendencia. Esta vez, la procedencia de estos vikingos era el ducado
vikingo independiente de Normandía.

En el año 966 zarparon de Normandía dirigiendo sus primeros ataques a
las costas portuguesas dominadas por los musulmanes, los cuales
rechazaron el asedio, replegando la flota normanda hacia el norte.

Nuevamente los normandos asolan la ría de Arosa al mando de Gunderedo y matan al
obispo compostelano Sisnando en una escaramuza cerca de Compostela. Galicia está asolada de norte a sur hasta que finalmente el
Conde Gonzalo Sánchez con la ayuda del obispo San Rosendo, al mando de
un gran ejército, derrota a las huestes vikingas que huyen en sus navíos
de vuelta a Normandía.

6. CUARTA INCURSIÓN (1008-1038)

Reino de León hacia el 1030

La cuarta incursión tiene lugar entre el
1008 y 1038 afectando fundamentalmente al suroeste de Galicia y el norte
de Portugal. El cronista francés Pierre David nos habla del conde
gallego Menendo que murió el 6 de octubre de 1008 luchando con los
vikingos por las tierras entre el Miño y el Duero. Posteriormente a su
muerte Braga es saqueada y después la ciudad de Tui (Pontevedra) así
como su catedral en el año 1015. La crónica nórdica de Snorri Sturluson
de ‘la saga del Rey Olaf’ narra las tropelías de este rey en el noroeste
peninsular.
Años después, en el 1028 los vikingos
vuelven a asolar la acosada Galicia. En esa época el reino cristiano
estaba dividido y con luchas civiles al asumir el trono Bermudo III.
Esta situación coincidió con la última “razzia”, otra vez en la
isla de Arosa y la playa de la Lanzada, bajo el mando de Ulf ‘el gallego’ que fue ayudado por la nobleza local. Pero en esta ocasión, las fuerzas
militares del nuevo obispo compostelano Cresconio estaban preparadas y los 
rechazaron nuevamente y para siempre. La expulsión de estos normandos supuso la condena de los nobles gallegos que les ayudaron.

7. FUENTES Y REFERENCIAS